Pablo casado, durante una visita a los Toros de Guisando
Pablo casado, durante una visita a los Toros de Guisando - ABC

Casado ve en el Tratado de los Toros de Guisando el «preludio de la unidad de España que debe prevalecer»

El presidente del PP destaca la importancia de un acontecimiento del que se cumplen 550 años

ÁvilaActualizado:

Como el «preludio de la unidad de España que debe prevalecer». Así ha definido el presidente del PP y diputado por Ávila, Pablo Casado, hoy la conmemoración del 550 aniversario del Tratado de los Toros de Guisando, un «acontecimiento importante».

Así lo ha señalado a traves de un mensaje Twitter, en el que también ha adjuntado una fotografía suya junto a las cuatro esculturas zoomorfas, situadas ante los restos del monasterio de los Jerónimos, en la Venta Juradera de los Toros de Guisando, dentro del término municipal abulense de El Tiemblo, cerca de la Comunidad de Madrid.

«Se celebra estos días la conmemoración del 550 aniversario del Tratado de los Toros de Guisando, importante acontecimiento en nuestra historia, preludio de la unidad de España que debe prevalecer», señala en la primera parte de su mensaje.

Recreación del tratado de los Toros de Guisando con motivo del 550 aniversario del acuerdo entre la Infanta Isabel y Enrique IV
Recreación del tratado de los Toros de Guisando con motivo del 550 aniversario del acuerdo entre la Infanta Isabel y Enrique IV - ABC

Un tuit que culmina felicitando a los organizadores de los actos que han tenido lugar durante todo el fin de semana y mostrando su apoyo al «impulso del turismo histórico» por parte de la Junta de Castilla y León, informa Efe.

Este mensaje se produce un día después de que, coincidiendo con los 550 años del Tratado de los Toros de Guisando, la Administración autonómica diera un nuevo impulso al turismo histórico, como factor de desarrollo económico y dinamizador del turismo rural. Dicho apoyo se produjo coincidiendo con la jornada en la que tuvo lugar la recreación de aquel acontecimientos histórico que supuso la firma del tratado entre la infanta Isabel y su hermanastro, el rey Enrique IV de Castilla, que la nombró sucesora, convirtiéndola en Princesa de Asturias.