Parçabola del Hijo Pródigo representada en la pintura mural
Parçabola del Hijo Pródigo representada en la pintura mural - Ana Pérez Herrera

Descubren pinturas murales del siglo XVII en una casa de Abdón de Paz

Representan escenas religiosas, como la parábola del Hijo Pródigo y una Virgen con el niño Jesús

ToledoActualizado:

Siempre se dice que Toledo esconde tesoros debajo de sus piedras o detrás de sus paredes, y no es un decir. Para muestra, un botón. En los últimos días han salido a la luz unas bellísimas pinturas murales que han aparecido en una vivienda de la planta baja del inmueble de la plaza de Abdón de Paz, número 9.

El descubrimiento se hizo a raíz de que el actual propietario de la vivienda, Isabelo Galán, pidiera ayuda al Consorcio de Toledo para rehabilitarla. El trabajo del servicio de asistencia arqueológica del Ayuntamiento es el que ha sacado a la luz unas pinturas murales en una de las dos habitaciones de la casa. Además, en la otra estancia se han descubierto también unas nacelas con inscripciones con caracteres latinos y en los vanos exteriores, que se abren al patio, dos yeserías, con decoración de candelieri renacentista, que están parcialmente mutiladas.

El objetivo, según explicó a ABC Antonio José Gómez Laguna, arqueólogo encargado de estos trabajos y responsable de la empresa «Global Arqueología», es que el propietario de la casa pueda disponer de ella «en el menor tiempo posible, con pinturas y yeserías perfectamente restauradas y el forjado de madera estable». De hecho, una de las restauradoras que está trabajando en la vivienda de Abdón de Paz, Eva Moreno, aseguraba ayer que las labores de restauración pueden estar finalizadas en unos dos meses.

Gómez Laguna informó de que la configuración del salón donde se encuentran las pinturas se puede remontar a época medieval islámica, con importantes reformas en los siglos XIV y XV, aunque la reforma más importante hay que situarla entre los siglos XVI y XVII. Es en ese contexto en el que se enmarcan estos frescos, cuando el entonces propietario de la casa, una persona pudiente, transformó la estancia en un oratorio o capilla privada de la familia.

Otra de las pinturas
Otra de las pinturas

En tres paredes de esta habitación es donde se han conservado las pinturas, que luego quedarían tapadas en reformas posteriores. La restauradora Eva Moreno mostró ayer a este diario las escenas religiosas que están representadas en lo que fue esta pequeña capilla. La pared este, la única en la que no se conservan pinturas, es donde estaría el altar; en la oeste ha aparecido una Virgen con el niño en la parte central, delante de una representación arquitectónica de arcos y columnas.

Según indica Moreno, «la pared sur es la más maltratada por la apertura de vanos hacia el patio». En ella solo se conserva la parte superior del salón, algunas guirnaldas y escenas de paisaje. Y es en la parte norte, la mejor conservada, aunque fue deteriorada en las reformas realizadas en la casa en el siglo XIX y XX, donde se encuentra las pintura más destacada. Este fresco representa, tal y como investigó Javier García Almarcha, licenciado en Historia de Arte por la Universidad de Castilla-La Mancha, la parábola del Hijo Pródigo. La cronología de la pintura, por el estilo y la posición estratigráfica, se puede situar a principios del siglo XVII, señaló la restauradora.

Hipótesis de la autoría

Nada se sabe del cliente ni del autor, aunque el único indicio que hay es la presencia de una firma grabada con un objeto de punta roma sobre el yeso, antes de aplicar la pintura. En ella, según Moreno, se pueden leer bien las letras iniciales «De ber (ilegible) mi».

La hipótesis de Gómez Laguna es que el propietario de la casa fue una persona que estuvo en otras tierras durante un tiempo (de ahí la escena de la parábola del Hijo Pródigo), incluso en América. Las pruebas estarían en algunos detalles de animales y seres fantásticos y mitológicos presentes en las yeserías y en los canecillos del patio, únicos en todo Toledo.