Imagen de la Botarga de la Fiesta del Santo Niño Perdido en Valdenuño Fernández
Imagen de la Botarga de la Fiesta del Santo Niño Perdido en Valdenuño Fernández - Turismo Guadalajara

Valdenuño celebra la Botarga del Santo Niño Perdido

La fiesta, que se celebra este domingo en este pueblo de Guadalajara, está en trámite para ser declarada de Interés Turístico Regional

GuadalajaraActualizado:

La localidad de Valdenuño Fernández (Guadalajara) acoge este domingo 7 de enero la tradicional Botarga de la Fiesta del Santo Niño Perdido, declarada de Interés Turístico Provincial y en trámite para ser declarada de Interés Turístico Regional.

Como marca la tradición desde el siglo XVIII, esta fiesta se celebra el primer domingo después de Reyes en este municipio, vecino a El Casar, y atrae a numeroso público que contempla a los danzantes y la Botarga y su tradicional danza del «paloteo».

La fiesta tiene su origen en el siglo XVIII, dato recogido en el libro de contabilidad que data del año 1721, y se cree que surgió cuando un niño se perdió y el pueblo se volcó en su búsqueda y fue casa por casa para encontrarle. Finalmente, fue encontrado en la iglesia, donde todo el mundo lo celebró con gran entusiasmo.

Hoy, todo ello se representa en la figura de una Botarga acompañada de 8 danzantes y un tamborilero que van por las casas del pueblo danzando en busca del Santo Niño, pidiendo limosnas, dulces o licores. La jornada arranca a las 8.30 horas de la mañana y, como marca la tradición, la búsqueda finaliza en la iglesia del pueblo, donde tras una misa, se celebra la danza del «paloteo» en el interior y en el exterior de la iglesia, siempre acompañados por la Botarga.

Esta danza es símbolo de confrontación entre el bien y el mal, los danzantes al son del tamborilero chocan sus palos con gran fuerza e incluso llegan a romperse.

Los danzantes son jóvenes entre 16 y 26 años, que suelen ser danzantes entre 5 y 8 años, de ahí que el pueblo esté involucrado, pues todos los hombres del pueblo durante su juventud ha sido danzantes, y los niños ya desde los 14 años, aprenden la danza para dar relevo en un futuro, señala a Efe Bernabé Rodríguez, uno de los danzantes.

Por la tarde, se celebra una procesión con la imagen del Santo Niño Perdido seguida de la tradicional «guerra de las naranjas» que consiste en el lanzamiento de naranjas entre la botarga y los danzantes, representando, otra vez, la confrontación entre el bien y el mal. La principal novedad de este año es la incorporación de cuatro nuevos danzantes y es que, por el momento, señala Bernabé Rodríguez, el relevo para mantener la tradición está garantizado.

Esta fiesta, declarada de Interés Turístico Provincial, actualmente se encuentra en trámites para convertirse en Fiesta de Interés Turístico Regional y confían en que «para el próximo año ya podría estar», ya que se han presentado todos los requisitos solicitados «y ahora está ya en fase administrativa», concluye este danzante, quien anima a disfrutar de esta vistosa tradición a la ciudadanía.