Los saharauis que arribaron en patera a Fuerteventura esbozaron el signo del triunfo a su llegada - ACFI PRESS
INMIGRACIÓN

Examinan en Canarias la petición de asilo de los 16 saharauis

Tras arribar a Fuerteventura en patera, el grupo es internado en El Matorral

JAVIER REYES /DANIEL HERRERA
SANTA CRUZ / LAS PALMAS Actualizado:

Las autoridades isleñas examinan en Puerto del Rosario (Fuerteventura) la situación de los 16 saharauis que arribaron a Playa Blanca en patera el pasado miércoles. Un incidente que multiplica las ramificaciones en las ya tensas relaciones entre España y Marruecos.

Y es que la noticia en las costas canarias no solo se centró en la llegada de esta barcaza a las costas de majoreras, ya que otra embarcación de similares características había sido interceptada en Lanzarote pocas horas antes. En este caso se hablaba de 56 varones en su interior, de los que 23 podrían ser menores de edad, de ahí que el suceso de Playa Blanca (en el cual se hablaba de 32 ocupantes) quedara al principio en un segundo plano.

Sin embargo, al desvelarse que la mitad de los ocupantes procedían del Sáhara Occidental y que, para más datos, declaraban ante las autoridades que huían «de la represión y del infierno» presente en El Aaiún, se ha despertado nuevamente un espinoso asunto para Zapatero. Según los testimonios de los jóvenes, la patera zarpó desde una playa situada al norte de la capital de la antigua colonia española.

Antes de iniciar el viaje, los 16 saharauis acumulaban ya varias semanas escondidos en la localidad, tras haber pasado un mes en el campamento de protesta de Gdeim Izik, en una zona desértica cerca de El Aaiún.

Previamente, el grupo había conseguido escapar de las tropas alauitas después de su intervención el pasado 8 de noviembre, en el cual se procedió a la destrucción del campamento saharaui. La consecuencia de ese atroz asalto fue la muerte de once militares y dos civiles.

De poco sirvió denunciar en los días posteriores la persecución a la que estaban siendo sometidos, y las torturas infligidas por las autoridades marroquíes. El siguiente capítulo se ha traducido en esta larga travesía de 17 horas sobre el Océano que, no obstante, no les ha impedido solicitar asilo político, ya que prácticamente todos hablan un español fluido. Incluso varios de ellos alzaron los brazos portando el gesto de la victoria nada más tomar tierra, mientras los cuerpos de seguridad procedían al traslado a dependencias policiales.

Sin dejar de entonar cánticos del Frente Polisario y después de reclamar de manera constante la libertad para la antigua colonia española, los 16 saharauis fueron trasladados al centro de internamiento de El Matorral. Se trata de un centro con capacidad para 1.800 personas que se ha ido repoblando en los últimos meses con los últimos cayucos detectados en las Islas Orientales, aunque en 2009 el descenso de este tipo de embarcaciones lo había dejado casi despoblado (apenas contaba entonces con 200 «sin papeles» en su recinto).

Mientras se formalizan las primeras respuestas a este complejo asunto, los cabildos de Fuerteventura y Lanzarote vuelven a retomar el debate sobre si el funcionamiento del SIVE (Sistema Integral de Vigilancia Exterior de la Guardia Civil) tiene cubiertas las zonas de sombra existentes especialmente en la segunda isla. Mientras, se mira con preocupación el aumento en la recepción de pateras en los últimos meses.