Marineros rusos en Las Palmas capital en los Setenta
Marineros rusos en Las Palmas capital en los Setenta - Besedin Iwanowich

Las cogorzas que delataban al KGB en Canarias

En 1972 en Las Palmas capital había 92 discotecas. En aquellos años, 84.000 marineros rusos transitaban por Canarias y se mezclaban espías con turistas y canarios. 50 años de la autorización por Franco de la entrada de buques soviéticos a las islas

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Mientras Vladímir Putin estaba intentando labrarse un futuro en el KGB en lo que hoy es San Petersburgo, sus colegas en Canarias estaban de farra. La presencia de agentes de la extinta URSS en las islas venía camuflada de actividad pesquera. El 17 de febrero de este año se cumple el 50 aniversario de las llamadas ' Cartas de Boado' por las que se autorizaba a los soviéticos la entrada en los puertos de Canarias.

El Estado Mayor de la Armada, en escrito de 31 de enero de 1973, insiste en el hecho de que "los buques soviéticos de investigación arribando a Las Palmas y a Santa Cruz de Tenerife, aparte de ser efectivamente numerosos y de tener carácter de buques de guerra, no cumplen los requisitos transmitidos por el embajador en París".

Jesús Centenera, en su tesis doctoral sobre relaciones entre España y la URSS entre 1976 y 1986 señala los teóricos "motivos soviéticos" en sus operaciones en Canarias ya que "está comprobado que los objetivos soviéticos iban mucho más allá del mero ahorro de costes".

Aunque las autoridades en Canarias estaban preocupadas, en tierra pasaban otras cosas. Los rusos se relajaron y conocieron el sol de Canarias. Se dispataraban bebiendo en las islas y viviendo la marcha nocturna de Canarias.

Los supuestos directivos rusos de la empresa hispano soviética de pesca, Sovhispan, hasta participan en el canaval. Uno de sus jefes del KGB en Canarias elaboró la letra de una canción de las murgas en Las Palmas. Tal era la red que disponían de hasta tres restaurantes. Annatoly Vinogradov fue el que escribió la letra de una canción de carnaval en las islas: "No queremos a la OTAN".

Hasta tal punto, que en una pelea que hubo en carnaval, al menos hubo un ruso que se suponía que era marinero, borracho, intentó no ser retenido por las autoridades policiales en una pelea de bar diciendo que era agente del KGB. Testimonio que, tras la resaca, generaba al detenido faenar en Siberia en el primer vuelo de Aeroflot a la URSS. "

Algunos morirían recluidos y otros, por salirse de madre, fusilados en Siberia", relata el escrior Jaime Rubio, que tiene una novela negra publicada sobre esta época en la capital grancanaria. "Las expulsiones, curiosamente y sin ánimo de ser simplista, eran siempre en fechas de carnaval en las islas porque ellos se quitaban, precisamente, el disfraz", recuerda Rubio.

Hasta tres miembros, que se sepa oficialmente, del KGB terminaron siendo expulsados. Como contaba ABC en aquella época. A partir de 1977 los agentes rusos se confundìan con el ambiente de libertad que había en la ciudad de Las Palmas que, en 1972, tenía censadas, no en Gran Canaria sino solamente en la capital, 92 discotecas. Ahora hay 3.

Y es que en el año 1971 unos 84.000 marineros rusos transitaban por Canarias. En 1970, 991 barcos soviéticos habían realizado escala en España, la mayor parte en las islas. La alta tasa de rotación se debería a los innumerables problemas etílicos de las tripulaciones. Al mismo tiempo, Aeroflot tenía en Gran Canaria su base aérea.

Entre juerga y juerga, los integrantes del KGB que estaban basados en Canarias hacían cosas. Como Guenaday Sveshnikov, que en verano de 1977 fue soprrendido en Aranjuez con documentación sensible sobre las bases de Estados Unidos en España. Yuri Isaevabril salió de España en 1978 como Víctor Vassilievich o Yuri Makarov en febrero de 1979, mes de carnavales en las islas.

Al margen de meter a la OTAN como tema de carnaval, la Alianza Atlántica, en un documento de la época, estaba contrariada sobre la presencia soviética en Canarias porque se "percibía como una amenaza la proliferación de la utilización de barcos soviéticos, supuestamente de investigación científica, tanto de seguimiento de satélites y otros vehículos espaciales, como de investigación oceanográfica o meteorológica, "pero en claras funciones de espionaje".