política/economía

Las cuentas públicas de Aragón, «mordidas» por la logística

La cara apuesta por los parques logísticos deja, de momento, deudas de más de 100 millones y miles de metros cuadrados vacíos

roberto pérez
zaragoza Actualizado:

El Gobierno aragonés se embarcó hace años en la construcción de plataformas logísticas que, ahora, constituyen uno de los problemas a los que tienen que hacer frente las arcas públicas. El panorama es poco alentador, con deudas multimillonarias y miles de metros cuadrados vacíos, sin vender, y con un escenario complicado para venderlos en plena crisis económica y especialmente severa en el sector inmobiliario.

En la pasada década, el Ejecutivo autónomo se mostró convencido de que iban a constituir un motor de desarrollo que iba a distinguir a Aragón en el conjunto de Europa. De momento, ese optimista horizonte está lejos de hacerse realidad. En la construcción de las plataformas logísticas —una en Zaragoza, otra en Huesca y otra más en Teruel— se invirtieron decenas de millones de euros. Los proyectos los lideró el Gobierno aragonés y arrastró tras de sí a entidades financieras y a instituciones locales. Ahora el problema no solo es cómo rentabilizar esos suelos, sino como hacer frente a la deuda acumulada.

La de Zaragoza (Plaza) se diseñó como la mayor plataforma logística de Europa, con casi 13 millones de metros cuadrados. En 2002 se colocó la primera piedra, tres años después se inauguró la primera fase. Solo en obras de urbanización, entre la primera y segunda fase de Plaza se invirtieron unos 130 millones de euros. A pesar de su privilegiada ubicación geográfica, la sociedad pública que gestiona Plaza acumula actualmente una deuda de 113 millones de euros. La sociedad está controlada por el Gobierno aragonés como accionista mayoritario, y el resto del capital lo tienen el Ayuntamiento de Zaragoza y las entidades Ibercaja y CAI.

El caso de la Plataforma Logística de Huesca (Plhus) es delicado. Tras las elecciones autonómicas y municipales de mayo, el nuevo Gobierno regional de Luisa Fernanda Rudi y el Ayuntamiento de Huesca —presidido por la también popular Ana Alós— tratan de sacar del atasco a este complejo, que tiene sin vender el 80 por ciento de su suelo disponible. Dos años después de haber terminado las obras, solo hay cinco empresas instaladas. En la construcción de Plhus se invirtieron más de 50 millones de euros y ocupa una superficie de 115 hectáreas, de las que unas 60 están concebidas para usos industriales.

Hace escasos días se reunió el consejo de administración de esta plataforma logística, cuya sociedad la forman el Gobierno aragonés y el Ayuntamiento de Huesca. En la reunión se trató lo que resulta obvio: hay que rediseñar la estrategia de gestión para sacar rentabilidad en términos económicos y de empleo a este suelo industrial. Entre otras acciones, se prevé revisar a la baja el precio vigente hasta ahora para los suelos de la plataforma logística oscense, que está entre los 90 y los 140 euros.

[11LADILLO]Déficit de comunicaciones

[/11LADILLO]«MC»El problema al que se enfrenta el Gobierno aragonés con las plataformas logísticas es doble: de una parte, el balance contable de sus sociedades gestoras; de otra, la existencia de suelos libres a los que hay que sacar rentabilidad después de la inversión que se hizo años atrás para urbanizarlos. El reto se enfrenta a varias dificultades. Una de ellas, la situación económica actual, con la inversión productiva deteriorada y con los activos inmobiliarios devaluados. Otra, de mayor calado, la necesidad de que esas plataformas logísticas tengan mejores comunicaciones, en concreto modernas salidas por el Pirineo hacia el resto de Europa de las que se sigue careciendo, sobre todo por ferrocarril. El último mazazo ha sido la apuesta del Gobierno por el eje de ferrocarril por el Levante y Cataluña, en detrimento de la Travesía Central del Pirineo, que hace unas semanas llevó a la Comisión Europea a relegar la construcción de esta infraestructura.