Medio Ambiente

La agonía de los últimos glaciares de España se acelera

El calentamiento global está agravando la progresiva desaparición de estas masas de hielo del Pirineo aragonés, protegidas por ley desde 1990 y declaradas Monumento Natural

ZaragozaActualizado:

España todavía conserva glaciares, masas de hielo permanentes y en movimiento. Los últimos están en los macizos más elevados del Pirineo aragonés, pero su situación es agónica. Se han convertido en un termómetro del calentamiento global: de 35 años a esta parte, su superficie y espesor se ha ido acelerando, y en los últimos años lo ha hecho de forma más acusada.

Así lo indican los datos más recientes aportados por especialistas que se encargan de controlar la evolución de estos glaciares. Las mediciones aportadas por expertos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), del Instituto Pirenaico de Ecología (CISC) y de las universidades de Zaragoza, Jaén y Palencia, no hacen más que intensificar la inquietud por el futuro de estos últimos glaciares españoles, protegidos por ley en 1990 y declarados desde entonces Monumento Natural.

En cómputo global, la superficie de los diez glaciares del Pirineo aragonés ha retrocedido una cuarta parte. En los cinco últimos años, el aumento de las temperaturas medias registradas en el Pirineo no ha hecho más que seguir acelerando el proceso.

Un ejemplo claro se da en el Glaciar La Maladeta. En 1991 ocupaba una usperficie de 50 hectáreas; ahora es de 23,5. Es decir, se ha reducido en un 53% desde entonces, un 15% en los cinco últimos años. Su espesor también se ha visto mermado de forma muy acusada: se redujo en tres metros entre los años 2011 y 2012; y en dos metros entre 2014 y 2015.

El glaciar de La Paúl, en el macizo de Posets, el retroceso de su superficie ha sido del 75% en los últimos 35 años; del 54% en el glaciar del Aneto; y en el mismo tiempo se ha perdido un 24% de la superficie del glaciar de Monte Perdido, en el que se ha observado además una merma muy notable en su volumen y espesor.

El geógrafo y presidente del Patronato del Monumento Natural de los Glaciares del Pirineo, Fernando Lampre, considera que los datos no hacen más que demostrar «la gran sensibilidad de los glaciares pirenaicos al clanetamiento global y su situación límite en el contexto geográfico de la Cordillera».

Actualmente el Pirineo aragonés conserva ocho heleros y diez glaciares, que suman 160 hectáreas. La diferencia entre glaciares y heleros es que los priemros están formados por masas permanentes de hielo en movimiento; los heleros, sin embargo, son masas heladas fijas, sin movimiento.

Los glaciares del Pirineo aragonés no solo son los únicos de España sino también los más meridionales de todos los glaciares que se conservan en Europa.