Rajoy descarta la intervención de España y pide más «prudencia» a Sarkozy y Monti

Rajoy descarta la intervención de España y pide más «prudencia» a Sarkozy y Monti

Asegura que los españoles «no vamos contra nadie», y dice que nuestro país trabaja como las «grandes naciones ante las grandes encrucijadas»

MADRID / PARÍS Actualizado:

/ J. P. QUIÑONERO

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tuvo que sacar ayer pecho para defender a España ante sus socios europeos y dar un golpe de autoridad para frenar el acoso de los mercados a la economía de nuestro país. Lo hizo durante su intervención ante el Grupo Parlamentario Popular, en el que reclamó prudencia en las afirmaciones y advirtió que «el Gobierno de España y los españoles no vamos contra nadie. Nosotros no hablamos de otros países». Rajoy también se vio obligado a espantar el fantasma de la intervención, al subrayar que «hay países cercanos a nosotros que no pudieron, y están en la situación de todos conocida. Yo quiero decir que éste no es el caso de España, ni va a serlo en el futuro y quiero dejar esto meridianamente claro».

Los ataques a la solvencia y credibilidad de España se han recrudecido en los últimos días al dispararse la prima de riesgo y situarse a niveles de noviembre del pasado año. La ofensiva contra España la lideró el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, cuando reclamó más reformas y el cumplimiento de sus compromisos de déficit. El responsable del banco europeo llegó a decir que las turbulencias de la prima de riesgo no se deben tanto a la fragilidad del mercado «sino que los mercados esperan reformas y piden a los gobiernos que las apliquen», en aulsión expresa a España.

El testigo de este ataque lo tomó el primer ministro italiano, Mario Monti, que el 24 de marzo llegó a declarar que España «está dando a toda Europa motivos de gran preocupación». A pesar de que tuvo que matizar sus declaraciones ante la exigencia de una disculpa por el Gobierno español, solo tuvieron un efecto provisional: anteanoche Monti volvió a acusar a España de ser la culpable de la subida de la prima de riesgo italiana, y habló del «contagio de la crisis española».

Ataques de Putin a España

El tercer frente que se le ha abierto a España en los últimos días ha sido el francés. A pesar de que el presidente de la República, Nicolas Sarkozy, se ha convertido en un firme aliado de España en su lucha contra la crisis, sobre todo después de la victoria de Mariano Rajoy, esta situación se ha invertido en la recta final de la campaña de las elecciones francesas. Consciente de que la situación de España, después del Gobierno de los socialista y la herencia recibida por Rajoy, se puede convertir en una baza electoral a su favor, no ha dudado en utilizarla contra su adversario, el socialista Francois Hollande. Ello ha provocado un daño colateral a España, a pesar de que el presidente francés siempre ha querido dejar claro que las dificultades del país vecino no son responsabilidad del PP.

Ayer, y sin servir de ninguna ayuda al Gobierno de Rajoy, el presidente francés volvió a meter a Grecia y a España en el mismo saco y advirtió de que «Francia podría hoy encontrarse en la situación de esos países si no hubiéramos actuado a tiempo y con energía para combatir los estragos de la crisis». Además, cuestionó si será posible que España «pueda afrontar sola los desafíos pendientes».

Desde Moscú, Vladimir Putin también hizo un flaco favor a España para justificar el «futuro radiante» que espera a Rusia. Así, y en términos comparativos, aludió a España como «uno de los países con más problemas y con el índice de paro más elevado». «Hemos empleado en los últimos años la mayor parte de los recursos para luchar contra el paro y el índice actual es inferior al existente cuando comenzó la crisis», afirmó ante su parlamento. Según sus palabras, «si hemos de hablar de países con serios problemas, ustedes sabrán que en España la tasa de paro es del 25%... ¿Se imaginan una de cada cuatro personas de la población activa sin trabajo?», informa Rafael Mañueco.

«Tengo las ideas claras»

Ante esta sucesión de ataques, Rajoy quiso dejar claro que «nosotros, a todos los países de la UE, les deseamos lo mejor. Lo que es bueno para España —dijo—, es bueno para la zona euro, y lo que es bueno para los países de la zona euro y de la UE es bueno para España». El presidente reconoció que «todos tenemos problemas y nosotros trabajamos para solucionar los nuestros, los de los españoles, pero también para ayudar a la zona euro». Por ello, espera que «los demás hagan lo mismo, que asuman sus responsabilidades, que sean prudentes en sus afirmaciones y que trabajen para mejorar sus países y la zona euro, porque todos tenemos una gran responsabilidad y queremos una Europa fuerte en un euro fuerte». De hecho, Rajoy hizo una encendida defensa de sus reformas, que se corresponden con las de «grandes naciones en grandes encrucijadas». Además, Rajoy apeló a «no hacer caso al ruido ni a distraserse con cosas menores o de poca importancia que duran 24 horas». En defensa de España sólo salió ayer el Gobierno alemán, que calificó de «inmerecido» el acoso al que los mercados están sometiendo a las finanzas españolas.

Esa parte de la intervención de Rajoy ante sus 186 diputados fue la más inesperada, ya que se esperaba que desvelara algunas claves de las reformas de la Sanidad y la Educación. Pero no fue así, y sus palabras se centraron en defender «la voluntad política del Gobierno de seguir por la vía reformista» y afirmar que «tiene las ideas muy claras, sabe perfectamente lo que hay que hacer y actúa con arreglo a un plan». «Tenemos un rumbo fijo y cuatro años por delante» —concluyó— pese a que dada la herencia recibida «las condiciones de partida exigen una tarea de desescombro de todos los lastres que han impedido nuestra recuperación».