Campus de la Universidad Camilo José Cela - GUILLERMO NAVARRO / Vídeo: El Senado planea celebrar un pleno con Pedro Sánchez sobre su tesis el día 23 de octubre

La UCJC y Delta guardan silencio sobre la tesis del doctor Sánchez

La Universidad y la editorial que publicó su libro no responden a las preguntas de ABC

MadridActualizado:

Como si no hubiera pasado nada. Tanto la Universidad Camilo José Cela (UCJC), que otorgó el título de doctor a Pedro Sánchez, como la editorial Delta Publicaciones, que acto seguido publicó el libro que recogió la tesis del ahora presidente del Gobierno para su comercialización, prefieren guardar silencio cuando se les pregunta por las irregularidades que contiene el trabajo del doctor Sánchez. ABC ha preguntado a ambas partes sobre si piensan tomar alguna medida después del conjunto de faltas, tanto académicas como contra la propiedad intelectual presentes en el documento que al presidente le sirvió para conseguir el título de doctor, pero ninguno de los dos actores ofreció una respuesta.

Este diario se dirigió a la Universidad para preguntar si iba a modificar su criterio y revisar la tesis de Sánchez después de las últimas faltas académicas publicadas en estas páginas y que ponen de manifiesto que los continuos errores a la hora de citar invalidarían la tesis. Fuentes oficiales de la UCJC declinaron hacer ningún tipo de valoración al respecto pero sí avanzaron que responderían a las cuestiones planteadas mediante una carta al director que remitirían a esta Casa a lo largo de la tarde de ayer. Al cierre de esta edición, no se había recibido ninguna misiva ni documento procedente de la Universidad que cumpliera con dicho compromiso.

En el caso de la editorial Publicaciones Delta, que publicó «La nueva diplomacia económica española: innovaciones institucionales y estrategias en las relaciones económicas de España hacia Latinoamérica, Europa, Asia y África», libro que recogió la tesis de Sánchez y donde también se detectaron media docena de plagios, no hubo más suerte. Pese a los reiterados requerimientos, ningún cargo directivo ni representante de la editorial respondió siquiera a ABC en su intento por cumplir con su obligación periodística. De hecho, el editor de la firma de publicaciones prefirió ni atender a las repetidas llamadas que recibió.

No hubo investigación

En un primer momento, cuando este diario publicó los numerosos plagios, tanto a otros autores, como a sí mismo, como a instituciones, cometidos por Pedro Sánchez a la hora de elaborar su tesis doctoral, la Camilo José Cela no consideró adecuado abrir una investigación interna para revisar el documento. Despachó el asunto con un escueto comunicado. En dicho escrito, la Universidad explicó que, «con la documentación» existente en el centro, no había irregularidades en la tesis. Unas horas después, fuentes de la UCJC reconocieron que no sometieron el documento al análisis de las herramientas digitales antiplagio: Turnitin identificó un 13% de coincidencias y Plagscan -después de enmendar a Moncloa y acusar al Gobierno de haber manipulado los parámetros a su favor- cifró las coincidencias con textos ya publicados en un 21%.

Desde entonces la cuestión se ha agravado y a los distintos tipos de plagio iniciales y al tribunal de «amiguetes» se han sumado más evidencias que demuestran que la tesis de Sánchez no debió ser leída. En primer lugar vieron la luz los seis textos del Ministerio de Industria -dirigido entonces por Miguel Sebastián y que contaba como su jefe de gabinete con el coautor del libro, Carlos Ocaña-, que se sumaron a la apropiación, también en dicho volumen, de una conferencia pronunciada por un diplomático en un ciclo de conferencias que organizó Sánchez. Entonces, todos los actores: Sánchez, la Universidad y la editorial Delta guardaron, igual que ahora, silencio. Eso pese a que, en caso de la editorial, el Código Penal, en su artículo 270, aboga por castigar a quien «con ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto» se apropie «en todo o en parte» de «una obra o prestación literaria, artística o científica» sin la pertinente autorización de los correspondientes derechos de propiedad intelectual.

Ahora que ya se conocen las graves irregularidades académicas en el modo de citar de Sánchez, que no cumple con los cánones y que invalida la tesis para ser presentada ante un tribunal de doctores, la Universidad, que conoce las últimas revelaciones de ABC, tampoco se ha posicionado sobre si cambiará de opinión e investigará el documento o si, por el contrario, seguirá mirando hacia otro lado.