Puigdemont, en el momento de firmar la declaración unilateral de independencia, suspendida después
Puigdemont, en el momento de firmar la declaración unilateral de independencia, suspendida después - IGNACIO GIL

La trampa saducea: ¿se ha proclamado la República de Cataluña?

El señor Puigdemont y sus asesores no llegan a hilar nada que pueda parecerse a la brillante argumentación

MADRIDActualizado:

Suele ser frecuente que una pregunta sencilla, que reclama simplemente un «sí» o un «no», pueda provocar, a quien se le hace, una respuesta más compleja. Parece fácil, en principio, contestar con un «sí» o con un «no» a una cuestión elemental que se plantea. Sin embargo esa simplicidad en la contestación que se demanda, puede encerrar una trampa que, en algunos casos, puede llegar a ser incluso saducea.

Veamos. Carles Puigdemont declaró la república catalana el pasado día 10 de octubre, para, inmediatamente después, en apenas segundos, apresurarse a suspenderla. Las gentes que esperaban en la calle para saludar con vítores la independencia, mudaron en contrariedad cuando entendieron que lo enunciado había sido inmediatamente suspendido, Y se dispersaron sumidos en la confusión. Habían oído bien : «Sí» pero «no».

En el resto de España habían escuchado lo mismo y el Gobierno español también quedó instalado en la perplejidad. Mariano Rajoy, por tanto, para aclararse y aclarar al resto de los españoles lo que había proclamado Carles Puigdemont, se dirigió a éste para que despejase en acertijo. ¿Ha declarado usted, sí o no, la independencia de Cataluña?. Porque declarar una república en suspensión desafía la ley de la gravedad, de la seriedad que demanda la ciencia política.

Rajoy, ayer a su llegada al Consejo Europeo que tuvo lugar en Bruselas
Rajoy, ayer a su llegada al Consejo Europeo que tuvo lugar en Bruselas - EFE

Pero la «astuta» pregunta de Rajoy no cogió desprevenido a Puigdemont, quien quizá a través de sus asesores, había encontrado una fórmula para eludir la afirmación o la negación. El catedrático de Derecho Político (hoy sería Constitucional) Torcuato Fernández- Miranda, eludió en cierta memorable ocasión el manifestarse sobre si debería haber o no asociaciones políticas en el tardofranquismo. Fue en noviembre de 1972, hace 45 años, cuando a Fernández- Miranda, a la sazón ministro secretario general del Movimiento, le preguntaron perentoriamente en la Cortes si iba a autorizar, o no, las asociaciones políticas. Y Torcuato, que ya preparaba junto a Don Juan Carlos el futuro democrático de España, y que sabía que a Franco eso del asociacionismo no le gustaba, contestó con aplomo y mirada desafiante desde la tribuna:

«Quizá tendría yo un éxito rotundo y fácil si aceptara la tentación de contestar “sí” o “no”. Se me dice a veces que contestar “sí” o “no” es contestar como Cristo nos enseña... Pero esta fórmula no se halla en los Evangelios..{…} En política, como en toda actividad humana, los “noes” no tienen sentido más que cuando enmarcan, confirman o aclaran una afirmación de la cual se parte. Decir “no” a algo, por ejemplo a las asociaciones políticas (o al independentismo catalán sería en este caso) sólo estaría justificado como consecuencia de un “sí”, previo al cual, naturalmente, se adhiere el ánimo del que después dice “no” porque con ese “no” no hace más que definir y delimitar el “sí” que afirma».

Puigdemont observa lo firmado
Puigdemont observa lo firmado - IGNACIO GIL

Y prosiguió imperturbable ante el pasmo de la Cámara: «Jamás mi actitud será negativa. Si algo niego, lo hago porque lo que afirmo previamente me lleva a las negaciones circunstanciales que configuran y definen la afirmación que mantengo. Decir, por tanto, “sí” o “no” a las asociaciones políticas ( aquí sería a la soberanía de Cataluña) es, sencillamente, una trampa saducea. Los saduceos preguntaban así, montando una alternativa respecto a la cual, si se aceptada uno de los términos, malo, y si se aceptaba el otro, peor. Pues bien: ruego a los señores procuradores (aquí sería al Gobierno español) que tengan paciencia, pues no caeré en la trampa de decir “sí” o “no” al asociacionismo político ( al independentismo), porque de ese modo no se esclarecería el tema».

El señor Puigdemont y sus asesores no llegan a hilar nada que pueda parecerse a la brillante argumentación, plena de humorada, de un intelectual como el profesor Fernández- Miranda. Pero la conclusión es la misma. El presidente Rajoy le exige una contestación de «sí» o «no» a si había declarado la independencia de Cataluña, y el catalán no quiere responder con esa contundencia porque el asunto no se aclararía. Parece pensar que esa pregunta es una trampa saducea y por esa razón no dice ni que «sí» ni que «no», sino que responde ramplonamente en dos folios, para salirse por peteneras. Ya puestos, al menos podría haber intentado una pieza filosófica o literaria a la altura de las circunstancias.