Pedro Sánchez, ayer en el Congreso junto a Pablo Iglesias
Pedro Sánchez, ayer en el Congreso junto a Pablo Iglesias - AFP

Sánchez se queda con Iglesias como única opción pero ambos difieren en la forma del pacto

PSOE y Podemos buscarán un «Gobierno de cooperación» discrepando de lo que eso significa

MadridActualizado:

Los órdagos y los faroles caducan rápido. Tras las reuniones que Pedro Sánchez mantuvo ayer con Unidas Podemos, Ciudadanos y Partido Popular, el PSOE constató que solo tiene un camino que seguir para sacar adelante su investidura: un acuerdo con Unidas Podemos del que colgar un ramillete de partidos minoritarios, de corte regionalista y nacionalista, hasta completar su investidura. Por la forma en que estos encuentros se ordenaron, por la mañana Pablo Iglesias y por la tarde Albert Rivera y Pablo Casado, las citas vespertinas habrían resultados innecesarias tras el encuentro con su socio.

Con el jersey negro quitado y las mangas de la camisa remangadas, el líder de Podemos compareció tras la reunión con el presidente del Gobierno en funciones mucho más cómodo de lo que lo hizo el pasado 7 de mayo desde el Palacio de la Moncloa, donde solo invirtió cinco minutos a las dudas de la prensa y del que solo pudo «ponerse de acuerdo en ponerse de acuerdo». La conversación debió fluir mejor ayer. «Ha ido bien», valoró el secretario general de Podemos. «(Sánchez) nos ha propuesto empezar a trabajar un gobierno de cooperación», añadió. Después de dos semanas sin contacto directo, y con el PSOE buscando acuerdos de investidura a su derecha, todo lo que no fuera un portazo en la cara iba a ser bien recibido en el Grupo Parlamentario de Unidas Podemos. Curiosamente, las interpretaciones de en qué consiste esa nueva fórmula de «cooperación» fueron diferentes en boca de unos y otros.

«Para nosotros el nombre es lo de menos, si para el PSOE utilizar significantes distintos le va bien, a nosotros nos da igual», dijo Iglesias, aunque lanzó una advertencia: espero que nadie «a estas alturas piense que por cambiar el significante puede cambiar la negociación». En las filas de Iglesias se entiende que la propuesta socialista no rechaza de momento su pretensión de entrar en el Consejo de Ministros: «Creo que quiere negociar un gobierno con nosotros, tengo la sensación de que Sánchez no me está mintiendo», expresó el líder de Podemos.

A partir de ahora, arranca la recta final para ambas formaciones. Los socialistas buscarán un pacto de investidura y desde Podemos se intentará negociar un acuerdo de Gobierno. Según explicó ayer Iglesias, a partir de ahora mantendrá «reuniones más discretas» con Sánchez para dar forma «a un acuerdo de gobierno conjunto». Aunque desde Podemos insisten que proponer nombres no es la prioridad, el secretario general de Podemos aseguró el lunes en RTVE que si finalmente consiguen entrar no quieren ocupar ningún «ministerio de Estado», pero sí «carteras sociales» para garantizar una senda progresista.

Ganar tiempo para negociar

También al comienzo de semana desde el PSOE insistieron en que el camino sigue siendo un ejecutivo monocolor y advirtieron de que existe la posibilidad de una investidura fallida que aboque a nuevas elecciones si no se consigue. «La amenaza de repetición de elecciones de (José Luis) Ábalos no gustó a nadie», zanjó ayer Iglesias. Desde el equipo del secretario general de Podemos consideran que el secretario de Organización se anticipó a cerrarles todas las puertas antes de tiempo. No obstante, al margen de los juegos de palabras y los «significantes», tanto Sánchez como Iglesias ganan tiempo ahora para buscar los apoyos necesarios que les faltan ya que juntos no alcanzan mayoría absoluta.

Los socialistas, por su parte, discrepan de esa interpretación y en privado se reconoce que entienden como un avance para sus intereses que no se hable ya de Gobierno de coalición. La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, compareció ayer en dos ocasiones ante los medios y aseguró que «no se ha hablado de nombres». Tampoco el PSOE aclaró qué quiere decir un Gobierno de cooperación. Lastra se limitó a decir que sería algo «integrado e incluyente» y se refirió a la necesidad de explorar fórmulas novedosas.

Cuentas para la investidura

Pese a la diferencias que uno y otro expresaron ayer respecto a la profundidad que puede llegar, el encuentro supuso un paso adelante respecto a las posiciones de partida. A partir de ahí el PSOE necesita sumar más apoyos para formar una mayoría. Con esos partidos se reunirá hoy el secretario de Organización de los socialistas, José Luis Ábalos. El hombre fuerte del PSOE en el Gobierno se reunirá con PNV, Compromís, Navarra Suma, Coalición Canaria y el Partido Regionalista de Cantabria. Si suman los 42 escaños de Unidas Podemos a sus 123 diputados esos partidos son los que pueden garantizar la investidura. Todos esos grupos suman 177 escaños.

En estos momentos Sánchez ni siquiera necesita todos esos apoyos. Con 173 votos a favor le valdría con la abstención de dos diputados más, que podrían ser los de Navarra Suma o los de Coalición Canaria. De esa forma tendría más síes que noes en la segunda votación. Eso será así mientras los diputados presos sigan suspendidos y no renuncien a su acta de diputado. Pero en la dirección socialista preocupa que en vísperas de una investidura puedan cambiar de parecer y se sumen esos votos al bloque del no. De esta forma los socialistas necesitarían el apoyo tanto de Navarra Suma como a Coalición Canaria.

ERC y Junts per Catalunya también se incluyen en esta ronda de contactos. Pero el PSOE manda un mensaje respecto a cuál es su suma predilecta al relegar a estos al segundo día. Con ellos se reunirá Adriana Lastra que ayer reiteraba que «lo que descartamos es que la gobernabilidad dependa de los partidos independentistas». No se incluye en esta ronda ni a Bildu ni a Vox, informó ayer el PSOE.

Socios imprescindibles

Como en la víspera hiciese José Luis Ábalos los socialistas entienden que la presencia de Podemos en ese Gobierno puede ser un problema para sumar a otros socios imprescindibles. Coalición Canaria ya ha advertido que no apoyaría una investidura si Sánchez acude con un acuerdo, incluso programático con Iglesias.

Así que incluso los avances constatados ayer entre Sánchez e Iglesias pueden ser demasiados para las dos diputadas canarias. Algo parecido sucedería con los dos diputados de Navarra Suma, además de que los socialistas han vuelto a poner sobre la mesa la «legitimidad» de su candidata en Navarra, María Chivite, se presente a la investidura para ser presidenta de la Comunidad Foral, rechazando así que la abstención o el apoyo de los dos diputados navarros en el Congreso forme parte de un intercambio.