Diaz-Canel pasea por La Habana con Sánchez y su esposa, Begoña Gómez - Efe

Sánchez avala al régimen cubano a cambio de contratos empresariales

El presidente ensalza el carácter histórico de la cita sin desvelar si pidió liberar a presos

Enviado especial a La HabanaActualizado:

Pedro Sánchez concluyó ayer su visita a Cuba, la primera de un presidente del Gobierno español en 32 años, en unas jornadas «históricas» que han supuesto el respaldo de España al proceso de apertura de la isla caribeña. Una transformación que empieza a dejarse sentir en el ámbito económico pero que no alcanza a reformas en el marco de la pluralidad política.

Pero el Gobierno tenía muy claro que la prioridad de este viaje era «normalizar» las relaciones entre los dos gobiernos. El mejor ejemplo de este espaldarazo fue la reunión bilateral entre ambos mandatarios que derivó en la firma de un memorando que crea un marco institucional y permanente de consultas políticas entre los dos países. Es en este punto España sí pone en valor que se podrá «hablar de todo» y que existe una mención específica a los derechos humanos. A eso se agarró Sánchez para no contestar cuando se le preguntó por los presos de conciencia: «Yo no voy a hacer publicas las conversaciones pero hemos hablado de todo».

250 empresas

Pero la voluntad clara de Sánchez era preparar el terreno para las inversiones empresariales españolas en la isla, motivo por el que se evitó mantener un encuentro con la disidencia. En un desayuno mantenido con la delegación empresarial en La Habana, el presidente del Gobierno apuntó que una de sus «principales prioridades es Latinoamerica y dentro de ella países como Cuba». En este encuentro participaron las 250 empresas españolas que operan en la isla, además de los 24 representantes de diversas compañías que se desplazaron a La Habana en el avión presidencial.

Uno de los asuntos que Sánchez abordó ayer con Díaz-Canel fueron los impagos a empresas españolas que operan en la isla por parte de la Administración cubana. El volumen de esa deuda se estima en torno a 300 millones de euros. Sánchez agradeció la labor del empresariado español en la isla y defendió su visita como la demostración «en terminos políticos» de unas relaciones que ya se dan en otros ambitos. Y en este sentido Sánchez confirmó que se pretende cerrar una visita de los Reyes para el próximo año como la «visibilización contundente» de la normalización de relaciones.

El presidente quiso tranquilizar al empresariado español respecto a esos impagos: «Hablé con el presidente de la necesidad de agilizar pagos. Se han comprometido a ello», aseguró Sánchez. El líder del Ejecutivo español avaló el «impulso reformista» en el Gobierno de Díaz-Canel y expresó su confianza en que el proceso de reforma constitucional contribuya a «clarificar cuestiones sobre la actividad económica». Fuentes gubernamentales confirman que unos 15 millones de impagos a organismos públicos españoles se solventarán antes de final de año.

Y en este punto quiso transmitir que «España está preparada para algún gran proyecto aquí en Cuba». Aquí destacó que operadores como Aena pueden «aportar en la gestión» aeroportuaria para «mejorar el potencial turístico de Cuba». Desde el Gobierno se apunta a que Aena podria participar en la gestión dd cuatro aeropuertos que se van a licitar. Además se está negociando que Repsol abastezca de gas licuado a la isla. También un proyecto para que Telefónica pueda suministrar conexión de banda ancha a Cuba. Una empresa española suministrará un tercio de los productos avícolas que consume la isla. En principio también las conexiones ferroviarias cortas, ya que las de larga distancia son para Rusia. Lo que asegura el Gobierno es que hay un compromiso para que se reserven contratos a España.

Con las buenas palabras que le dedicaron el nuevo presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y el presidente de la Cámara de Comercio, José Luis Bonet, sobre su decisión de intensificar las relaciones con la isla, Sánchez defendió que el Gobierno tiene que estar «más presente» después de años habiendo trasladado «una suerte de dejadez».

Un paso por La Habana

Tras la celebración del foro empresarial hispano-cubano, Sánchez y Díaz-Canel participaron en el acto de devolución en forma de préstamo temporal renovable de la silla del general Maceo, heroe cubano de la guerra de la independencia, que se encontraba en Palma de Mallorca.

Siendo la cooperación cultural uno de los puntos en los que ha habido avances en esta visita, Sánchez presentó este gesto como el «vínculo renovado de países hermanados por un pasado común». Y reclamó preservar esa experiencia compartida «conscientes de lo que fuimos pero más aún de lo que podemos llegar a ser juntos».

Tras este acto Sánchez y Díaz-Canel pasearon por el centro de la ciudad acompañados por sus esposas entre la expectación y los clamores generales de la gente en las calles y el nerviosismo del personal de seguridad cubano. Un momento en el que se produjo la anécdota de la jornada, porque entre los vítores a los dos mandatarios dos turistas presumiblemente catalanes gritaron «presos politics», llamando la atención del ministro Josep Borrell, que se giró mirándolos fijamente: «Tranquilo, que no te vamos a escupir».