El comisario jefe, Eduard Sallent, ayer con la cúpula de los Mossos
El comisario jefe, Eduard Sallent, ayer con la cúpula de los Mossos - EFE

Los robos se disparan en Barcelona y cada vez son más violentos

Los Mossos están preocupados por la situación, pero no ven alarma en los datos

BarcelonaActualizado:

La agresiva llave del mataleón, esto es, agarrar por el cuello a una víctima hasta aturdirla para arrebatarle sus pertenencias, ejemplifica bien el salto cualitativo de los asaltos en las calles de Barcelona. No solo son más, sino que sobre todo son más violentos. El número de homicidios de 2019 también es el más alto de los últimos años. Ante esto, los Mossos d’Esquadra admiten su preocupación, aunque no consideran que la situación sea excepcional, y ni mucho menos alarmante.

Pongamos cifras a la inseguridad de los barceloneses. Los robos con violencia e intimidación en lo que va de 2019 han aumentado un 30% respecto al mismo periodo del año anterior. Según cifras facilitadas ayer por los Mossos, la Policía catalana, a fecha 15 de agosto, había contabilizado un total de 5.331 delitos de esta tipología. Tan solo en julio de este año se contabilizaron 773 robos con violencia en el espacio público, por 675 casos en 2018. Para hacerse una idea, el año pasado se cometieron un total 7.256, con lo que los Mossos dan por hecho que, a final de año, se superará esta cifra.

Pero los Mossos también ponen sobre la mesa otro dato para resaltar la eficacia policial y asegurar que la situación no es alarmante. Los robos con violencia se han incrementado un 30%, es verdad, pero los detenidos por estos delitos han aumentado todavía más: un 80 % respecto al año anterior. En lo que va de año, los Mossos practicaron 1.529 detenciones por estos delitos, de las que 165 acabaron en prisión en provisional por orden judicial. Sin embargo, cabe matizar que en esa cifra de arrestados los Mossos incluyen a menores -que suponen una media de uno de cada tres arrestos-, quienes por ley no entran en prisión.

Los Mossos detectan también un alto nivel de reincidencia en robos violentos y tienen fichados a un «top ten» de delincuentes que concentran una gran cifra de denuncias.

La otra pata que cojea ahora en cuanto a seguridad es la de homicidios. Junto a los robos violentos, han tomado el relevo de lo que hasta hace poco preocupaba más a la Policía: los narcopisos y los asaltos a viviendas, dos fenómenos que, tras varios golpes policiales de éxito, ahora son secundarios.

Este año se han contabilizado ya doce homicidios, la cifra más alta de los últimos años -de los que cinco ya han sido resueltos-, y casi todos se han concentrado en verano. El año pasado, en el mismo periodo (enero-agosto), fueron diez.

Los Mossos ven prematuro considerar con estas cifras que haya un cambio estructural, pues dos de cada tres fueron ajustes de cuentas por drogas, y son crímenes sin conexión entre ellos. Una valoración similar hacen sobre los robos violentos.

Ayer, tras una reunión de la cúpula para evaluar el plan estival de seguridad, un alto mando ejemplificaba la situación con un símil sobre la extinción de un incendio: el fuego (el aumento de delitos) ya está perimetrado y en vías de controlarse.