Mariano Rajoy y Albert Rivera, este martes en el Congreso - JAIME GARCÍA

Rivera se abre a una abstención que traslada toda la presión a Sánchez

C's obligaría a un gobierno en minoría y no entrará en el Ejecutivo. Se compromete a una «oposición constructiva»

MadridActualizado:

Ciudadanos afronta hoy uno de los días más importantes de su joven historia. Albert Rivera arriesga parte de su capital político en una decisión de consecuencias imprevisibles para un partido que todavía echa raíces y que tiene el reto inacabado de fidelizar a un electorado que en las últimas elecciones decreció significativamente.

El rechazo inicial de Albert Rivera a Mariano Rajoy chocó ayer con la realidad, la que marcan los resultados del 26 de junio. El líder de Ciudadanos, con tono sobrio, vino a aceptar que no es tiempo de planteamientos maximalistas. Rivera constató que su plan inicial (un Gobierno de PP, PSOE y Ciudadanos sin Mariano Rajoy) es una quimera: «Esa vía no tiene hoy salida», reconoció una vez el presidente en funciones le confirmó de manera oficial su voluntad de presentarse a una sesión de investidura a finales de julio o principios de agosto.

Tras su reunión, que se prolongó durante más de una hora, Rivera anunció la convocatoria para hoy de la Ejecutiva nacional de su partido para fijar la posición de sus 32 diputados en la investidura de Mariano Rajoy. El líder de Ciudadanos solo ve una salida, la del Gobierno en minoría del PP, porque «la vía de las terceras elecciones no es una opción».

Después de múltiples declaraciones, tanto en campaña como posteriormente, en las que Rivera rechazó la posibilidad de cualquier fórmula de apoyo a Mariano Rajoy, la dirección naranja estudiará esta mañana mantener el voto contrario o facilitar una abstención. El voto afirmativo está de momento descartado: «No vamos a apoyar esa investidura», señaló ayer Rivera, que concedió no obstante que dada la situación de bloqueo «todos tenemos que ceder en algo».

Una vinculación mínima

Y su cesión será una enmienda rotunda a sus propios planteamientos. Según ha podido saber ABC, en el núcleo duro de la formación se decantan en estos momentos por plantear un «no» en la primera votación y una abstención en la segunda. Aunque es un planteamiento que se debatirá esta mañana. Existe consenso en que no hay muchas más alternativas que esta abstención «técnica», como la definía ayer un miembro de la dirección. De todas las fórmulas, se decantan por escoger aquella que refleja más distancia con Mariano Rajoy. Sigue existiendo el convencimiento en el entorno de Rivera de que el tiempo del actual presidente ya ha pasado y que una vinculación excesiva a su proyecto podría ser perjudicial para Ciudadanos en el medio plazo. Creen que esa fórmula combina tanto la apuesta por la estabilidad que defienden sus votantes y la no vinculación excesiva con Rajoy.

No ocultó el líder de Ciudadanos en ningún momento que su estrategia pretende acelerar la negociación y que Pedro Sánchez tenga que posicionarse ya. «Al PSOE le gustaría no tener que mojarse pero lo tendrá que acabar haciendo», planteó Rivera.

Desde Ciudadanos se trasladaba ayer la idea de que esta apuesta sería su contribución para que la legislatura pueda comenzar ya, y que estaría motivada por el apremiante calendario que obliga a acordar pronto el techo de gasto y los Presupuestos. Cuestiones para las que Rivera planteó su voluntad de negociar con el futuro Gobierno. Por eso no habrá una negociación con propuestas y contrapropuestas. Ni Rivera se garantiza un compromiso del PP con algunas de sus reformas, ni Rajoy tendrá la garantía de poder contar de manera fija con los diputados de Rivera. Se negociará tema por tema. Y a esa geometría variable, a veces con el PP y a veces con PSOE y Podemos es a lo que fía Rivera poder cumplir con algunas de sus propuestas clave como la reforma electoral.

Rajoy, satisfecho

Rajoy salió «razonablemente contento» de la reunión con Rivera, según comentaron en su equipo, primero porque considera que se ha enderezado la situación y segundo porque se ha impuesto la idea de que unas terceras elecciones serían un auténtico disparate que todos descartan.

Esta entrevista con Rivera era «preliminar», y aún queda mucho por delante en la negociación, según fuentes de Moncloa. Como primer contacto, el resultado ha sido satisfactorio, pero el equipo de Rajoy no se conforma con una abstención del partido naranja. «Lo malo sería que su postura fuera cerrada a una abstención. Aspiramos a más y esperamos más», confesaron ayer en Moncloa.

Rajoy y el PP siguen pensando que el PSOE es «esencial y determinante», pero el concurso de Ciudadanos lo consideran importante para dar estabilidad al futuro Gobierno y a la Legislatura. En todo caso, los populares creen que las conversaciones acaban de empezar y, si bien no será nada sencillo, las posturas pueden ir cambiando: «Esto va lento, porque las posiciones de los partidos de entrada no son flexibles, pero seguimos en la brega».

En Moncloa ultimaban ayer el documento programático que Rajoy tiene previsto entregar desde hoy a los partidos, y que incluye «guiños» tanto al PSOE como a Ciudadanos para acercar posturas, con propuestas de reformas concretas. Ese documento evolucionará en función del desarrollo de las negociaciones, y también recogerá las tareas más urgentes, como la aprobación del techo de gasto o los Presupuestos. Será un papel difícilmente rechazable por los otros partidos, ya que buscará puntos de encuentro.

El portavoz del Grupo Popular en el Congreso,Rafael Hernando, compareció después de la reunión con Rivera para recordar que la responsabilidad de formar «un Gobierno estable» es de todos, y no solo de Rivera o Rajoy.