El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante la presentanción de un libro ayer en Bruselas
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante la presentanción de un libro ayer en Bruselas - EFE

Puigdemont quiere absorber y controlar todo el secesionismo

Si con la Crida pretende laminar el PDECat, ahora trata de superar a la ANC con su Consell

Barcelona Actualizado: Guardar
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Carles Puigdemont está dispuesto a dar la batalla por controlar todo el movimiento independentista. Este es el objetivo y para ello ha creado dos instrumentos que tienen el mismo fin: la secesión de Cataluña. Con apenas un margen de cuatro días se ha puesto en marcha el Consell per la República –el martes– y se ha impulsado la Crida Nacional per la República –el sábado–.

Desde la distancia, con el cuartel general en Waterloo (Bélgica), y con la captación de datos personales (registro) y fondos (cuotas y donativos), Puigdemont quiere absorber y controlar las movilizaciones en la calle y la posibilidad de poner en marcha acciones concretas destinadas a conseguir su objetivo, cuando no desestabilizar al Estado. Eso sí, los adheridos a estos dos nuevos entes privados también sufragarán el exilio de Puigdemont, que cumple ahora un año como prófugo de la Justicia española. Quien quiera participar en el Consell de la República –cuyo único beneficio será el de poder elegir a los miembros que forman parte del Consell– tendrá que pagar un mínimo de 10 euros.

Con esta nueva jugada del expresidente de la Generalitat, el universo independentista tiene ahora que repartirse el mercado entre, sobre todo, las principales entidades de agitación callejera como son la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural; y los grandes partidos políticos con representación parlamentaria como ERC, el PDECat, la CUP y Junts per Catalunya (JpC). A estos hay que sumar, desde ya, el Consell y la Crida, que competirán por controlar y convertirse en hegemónicos en los dos ámbitos, el asociativo y el estrictamente partidista, respectivamente.

A última hora de la tarde de ayer, el Consell contaba con 12.858 personas registradas, que según figura en la web de la asociación habrían pagado al menos 10 euros cada una de ellas. Por su parte, según fuentes oficiales de la Crida consultadas por ABC, los adheridos (que reciben el nombre de fundadores) a este nuevo partido están ya en las 10.000 personas aproximadamente. Todas han pagado, al menos 10 euros, y les distingue de otros 40.000 simpatizantes que han dado sus datos personales a los impulsores de la Crida pero no han dado el paso de hacerse socios.

A por la ANC y Òmnium

Sin embargo, los dos nuevos artefactos políticos creados por Puigdemont no hacen más que poner de manifiesto la atomización del espacio independentista catalán. La ANC pretendía ser el gran paraguas del secesionismo que aglutinase a todas las asociaciones y partidos que apoyan la ruptura del marco constitucional español. Y así ha sido hasta la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Desde que Elisenda Paluzie tomó el control de la ANC, los partidos (ERC y el PDECat, sobre todo), Òmnium y el mismo Puigdemont dejaron de controlar la entidad que agitó las calles con grandes manifestaciones. Un ultimátum pesa sobre Quim Torra, presidente de la Generalitat, lanzado por Paluzie. O el 21 de diciembre próximo hay una hoja de ruta para implementar la secesión declarada el 27 de octubre de 2017 o la ANC se lanzará contra la Generalitat. Algunas fuentes señalan que la ANC tiene alrededor de 30.000 adheridos y otros 40.000 simpatizantes.

Algo similar, aunque con más recorrido histórico, sucede con Òmnium Cultural, una asociación creada durante el franquismo bajo el subterfugio de la defensa de la producción cultural en catalán, pero que nunca dejó de aspirar a respaldar un proyecto político que desemboque en la secesión de la región. Òmnium tiene más de 100.000 socios, y todos, en teoría, pagan una cuota mensual de al menos tres euros.

Con estas cifras, el invento del Consell de Puigdemont está lejos de poder competir con la ANC y Òmnium, pero el impacto mediático del fugado de la Justicia («un tuit suyo tiene más repercusión que cualquier rueda de prensa o iniciativa política nuestra o de ERC», lamentan en las filas del PDECat) es indudable y en esta fuerza basa el expresidente su proyección en el futuro.

Opa a los partidos

En paralelo al Consell, la Crida quiere ser el abrigo que acabe por deshilachar al PDECat, ERC y la CUP. «A la Crida se inscriben personas, no partidos. Si los partidos no dejan a sus socios la doble militancia es un problema suyo, no nuestro», apuntan fuentes oficiales de la Crida a este diario, cuando se les pregunta por el rechazo que todos los partidos han mostrado a la nueva formación de Puigdemont.

El PDECat tiene unos 14.000 militantes, aseguran desde el partido; y ERC, que es una formación reacia a dar esta información, tenía en mayo de este año unos 9.500 socios. La CUP, por su parte, con un sistema muy particular de militancia tenía en 2017 alrededor de 2.000 militantes y otros 2.000 «colaboradores». Con estos datos, Puigdemont lo quiere todo, tanto el movimiento callejero como la iniciativa política. En ello está.