La portavoz de Unidas Podemos, Ione Belarra, y la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, ayer durante la Diputación Permanente - Jaime García

Podemos permite a Pedro Sánchez seguir esquivando el control del Congreso

El presidente en funciones se libra de explicar su gestión de la crisis del Open Arms

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Ayer se cumplieron seis meses desde que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no se somete a una sesión de control en el Congreso. El presidente del Gobierno en funciones se ha olvidado de sus moralinas y de aquellos días de 2016 cuando desde la oposición acusaba a Mariano Rajoy de evitar los controles de la Cámara. Aquel año, Sánchez defendía con vehemencia que un Gobierno en funciones no tenía excusas para esquivar las preguntas e interpelaciones de los diputados. «Exijo al Gobierno en funciones que rinda cuentas y no rechace el control legítimo de las cámaras», decía en Twitter. Hoy, ya no.

La última vez que el líder de los socialistas pisó el Parlamento para rendir cuentas fue en la sesión del 27 de febrero donde mezcló el contenido de un Consejo Europeo con una petición de comparecencia, registrada por el Partido Popular, para explicar su posición sobre el Gobierno de Venezuela. Desde ese día, silencio y opacidad, algo que, de hecho, se mantendrá tras la Diputación Permanente, órgano que suple al Pleno en periodos sin sesiones, celebrada ayer en el Congreso.

Las negociaciones, de fondo

En plenas negociaciones para llegar a un acuerdo de Gobierno, Unidas Podemos libró a Sánchez de comparecer en una sesión extraordinaria para que informe sobre los Consejos de la Unión Europea celebrados del 20 al 21 de junio y del 30 al 2 de julio. Ayer el PSOE se comprometió a que el presidente del Gobierno en funciones dé las explicaciones en el Pleno del Congreso, una vez se abra el periodo de sesiones ordinarias en septiembre, sobre los contenidos y sobre el reparto de los cargos en la UE. Fue el diputado del PSOE Héctor Gómez quien aseguró que Sánchez acudirá «cuanto antes» a dar las aclaraciones necesarias «en sesión ordinaria». Un compromiso verbal que sirvió a Unidas Podemos para no apoyar la petición de comparecencia urgente pese a haber admitido que es obligatorio hacerlo por ley.

La petición de comparecencia fue registrada por el Partido Popular y grupo mixto el pasado 5 de agosto porque el presidente del Gobierno debe acudir por obligación al Parlamento a informar de los Consejos de la Unión Europea como así se establece en el artículo 4 de la ley que regula la Comisión Mixta para la Unión Europea.

Por esta misma razón Unidas Podemos aseguró que su grupo estaba a favor de que Sánchez acudiera a rendir cuentas sobre el asunto. Sin embargo, una vez el PSOE se comprometió a que Sánchez acudiera a petición propia a comparecer, el diputado morado Txema Guijarro matizó que no comparten la urgencia del PP. «No apoyaremos esta solicitud entendiendo que se dará en septiembre», dijo Guijarro, que subrayó que un ejecutivo «se tiene que someter al control de la Cámara».

Similar estrategia siguió Podemos para salvar a Sánchez de un nuevo obstáculo. El PP y Ciudadanos (Cs) se unieron en la Cámara Baja para reclamar explicaciones al jefe del Ejecutivo en funciones por los continuos cambios de criterio en la gestión de la crisis del Open Arms. El Gobierno pasó de ignorar el problema a ofrecer el puerto de Algeciras para acoger al buque de la ONGProactiva Open Arms.

El rechazo de esta provocó que el Gobierno propusiese el desembarco de los inmigrantes en el puerto español más cercano, pero una nueva negativa le forzó a enviar el buque Audaz de la Armada, cuando la Justicia italiana ya tenía el terreno preparado. La Fiscalía del país alpino obligó al Open Arms a desembarcar a los inmigrantes en Lampedusa, pero el Audaz siguió deambulando una semana por el Mediterráneo hasta que consiguió recoger ayer en Pozzallo, en Sicilia, a los 15 inmigrantes comprometidos.

Los «bandazos» unieron a la oposición en la necesidad de exigir explicaciones al Gobierno en funciones, pero no en la persona que debía ofrecerlas. PP y Cs pedían que fuese Sánchez, mientras que Unidas Podemos, ERC y Compromís, al rescate del presidente, reclamaron la presencia de Calvo en el Congreso. La Diputación Permanente tumbó la comparecencia del presidente con 29 votos a favor (PP, Cs y Vox), cuatro abstenciones (tres de ERC y una del grupo mixto) y 35 votos en contra. Calvo, que dará cuentas de la gestión de la crisis mañana por la tarde, estuvo incluso cerca de esquivar la inmediatez.

Tira y afloja por los pasillos

Fuentes del grupo parlamentario socialista llegaron a presumir ayer en los pasillos del Congreso de que Calvo iría por voluntad propia y de que Podemos retiraría su petición. Extremo que en ningún momento confirmaron desde el grupo confederal, aunque admitieron que hasta el momento de la votación podía pasar cualquier cosa.

Todo hace indicar que los morados esperaban una contrapartida a cambio de dar cierto margen a Calvo, pero esta no llegó y la vicepresidenta rendirá cuentas mañana. Curiosamente, el único partido, además del PSOE, que se opuso a su comparecencia fue Vox, cuyo diputado Víctor Sánchez del Real afirmó que solo era una cortina para tapar la ausencia de Sánchez.

La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, se mofó del pretexto ofrecido por Podemos para no apoyar la presencia de Sánchez en la Cámara. La diputada de Podemos Noelia Vera, literalmente eximió a Sánchez de toda responsabilidad porque «estaba de vacaciones». Álvarez de Toledo atizó a Iglesias y apuntó que o había conseguido «tres ministerios» o no se entendía«nada». Mientras que su homóloga en Cs, Inés Arrimadas, volvió a lamentar la actitud de PSOE y de Podemos, por negociar únicamente a cambio de «sillas».

«De vacaciones» o no, lo cierto es que el Gobierno de Sánchez solo ha aprobado en más de un año 37 «decretazos» –seis en los famosos «viernes sociales»– y un único proyecto de ley: uno sobre docencia no universitaria.