El presidente del PP vasco Alfonso Alonso, junto a miembros del partido, durante el minuto de silencio en el homenaje a Ángel Blanco
El presidente del PP vasco Alfonso Alonso, junto a miembros del partido, durante el minuto de silencio en el homenaje a Ángel Blanco - EFE
Homenaje a Miguel Ángel Blanco

«No podemos poner alfombras rojas a quienes jamás han pedido perdón»

Los populares vascos rindieron honores a Miguel Ángel Blanco con motivo del 22º aniversario de su asesinato a manos de ETA

Ermua (Vizcaya)Actualizado:

Ha pasado un año más. Y ya van 22. La herida de los familiares y compañeros de Miguel Ángel Blanco, sin embargo, sangra todavía por la pérdida de aquel joven «sencillo, alegre y con valores» al que ETA asesinó de dos disparos en la cabeza la tarde del 12 de julio de 1997. Esa acción, apuntó ayer su hermana Marimar, fue «el comienzo del fin» de la banda, pero no supuso la erradicación de su proyecto. Los populares advirtieron que las víctimas del terrorismo están siendo olvidadas, «y lo que les pasó, también».

La plana mayor del PP vasco, con su presidente Alfonso Alonso a la cabeza, acompañó la mañana de ayer a Marimar Blanco en el sentido acto organizado por el partido en honor al concejal de Ermua, de cuyo asesinato se cumplen 22 años. Los asistentes, algunos de ellos excompañeros del joven edil, depositaron tres coronas de flores junto a la escultura en homenaje a las víctimas que se erige en el municipio vizcaíno.

El mismo escenario en el que se congregaron el pasado jueves representantes de todos los partidos del consistorio ermuarra. Por punzante que pueda parecer, también asistieron dirigentes de EH Bildu, que volvieron a eludir la condena a la actuación de ETA. Su objetivo es otro, destacó ayer la hermana del concejal, ahora diputada por el PP en el Congreso, que advirtió de que el nacionalismo radical trata de «correr un tupido velo» para esconder las vergüenzas de los asesinos.

Rosas y espinas

Los ayer presentes en el homenaje a Blanco comentaban, no sin cierto tedio, las últimas novedades que llegaban de las Juntas Generales de Guipúzcoa, que el pasado jueves entregaron la presidencia de la comisión de Derechos Humanos a los batasunos. El problema, señalaban algunos dirigentes del partido, es la significación política de la elección de Joxemari Carrere como máximo exponente de una mesa destinada a abordar asuntos tan sensibles como la convivencia de los ciudadanos a raíz del fin de la violencia etarra.

Tanto los populares como las asociaciones de víctimas consultadas por este periódico coinciden en que la designación de un dirigente de Bildu «no es sorprendente» por sí misma, sino que se enmarca dentro del proyecto del nacionalismo radical para «blanquear» la actuación de la organización terrorista.

Un juego en el que ha entrado el propio Gobierno vasco y, por ende, el PNV, denunció la presidenta del PP de Vizcaya, Raquel González, que hizo mención a la polémica unidad didáctica sobre la historia reciente del País Vasco que se impartirá el próximo año en los institutos del territorio y que avala la teoría de un conflicto entre dos bandos.

«El Gobierno vasco quiere explicar a nuestros hijos su propia versión -afirmó durante su intervención en el homenaje-, su visión interesada de lo que sucedió en nuestras calles durante los 40 años del terrorismo de ETA». Un «reparto nauseabundo de culpas», añadió, que «deja la conciencia nacionalista tranquila».

Alfonso Alonso, líder de los populares vascos, señaló a la Ponencia de Memoria que se celebra en el Parlamento de Vitoria, donde se estudian formas de impulsar la convivencia en la Comunidad Autónoma vasca. Un órgano que, a juicio del conservador, «contextualiza y comprende la acción de ETA», algo «mucho peor que el olvido», porque «encuentra un cuadro de justificación de aquellos tiempos del pasado». «Engaña a la gente», sentenció.

«La memoria es muy incómoda para muchos, y además un inconveniente para los propósitos de algunos -añadió Alonso-. Es incómoda porque algunos miran para atrás y se preguntan dónde estaban. Estaban mirando para otro lado, justificando un crimen». En este sentido, aseveró que para el nacionalismo radical cada persona asesinada era «una estadística, un número». Por eso «no vale cualquier memoria», reiteró el popular, que recriminó la ruindad de quienes «vienen a poner una rosa y solo ponen las espinas».

Sin condena

El homenaje al edil conservador se produjo en un contexto de crispación política motivada, entre otras causas, por el creciente papel de los radicales en las principales instituciones de España. En Navarra, EH Bildu se postula como un partido clave para dar la presidencia a María Chivite y desplazar así a la derecha del Gobierno. Algo parecido puede suceder en el Congreso de los Diputados, con un Pedro Sánchez necesitado de los votos de los nacionalistas y los independentistas para ser investido.

«Eso es lo que no podemos permitir, porque no podemos dar como interlocutores válidos a quienes jamás han condenado el terrorismo», advirtió Marimar Blanco, que aludió también al hecho de que a Arnaldo Otegui, «ese personaje» que «decía que el día del asesinato de Miguel Ángel fue uno normal y corriente de playa», se le permita blanquear la actuación de la organización criminal en la televisión pública. En este sentido, la diputada insistió en que no se pueden poner «altavoces» ni «alfombras rojas» a aquellos «terroristas que muestren orgullo de su pasado» y que nunca «han pedido perdón a las víctimas».

La hermana del concejal asesinado puso fin a su discurso con un llamamiento al «legado de dignidad» que dejaron tras de sí todas las víctimas del terrorismo y que ahora, dijo, es necesario recuperar para derribar el discurso del odio. Convino Alfonso Alonso en que hoy «no es más fácil revelarse, pero sigue siendo igual de necesario». «Como hizo Miguel Ángel -subrayó-. Un joven rebelde que arriesgó su vida para defender la libertad». «Eso es lo que necesitamos hacer todos los años», sentenció.

Visita de Casado

No hubo representación de la ejecutiva nacional en el acto de ayer, en contraste con el del año pasado, que contó con la intervención de Soraya Sáenz de Santamaría. Sí acudió la plana mayor de la formación en el País Vasco, como su secretaria general, Amaya Fernández; el presidente de los populares de Guipúzcoa, Borja Sémper; y la portavoz en el Ayuntamiento de Vitoria, Leticia Comerón. También fue el presidente de Nuevas Generaciones, el gallego Diego Gago. Precisamente, su organización ha anunciado para la próxima semana un nuevo homenaje a la figura de Miguel Ángel Blanco que tendrá lugar en la capital alavesa. Se espera la presencia del presidente del Partido Popular, Pablo Casado.