Manel Bosch posa para ABC junto al periódico en el que aparece en portada atendiendo a varias víctimas del atentado - Inés Baucells

Los dos momentos más duros de un guardia urbano que vivió en primera línea el atentado de las Ramblas

Manel Bosch relata a ABC sus recuerdos de la tarde en la que la furgoneta de los terroristas atravesó el corazón de Barcelona

BarcelonaActualizado:

Por la fortaleza con la que el guardia urbano Manel Bosch cuenta sus recuerdos de la tarde que pasó en primera línea de los atentados de las Ramblas, parece que tiene superados los trágicos hechos, pero por lo que cuenta, y cómo lo cuenta, se intuye que también lo ha pasado mal. Él confirma que ha tenido dos momentos en los que se vino especialmente abajo. «Cuando llegué a casa y le expliqué a mi mujer lo del bebé, que me impactó mucho, y me contó que me había visto por la tele y por internet, me vine abajo», recuerda. Decidió guardar la camiseta de ese día, manchada con sangre del bebé: «La tengo guardada bajo llave. Eso es para que no se nos olvide nunca lo que pasó». Esa noche, en la que apenas durmió, se desahogó y pudo seguir con las pilas cargadas los siguientes días, como si aparentemente estuviera bien tras haber estado en primera línea de intervención ante el peor atentado de la historia de Barcelona, después del de Hipecor.

Dos o tres semanas después, todo se le removió de nuevo. «Fuimos a comer a casa de unos compañeros y una vecina alemana suya, que no sabía que era policía, me reconoció porque había visto el video del bebé. Sin conocerme de nada. Me contó que en Alemania y en Inglaterra, de donde era su marido, se había difundido el video, destacando la calidad humana del policía. Y allí me vine abajo. Yo intentaba olvidarlo todo pero no podía, y eso fue como un latigazo, Me volví a derrumbar», se acuerda. «Tras ello, yo solo necesitaba estar con mi mujer y mis hijos, estar en la piscina, salir con la moto y patear con el perro. Ha sido mi mejor medicación», añade.