Ana Julia, durante el juicio por el crimen de Gabriel
Ana Julia, durante el juicio por el crimen de Gabriel - EFE

Los momentos más destacados del juicioAna Julia: el perdón de Dios con un Jurado

Los nueve miembros del Jurado deben decidir si la autora confesa del asesinato de Gabriel es culpable y justificará si se ensañó con el niño, si el pequeño tuvo alguna posibilidad de defenderse y si hay algún atenuante para su conducta

Ana Julia es condenada a prisión permanente revisable por el asesinato de Gabriel Cruz

Ana Julia Quezada culpable de asesinato con alevosía según el jurado popular

MadridActualizado:

Llevan once días macerando una decisión trascendental, mirando cara a cara a Ana Julia, la mujer que confesó haber matado a Gabriel, de ocho años, pero que no recuerda la mano que utilizó ni cómo lo hizo exactamente. «Espero que Dios me perdone». Esas fueron ayer sus últimas palabras. No miró a quienes tienen la llave de ese improbable perdón: siete mujeres y dos hombres que han tenido que ver imágenes horribles del dolor y la falta de piedad y escuchar palabras más terribles aún.

«A mí no me cabe duda de que intentó descuartizarlo», aseguró el abogado de la acusación, Francisco Torres en sus conclusiones. «Los médicos dicen que el niño se resistió muchísimo (...) Y dicen que sufrió mucho. No es fácil matar a un niño», explicó la fiscal Elena Fernández. «Ella refiere que ha sido un accidente y siempre relata lo mismo. ¿Coincide eso con la tesis de los forenses? Plenamente», expuso su abogado defensor Esteban Hernández.

Son las tres posturas, la que va del homicidio al asesinato con alevosía y al asesinato con alevosía y ensañamiento. La línea que separa los quince años de prisión, que ha pedido finalmente su defensa, de los veinticinco por asesinato y la aplicación de la prisión permanente revisable. Y eso solo por uno de los delitos. Hay que sumar las lesiones psíquicas y el delito contra la integridad moral.

El Jurado tiene un papel difícil. Dos versiones antagónicas, basadas sobre todo en dos informes forenses: uno oficial que asegura que la muerte se produjo por asfixia por sofocación, «en un acto único sin interrupción», según la Fiscalía; y otro de parte donde los peritos aseguran que el niño fue golpeado violenta y reiteradamente, agonizó entre 45 y 60 minutos, como mínimo y luego fue asfixiado por Ana Julia.

El crimen, según la Fiscalía

Gabriel estaba desprevenido y a sangre fría, Ana Julia lo proyectó contra el suelo y le ocasionó un hematoma frontal en la cabeza. Luego con fuerza desproporcionada le tapó con las dos manos nariz y boca... La secuencia dura de diez a veinte minutos. Esto es un delito de asesinato con alevosía. El ministerio público no ve ensañamiento. «Yo no me puedo inventar hechos que no han quedado probados», expuso la fiscal. Pide prisión permanente revisable. Su relato se sustenta en la autopsia y las pruebas de Toxicología.

La acusación

El rifirrafe entre la fiscal y la acusación, ejercida por los padres de Gabriel, ha tenido varios episodios. Se desató sobre todo en las conclusiones. «Es muy grave que el Ministerio Fiscal pretenda sacar los colores a esta acusación cuando no hay nadie más interesado que nosotros en saber cómo fueron los hechos». Sostiene el abogado Francisco Torres que llevó al niño a la finca de Rodalquilar, un lugar apartado y se aseguró de que ningún familiar iba a ir allí.

Seguramente, ese mismo día, llevó las herramienta e incluso Gabriel le ayudó a descargarlas (esta suposición no ha quedado acreditada durante el juicio). Nadie ha logrado aclarar desde cuándo estaba allí la pala y el hacha. «De manera inesperada le dio un golpe en la cabeza y posteriormente dejó agonizar a Gabriel en el suelo sin ninguna posibilidad de defenderse, sobre todo por la confianza que tenía en ella, era la pareja de su padre. ¿Cómo puede pensar semejante angelito que quién está con su padre vaya a ser quien te quite la vida?», preguntó a la Sala.

Su informe de parte de dos médicos internistas es el que sustenta que hubo alevosía y ensañamiento, que el niño no tuvo ninguna posibilidad de defensa y que agonizó tras los golpes recibidos. «No tiene derecho a respirar el mismo aire que respiramos nosotros... con toda seguridad va a matar a más niños», clamó al final de su alegato.

La defensa

El abogado Esteban Fernández, de oficio, elevó ayer su petición de pena a 15 años si Ana Julia es condenada por homicidio. Asegura que no tenía intención de matar, «no fue premeditado, planificado, si no es la mayor chapuza que se se haya producido jamás». El letrado incide en que confesó el delito, colaboró en la reconstrucción de los hechos, reconoció que debería haberlo hecho antes, pero justificó a su cliente pidiéndole al Jurado que se pusiera en el lugar de la autora. «¿Cómo le dices a tu paraje he matado a tu hijo». Asegura que sufrió un arrebato (pide esa atenuante igual que la de confesión) y que actuó bajo la influencia de las drogas.

Según él, la acusación ha pretendido confundir al Jurado. «Podría haber tirado el cuerpo al mar y que nadie lo hubiese encontrado nunca». El abogado criticó a la Guardia Civil por ni siquiera haber buscado en la finca de Rodalquilar.

El Jurado

La fiscal empezó sus conclusiones aleccionando al Jurado. Ana Julia ha reconocido que mató al niño, pero ustedes, les dijo, tienen que determinar dónde, cuándo y de qué forma se ejecuta el hecho de dar muerte a Gabriel. Y siguió: «Ustedes ejercen de jueces y tienen que dictar un veredicto con unas pruebas y con unas certezas de hechos probados».

La acusación incidió en el relato de extrema crudeza y la agonía y en el pasado de Ana Julia (prostitución, muerte de su primera hija de cuatro años, parejas anteriores de las que se quedaba el dinero, acusaciones dirigidas a su expareja. «Es una auténtica asesina, una sociópata», dijo. «Desconocemos si el móvil era solo económico o es odio absoluto a la madre del niño o en el fondo es que le estorbaba esa independencia (del niño)».

Ana Julia y el suicidio

La declaración de Ana Julia el segundo día de juicio no resultó convincente pese a sus forzadas lágrimas, exhibidas igual durante la reconstrucción de los hechos. No recordaba los hechos esenciales y aseguró que lo que quería era que la atraparan (por eso colocó la camiseta de Gabriel). Su propósito al trasladar el cuerpo era suicidarse. La fiscal, en sus conclusiones, desarboló el argumento. «Ella iba a deshacerse del niño. Dijo que se iba a suicidar y que se iba a tomar unos medicamentos. Y en el registro de Vícar no hay medicamentos y en el coche solo diez o doce pastillas».

El Jurado en las próximas horas decidirá si Ana Julia es culpable y justificará si se ensañó con Gabriel, si el pequeño tuvo alguna posibilidad de defenderse y si hay algún atenuante para su conducta. Deberá decir también si provocó a los padres un sufrimiento extra y deliberado durante los doce días de angustia con su sobreactuación y su silencio y si el daño que sufren sus padres tendrá es casi de por vida.