Jordi Cuixart, durante su declaración ante el Tribunal Supremo - EFE

Juicio del «procés»Cuixart contradice al Rey: «La democracia está por encima del Estado de Derecho»

El penúltimo acusado del «procés» reconoce que alentó el 20-S y el 1-O pese a la prohibición judicial

Madrid Actualizado: Guardar
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El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, ha señalado este martes ante el tribunal del «procés» que la democracia «está por encima del Estado de Derecho», una afirmación a la que hace dos días se opuso el Rey durante la clausura del Congreso Mundial del Derecho. «Sin el respeto a las leyes no existe ni convivencia ni democracia, sino inseguridad, arbitrariedad, y en definitiva, quiebra de los principios morales y cívicas de la sociedad», señaló Don Felipe.

[ Sigue al minuto la séptima sesión del juicio del «procés»]

Cuixart, el penúltimo de los acusados en declarar en el Tribunal Supremo (la última será Carme Forcadell), ha asumido el papel protagonista que tuvo Òmium Cultural, junto con la ANC, en la movilización del 20-S, no así en la convocatoria, que según ha dicho, «empezó en un bar próximo». Con el discurso más radical que se ha visto hasta el momento en la Sala, y un lenguaje por el que ha sido reprendido por el presidente del Tribunal (por decir «hostia, tú» continuamente), el acusado ha apelado al derecho de manifestación de la sociedad catalana como esencia de la democracia.

A su juicio, la concentración del 20-S marcó un punto de inflexión en Cataluña. «Cuarenta entradas y registros, 750 alcaldes investigados por la Fiscalía, ocho furgonetas de la Policía intentando llevar a cabo un registro en la CUP sin autorización judicial...» justificaba, ha dicho, la respuesta de la sociedad «por ver atacado su autogobierno».

El líder callejero ha negado que hubiera violencia ese día, aunque sí ha reconocido como incidentes aislados los daños en los vehículos de la Guardia Civil. Sin embargo, sus referencias a la «violencia empleada por Policía Nacional y Guardia Civil» han sido constantes.

Cuixart se ha referido también a las declaraciones que hizo durante la instrucción de la causa, en las que confesó que ese día podía haber derivado en episodios aún más violentos. Ahora dice que cuando habló ante la juez estaba sometido a un enorme «impacto emocional» y su objetivo en aquel momento era salir de la cárcel «a cualquier precio». «Mi prioridad ahora -ha dicho- ya no es salir de prision, sino denunciar el ataque a los derechos de la sociedad catalana».

Agitador callejero

Sin embargo, y pese a destacar ahora el carácter «cívico y pacífico» de aquella concentración, sí ha incurrido en una contradicción al señalar que cuando llegó aquella mañana a la puerta de la Consejería de Economía y vio a «corresponsales encima de los vehículos de la Guardia Civil» ya se percató de que «no era una convocatoria de las que no nos gustan a nosotros». Ha lamentado los daños causados a esos coches, pero se ha negado a responder por qué subido él mismo a uno de ellos, megáfono en mano, ironizó con que estaba encima de un «altar majestuoso».

Al igual que Jodi Sànchez el jueves, Cuixart también ha afirmado que si la letrada de la Administración de Justicia que formaba parte de la comisión judicial, abandonó la consejería por el edificio contiguo fue porque ella quiso, no porque no se pudiera atravesar el pasillo humano que habían diseñado voluntarios de la ANC. «Saltó el muro porque no quiso salir por el pasillo», ha dicho.

El acusado ha admitido su rol como agitador de las movilizaciones soberanistas y de las llamadas a acudir al referéndum ilegal del 1-O, una actuación reprochable según la Fiscalía porque suponía alentar una jornada suspendida por el Tribunal Constitucional y considerada ilegal, y en la que se preveían brotes violentos: «Asumimos el papel que teníamos el 1-O como agente movilizador». «La decisión del TC (la suspensión del referéndum) nos plantea el dilema de dejar de ejercer derechos fundamentales y nunca, nunca vamos a renunciar. El derecho a votar se gana votando. Fue un ejercicio de dignidad colectiva», ha manifestado Cuixart.

El Ministerio Público considera que los líderes secesionistas, entre ellos Cuixart como representante de las asociaciones civiles que participaron en la estrategia concertada del plan secesionista ilegal, llamaron a votar a sabiendas que se producirían actos violentos, puestos habían sido advertidos por los Mossos en una reunión de la junta de seguridad celebrada cuatro días antes, el 28 de septiembre. La Fiscalía solicita para él 17 años de prisión como jefe del delito de rebelión.

Cuixart ha negado cualquier violencia en el «procés». Ha definido a la sociedad catalana como «pacífica» en cualquier situación. «Forma parte de nuestro ADN. Nunca, nunca, nunca, nunca vamos a entender la violencia como un instrumento para comunicarnos con el Estado», ha declarado el líder secesionista, que ha vuelto a agradecer a los militantes secesionistas la protesta del 20-S. «Si volviera a pasar, estoy convencidísimo de que pasaría exactamente lo mismo».

Violencia en un colegio

Gran parte del interrogatorio del fiscal se ha enfocado en los enfrentamientos entre policías y manifestantes en el colegio Ramón Llull de Barcelona, donde hubo siete agentes heridos y por los que hay trece agentes investigados. Un hombre perdió un ojo por un disparo de una pelota de goma.

Cuixart evita admitir las lesiones a los agentes, no responde a la cuestión de si llamó a que los militantes acudiesen a ese centro a pesar 700 personas bloqueaban la puerta, y solo responde con alusiones a los policías imputados. «¿Considera un acto de violencia lo que sucedió en ese colegio?», ha preguntado el fiscal como resumen. «Por parte de la Policía, sí; por parte de los manifestantes fue un ejercicio de derechos fundamentales en toda regla», ha sido la respuesta de Cuixart.