El cabecilla del asalto, el mexicano Adrian Hong Chang, fue reconocido en la Casa Blanca por su tarea humanitaria
El cabecilla del asalto, el mexicano Adrian Hong Chang, fue reconocido en la Casa Blanca por su tarea humanitaria

El juez pide detener al quinto asaltante de la Embajada de Corea en Madrid

EE.UU., que solo ha arrestado a uno de los identificados, sigue sin responder a las entregas

MadridActualizado:

El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha emitido una nueva orden de detención internacional por el asalto a la Embajada de Corea del Norte en España, ocurrido el pasado 22 de febrero y protagonizado por al menos diez individuos. El comando permaneció más de cuatro horas en el interior de la legación y torturó y retuvo al personal hasta que sus miembros se dieron a la fuga. Esta orden es la quinta que dicta el magistrado, después de que la Policía española haya logrado identificar a Cheol Ryu, de 25 años, un ciudadano americano disidente norcoreano, que es un reconocido activista de la organización Link (Liberty in North Korea). En las redes sociales se hace llamar Charles Ryu, según fuentes próximas a la investigación.

Transcurridos más de tres meses del violento asalto a la legación diplomática en Madrid, los agentes estadounidenses solo han detenido a uno de los cuatro individuos identificados hasta hace unos días: el exmarine Christopher Ahn, miembro del grupo disidente que se atribuyó el ataque. El mexicano Adrian Hong Chang, cabecilla del asalto, y sus lugartenientes Sam Ryu y Wooram Lee están prófugos de la Justicia pese a la celeridad con la que la Brigada de Información de Madrid logró poner nombre a quienes perpetraron el ataque. Cheol Ryu, cuya identidad se ha averiguado recientemente, sería otro de los mercenarios reclutados por Hong para la acción cuasi militar.

A medida que pasa el tiempo aumentan las suspicacias de los responsables de la operación Nollam. España ha pedido la extradición de todos los implicados; el juez está en contacto directo con sus homólogos estadounidenses para agilizar los complejos trámites burocráticos, pero según las fuentes consultadas por ABC no existe ninguna certeza de que se materialicen las entregas de los investigados americanos (Christopher Ahn, Sam Ryu y Cheol Ryu).

El exmarine, único detenido, formó parte de ese cuerpo de élite durante casi una década y después ocupó cargos en órganos de la inteligencia norteamericana. Ahn estaría a la espera de que se resuelva la petición de De La Mata, compleja dado que se trata de un nacional americano. Sobre el resto, no hay noticias.

El grupo sabía, como informó ABC, que en la fecha que actuaron en el interior de la Embajada se encontraba el material informático y documental que buscaban para lo que fueron contratados muchos meses antes. Tras huir de la Embajada en los propios vehículos diplomáticos y dirigirse a Portugal, Hong se presentó en el FBI con el material aunque el servicio policial no informó a España de esa circunstancia hasta veinte días después. Parte de ese material habría sido devuelto por el líder del asalto y el FBI lo remitió a la Audiencia Nacional. Hace unos días De la Mata ordenó que se le devolviera al encargado de negocios de la Embajada, Yun Sok So, quien fue torturado durante horas en una habitación del sótano cuando rechazó la propuesta de los asaltantes de darle una salida segura a él y a su familia en otro país.

Los agentes, especializados en terrorismo yihadista y radicalismos violentos, establecieron un paralelismo entre esta acción y la supuesta deserción del exembajador de Corea del Norte en Italia en noviembre de 2018. El encargado de negocios, Jo Song Gil, desapareció en esa fecha de la embajada con su esposa. Los agentes cuentan con datos de la presencia en Italia en esas fechas de algunos de los mercenarios que actuaron en Madrid en febrero, sin que hasta el momento se sepa con certeza si Song Gil desapareció de forma voluntaria o a la fuerza.

Los delitos que se imputan a los miembros del comando son detención ilegal, lesiones, amenazas, robo con violencia, robo y uso de vehículo y pertenencia a grupo organizado. Todos ellos suman penas que podrían superar los veinte años de prisión. La investigación policial y judicial sigue abierta y no se descarta que se dicten nuevas órdenes internacionales de búsqueda contra todos los que participaron en el asalto.

España «no debería haber pedido la extradición»

La Brigada de Información de Madrid tiene claro que el asalto a la Embajada fue obra de un equipo táctico policial o de fuerzas especiales. En menos de un minuto se hicieron con el control del edificio y de su personal. Consideran que se trata del incidente de mayor gravedad ocurrido en suelo europeo en los últimos años y dan casi por seguro que podrían estar involucrados agentes capaces de desatar una «importante crisis internacional».

Frente a esa postura continúa en entredicho el papel de Estados Unidos, en concreto de la CIA, pese a que tanto la agencia como el representante del Gobierno estadounidense en España aseguran que van a colaborar para detener y extraditar a los implicados. Sin embargo, en medios norteamericanos se suceden las críticas contra esa posible colaboración. «Los españoles nunca deberían haber pedido la extradición porque estos crímenes son políticos», aseguró en Fox News hace tres semanas Gordon Chang, undestacado analista asiático.

A Adrian Hong, el cabecilla, se refieren solo como el activista de derechos humanos y destacan que el grupo de resistencia «Free North Corea» lucha porla caída del régimen de Kim Jong Un y ha ayudado a algunos desertores norcoreanos de alto nivel. En esos mismos medios se llega a afirmar que no hubo ataque violento y que el comando entró en la Embajada de manera pacífica, algo que las grabaciones recogidas por la Policía desmienten de forma clara.