Despliegue policial delante de la Embajada de Corea del Norte
Despliegue policial delante de la Embajada de Corea del Norte - GUILLERMO NAVARRO

La Policía busca en dos coches de la embajada de Corea del Norte huellas y vestigios de los diez asaltantes

Aunque eran de origen asiático, aún no se ha podido confirmar que los instrusos son de origen norcoreano

MadridActualizado:

El extraño asalto a la Embajada de Corea del Norte, perpetrado en la tarde del pasado viernes, es una de las investigaciones más delicadas a las que se enfrenta la Policía. De momento, más allá de que los instrusos tenían como objetivo apoderarse de determinada documentación, no está claro que se trate de un caso de espionaje político, aunque obviamente es una de las líneas de investigación que se sigue.

Agentes de la Comisaría General de Información son los encargados de aclarar lo sucedido, aunque al tratarse de un asunto ocurrido en una embajada extranjera también interviene el Centro Nacional de Inteligencia. Hay que recordar que la legación del Corea del Norte en nuestro país se encuentra bajo mínimos después de que el Gobierno español expulsara al embajador norcoreano el 25 de septiembre de 2017 en respuesta a las pruebas balísticas realizadas en esa época por el régimen de Pyongyang.

Desde ese momento las actividades de la Embajada quedaron reducidas al mínimo, con un encargado de negocios y un pequeño grupo de estudiantes de arquitectura que la utilizarían como residencia. Curiosamente, hoy el responsable de la legación aún no había presentado denuncia por estos hechos y un portavoz consultado por Efe aseguraba que allí no había pasado nada.

Los datos de la investigación se conocen a cuentagotas. Por el testimonio de la mujer que escapó arrojándose por una ventana del segundo piso de la legación se conoce que el grupo asaltante estaba formado por unos diez individuos, todos ellos de origen asiático aunque no está confirmado que fueran norcoeanos.

Estos individuos, que accedieron al chalé de Pozuelo donde está la embajada por la parte posterior de la finca, actuaron con violencia y maniataron y golpearon al grupo de ocho personas que se encontraron en el interior del edificio. Su objetivo era sacarles información, muy probablemente de dónde guardaban la documentación que querían. Es posible que no consiguieran esas datos y por ello decidieron llevarse varios ordenadores. Tres de los retenidos fueron atendidos por contusiones a las 23.29 del viernes por el Samur, que los dio de alta allí mismo.

La Policía, de momento, ha conseguido localizar los dos vehículos adscritos a la legación en el que huyeron los asaltantes. Algunas fuentes hablaban ayer de que ya se ha localizado también a uno de los sospechosos, que no habría sido plenamente identificado por llevar documentación falsa; otras fuentes, sin embargo, tampoco confirmaban este extremo.

Los vehículos fueron abandonados a poca distancia de la embajada y los expertos de Policía Científica buscan huellas y vestigios para poder identificar a los asaltantes. Por supuesto, no había rastro de los ordenadores del edificio oficial que sustrajeron.

Los investigadores creen que los asaltantes planificaron bien el asalto y que en el lugar donde abandonaron el coche o bien tenían a otros miembros de la banda esperándolos o habían dejado allí antes los vehículos como preparación de su huida. La Policía revisa todas las cámaras de seguridad de la zona para intentar localizar esos otros vehículos empleados.

Nadie, en este momento, quiere aventurar hipótesis concretas aunque la forma de actuar de los instrusos es compatible con la del espionaje político. Fuentes consultadas por ABC simplemente recordaban que el asalto se produjo horas antes de la fallida reunión en Hanoi del presidente norteamericano, Donald Trump, con el líder norcoreano Kim Jong-un.

Se da la circunstancia además de que una de las personas que más ha trabajado para que se produjera esa reunión es el diplomático norcoreano Kim Hyok Chol, precisamente el embajador expulsado por España en las circunstancias antes mencionadas.

La embajada de Corea del Norte en España fue abierta en octubre de 2013 y está situada en la calle Darío Aparicio 43 de Pozuelo, en Madrid. Se trata de un amplio chalé que ayer permanecía vigilado por la Policía para evitar nuevas sorpresas.