Interior refuerza el control de la inmigración en Melilla
Inmigrantes llegados a nado a la zona del dique Norte de la frontera de Melilla - ABC

Interior refuerza el control de la inmigración en Melilla

Media docena de «sin papeles» accede por la isla de Alhucemas, una «puerta» que estaba en desuso

MADRID Actualizado:

Emerge en medio del mar frente a la costa de Marruecos a unos 100 kilómetros de la costa de Melilla y, con sus poco más de 15.000 metros cuadrados, puede volver a ser la puerta a España de los cientos de subsaharianos que intentan penetrar en el país. Es la isla de Alhucemas.

En la madrugada de ayer, media docena de marroquíes penetraron en esta isla, controlada por una veintena de militares de servicio que los trasladaron a Melilla. Pero no es el único medio por el que entrar en España. Ceuta, Melilla y Canarias son los puntos calientes en la inmigración clandestina procedente de África, cuya presión aumenta cada año con la llegada del buen tiempo.

La Guardia Civil ha activado un dispositivo de vigilancia para aliviar las entradas en Melilla, que han aumentado en los últimos días. El delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, explicó el pasado jueves que este dispositivo preventivo cuenta con la ayuda importante de un helicóptero que sobrevuela el perímetro fronterizo de madrugada, además de la vigilancia con cámaras y personal del Instituto Armado que ya es característica en las inmediaciones de la valla. Barkani aseguró que, gracias a este dispositivo, hasta el momento han logrado impedir la entrada masiva de inmigrantes.

A la espera del buen tiempo

Según fuentes de la Guardia Civil de Melilla, al otro lado de la valla unos 700 subsaharianos aguardan el momento en que el oleaje les permita lanzarse al mar agolpados en pateras y cayucos. Otros incluso atraviesan el Mediterráneo con flotadores amarrados a la altura de la cintura recorriendo distancias de hasta 300 metros a nado.

En periodo estival, los efectivos de la Guardia Civil que vigilan los 8 kilómetros de valla y 10 de costa se reducen en un tercio. Un momento que las redes de tráfico de inmigrantes conocen y aprovechan para aumentar su presencia. «Montan a diez subsaharianos en pateras casi de juguete, entre los que siempre hay algún menor y una mujer embarazada. De esta forma se aseguran despertar la sensibilidad del agente que los pudiera interceptar», afirma un agente de la Guardia Civil de Melilla. «Cuando hay menores, te piensas la repatriación hasta diez veces. Verlos así, en esa situación, te corroe por dentro, y todo ello pasa factura».

Además de la entrada por mar, existen tantas formas de burlar las fronteras como quepan en el ingenio de quien busca una salida desesperada. Desde ocultarse en los más recónditos rincones del interior de un vehículo hasta saltar directamente la valla en una maniobra de agilidad y velocidad que merma la capacidad de reacción de los agentes. «El cansancio y el calor del verano hacen mella en los efectivos», se lamenta el Guardia Civil, quien se queja, además, de que la frontera melillense no cuenta con un Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) para el control de la migración, como sí ocurre en Canarias.

El año pasado entraron de forma ilegal en Ceuta y Melilla 3.345 inmigrantes, frente a los 1.567 que lo hicieron en 2010, una tendencia a la alza que la Guardia Civil intentará frenar para este 2012.