El Gran Gibraltar a la vista

Gracias a este «gran éxito» de Pedro Sánchez, Gibraltar va a ser un socio de España, bajo protección británica, y con plena autonomía. El Brexit, por el que íbamos a recuperarlo, convierte su Campo en colonia del Peñón

José María Carrascal
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La última mentira de Pedro Sánchez es de ayer, en la página de Opinión de «El País», bajo el titular de «Preparados para el Brexit», donde presume de que la máxima prioridad de su Gobierno «siempre ha sido ofrecer rigor, certidumbre y seguridad».No entro en sus alardes en política interior y exterior, para centrarme en los párrafos concernientes a un tema que abarca ambas: Gibraltar. Cito textualmente: «El Consejo Europeo y la Comisión adoptaron una declaración conjunta en la que, por primera vez en la historia, se reconoce un papel determinante a España».

Primera mentira

Ya en el Tratado de Utrecht, por el que Gibraltar fue cedida a Inglaterra, se especifica que «si en algún tiempo, a Gran Bretaña le pareciera conveniente dar, vender o enajenar la propiedad de esa plaza, se dará a España la primera opción».

Mucho más recientemente, la Asamblea General de la ONU, en su resolución 2353, del 19 de diciembre de 1967, estableció que la descolonización de Gibraltar tenía que hacerse por negociaciones entre los gobiernos de España y Reino Unido, teniendo en cuenta que «toda situación colonial que destruya parcial o totalmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de Naciones Unidas». O sea, ha habido anteriores instancias que dan a España un papel relevante en Gibraltar.

Segunda mentira

«Incluyendo -sigue Pedro Sánchez- el derecho a veto sobre las futuras relaciones entre la colonia y la UE». El «veto» figuraba en el punto 24 de las Orientaciones para negociar el Brexit pero no en el Acuerdo final, sustituido por el artículo 184, donde no aparece la palabra «veto», como tampoco en la carta adjunta del embajador británico, ni en otra de la Comisión Europea. Solo una tercera, del Consejo Europeo, la sustituye por «estos acuerdos requerirán la aprobación del Reino de España». Algo bastante distinto.

Aunque lo más grave viene a continuación: «Gracias a ello -continúa nuestro presidente- estamos en una posición privilegiada para construir el futuro de prosperidad compartida entre el Campo y Gibraltar en las próximas décadas». Que es lo que vienen buscando ingleses y gibraltareños desde hace tres siglos: el Gran Gibraltar.

La colonia convertida en centro de la entera comarca, manteniendo su relación especial con la metrópoli y con plena libertad para entrar y salir de España. ¡Adiós garantías de Utrecht, resoluciones de la ONU e incluso doctrina de la Unión Europea!, para la que Gibraltar es un «territorio europeo cuyas relaciones exteriores lleva un Estado miembro».

Gracias a este «gran éxito» de Pedro Sánchez, Gibraltar va a ser un socio de España, bajo protección británica, y con plena autonomía. El Brexit, por el que íbamos a recuperarlo, convierte su Campo en colonia del Peñón. Si ya no lo es. ¿Ignorancia o primera voladura de la integridad territorial? Porque si mirase por la ventanilla del Falcon cuando cruza el Estrecho, vería que Gibraltar forma parte de España.

José María CarrascalJosé María CarrascalArticulista de OpiniónJosé María Carrascal