El Gobierno rectifica tras negar que España debía actuar

La elección de Algeciras incumple los criterios que el propio Gobierno defiende

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

ea obligado por las circunstancias o en busca de réditos políticos el Gobierno de Pedro Sánchez volvió a cambiar ayer su actuación en política migratoria. Lo hizo con una decisión que solo aplaudió Matteo Salvini. El Gobierno de España cedió cuando nadie más lo hacía y el ministro de Interior italiano lo celebró como una victoria.

La decisión del presidente en funciones contradice el propio argumentario que el Gobierno venía desplegando estos días. El 8 de agosto la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, rechazaba que se interpelase a España por la situación del Open Arms. Estas fueron exactamente sus palabras: «No somos un Gobierno que pueda estar interpelado en esta situación y no somos el puerto ni más seguro ni más cercano». Días después la ministra de Economía, Nadia Calviño, repetía el mensaje insistiendo que la solución «no puede depender de buscar un puerto seguro a muchas millas náuticas y poner en riesgo la seguridad de los pasajeros».

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, ha hecho estos días también unas duras declaraciones contra el Open Arms. Ábalos señaló que le molestaban los «abanderados de la humanidad que no tienen que tomar nunca una decisión». Unas palabras a las que el Open Arms respondió demandando protección al Gobierno. Un discurso de Ábalos sobre esta ONG que se unía al conflicto que surgió cuando el buque estuvo durante meses bloqueado en el puerto de Barcelona. Atrás quedaron los tiempos y los buenos propósitos en los que se trasladó que el Open Arms se iba a incorporar al dispositivo de Salvamento Marítimo. Ayer, la tensión entre el Gobierno y el Open Arms fue nuevamente palpable.

¿Por qué Algeciras?

El Gobierno justificaba ayer en su comunicado que es el rechazo del resto de países lo que les obliga a actuar contra el criterio expresado las últimas semanas. Pero la propia elección de Algeciras como puerto para el desembarco del Open Arms supone un cambio, no explicado por el Gobierno, en su concepción de cómo gestionar estas crisis. Desde el pasado año el Ejecutivo siempre está insistiendo en que estos buques deben recalar en el puerto más seguro y más cercano.

El Gobierno no explica el motivo por el que escoge Algeciras en su comunicado. Aunque se atribuye a que Algeciras tiene todo preparado para responder a una recepción de esta dimensión. El motivo por el que el Open Arms lo rechazó es que es el puerto «más lejano del Mediterráneo». De hecho, un potencial aliado de Sánchez, el portavoz de Compromís Joan Baldoví, tildaba de «increíble» la elección de Algeciras por parte del Gobierno cuando está «al doble de distancia» que Valencia y Menorca, que habían ofrecido sus puertos para el desembarco. Fue tras el rechazo y por la tarde cuando el Gobierno pasó a ofrecer el puerto más cercano.

La recepción del Aquarius en el puerto de Valencia fue la primera decisión de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Viajaban a bordo más de 600 personas. A partir de ahí su posición sobre los rescates que realizan este tipo de embarcaciones ha girado 180 grados. Los países ribereños cuestionan sus actividades.

Los Gobiernos prefieren controlar los rescates mediante sus medios públicos para evitar un efecto llamada y que estos buques sean de facto utilizados por las mafias que trafican con seres humanos. Tras la decisión unilateral de acoger a los migrantes que viajaban en el Aquarius el Gobierno ha pasado a adoptar una posición en favor del «reparto equilibrado» entre los países de la UE.