Reunión entre el presidente en funciones del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, el 11 de junio, en el Congreso de los Diputados
Reunión entre el presidente en funciones del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, el 11 de junio, en el Congreso de los Diputados - Ignacio Gil

La gestión del Open Arms enfrenta a PSOE y Podemos y aflora las «diferencias de fondo» para un acuerdo

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias siguen envueltos en el mutismo y la desconfianza recíproca sin ninguna reunión oficial a la vista casi un mes después de la investidura fallida

MadridActualizado:

La temporada estival preorientada a reflexionar sobre qué postura fijar y hasta qué punto ceder en un segundo intento de negociación en septiembre se ha visto trastocada en los cuarteles de PSOE y Podemos por la crisis que ha abierto Open Arms. Los giros del Ejecutivo en funciones han sacado a relucir las «diferencias de fondo» que tanto aireó la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, para rechazar una coalición con el partido morado durante la semana de negociación.

La eurodiputada de Podemos María Eugenia Rodríguez Palop aseguró ayer en declaraciones a Cadena Ser que la decisión de abrir el puerto de Algeciras para acoger al Open Arms hubiera generado choques y tiranteces con el PSOE de haberse configurado en julio el Gobierno bicéfalo. «Puede ser que hubiera generado tensiones», admitió durante la entrevista, porque, a su juicio, deben hacerse «estas gestiones de carácter más inmediato». Palop censuró también que «el Gobierno español debía haber abierto un puerto seguro en España» mucho antes porque estaba «más que justificado» y porque «se ha solicitado por activa y por pasiva».

Calvo asumía tras ella los micros para darle la razón al asegurar que sí se habrían generado «tensiones» porque los dos partidos «vienen de dos culturas políticas muy distintas». La vicepresidenta en funciones matizó que aunque Podemos haya hecho «aportaciones» al programa socialista «casi todas las leyes importantes del Estado de bienestar –aseguró– llevan firma socialista». Lejos de la distensión, el conflicto migratorio ha tensado más la relación PSOE-Podemos y ha hecho aflorar sus divergencias. Se sigue enfriando la posibilidad de un acuerdo.

Otras voces de peso en Unidas Podemos se sumaron a las críticas. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, apeló a Pedro Sánchez para decirle vía Twitter que «es demasiado tarde para ofrecer Algeciras (por eso ofrecimos el puerto de BCN hace 12 días). Hay vidas en peligro y están frente a Lampedusa». Por su parte, el secretario primero de la Mesa del Congreso y diputado de En Comú Podem, Gerardo Pisarrello, tildó de «indecencia» que Calvo criticara la negativa de la ONG a trasladarse a Algeciras.

Sin acuerdo ni negociación abierta

Casi un mes después de la investidura fallida, a Sánchez y a Pablo Iglesias les envuelve una atmósfera de mucha desconfianza recíproca y un mutismo que, sin ninguna reunión bilateral fijada en el calendario, de momento, parece que no va a subsanarse para llegar a un acuerdo de Gobierno antes del 23 de septiembre –fecha límite que el PSOE ha marcado para seguir negociando–.

Ayer la vicepresidenta del Gobierno sugirió encuentros informales con Podemos para finales de este mes –«Cuanto antes», dijo preguntada por agosto–. Pero sigue sin marcarse una reunión oficial para desbloquear la investidura y la elaboración del Gobierno. El PSOE solo les ofrece «la vía portuguesa»: un ejecutivo solo socialista aunque con un acuerdo programático. Pero los dirigentes morados no renuncian a la coalición.

El secretario de Acción de Gobierno de Podemos, Pablo Echenique, admitió en su última entrevista el día 12 que desde el 25 de julio se mantuvieron contactos pero que no se ha conseguido avanzar. El PSOE quiere que la presión pueda con Iglesias y ceda para evitar segundos comicios. Por eso Sánchez ya se ha reunido con Compromís y con más de 180 colectivos y 220 actores sociales en 14 citas al comienzo de agosto.

La diputada de Podemos Pilar Garrido dijo ayer que siguen «con la mano tendida» para llegar a un entendimiento. A pesar de que la desconfianza que reina en el ambiente, como dijo la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, durante una entrevista en «La Nueva España»: incluso con el malestar por la abstención de sus socios en la investidura «en política todo puede cambiar en cuestión de horas».