Vídeo: Calvo, sobre el Open Arms: «España es un país que no tiene sus puertos cerrados»

Sánchez ofrece los puertos españoles pese a que el Open Arms lo ve «inviable»

Propone Palma y Mahón tras rechazar la ONG ir a Algeciras e insistir en desembarcar en Lampedusa

La Moncloa justifica su giro en la postura de Salvini y amenaza a Italia

MadridActualizado:

Tras muchos días insistiendo en que España no debía ser receptor del buque Open Arms porque ninguno de sus puertos era el más cercano, el Gobierno emitió este domingo un comunicado en el que anunciaba la decisión de ofrecer Algeciras como puerto de destino del barco.

La decisión fue rechazada por la ONG. «Después de 26 días de misión, 17 de espera con 134 personas a bordo, una resolución judicial a favor y seis países dispuestos acoger, ¿quiere que naveguemos 950 millas, unos cinco días más, a Algeciras, el puerto más lejano del Mediterráneo, con una situación insostenible a bordo?», señaló Oscar Camps, fundador de Open Arms. El barco recibió la orden de poner rumbo al puerto andaluz. Después de esto, el buque volvió a enviar una solicitud urgente al puerto de Lampedusa para poder entrar y desembarcar a las 107 personas que quedaban a bordo. En la víspera habían desembarcado 27 menores. Desde las filas socialistas se cuestionaba que, en la víspera, Camps hubiese apelado a Sánchez y cuestionase su oferta.

A última hora de este domingo, desde el Gobierno se asegura que tras asegurarles el barco que «sería inviable» ir hasta Algeciras se les ofreció «el puerto español más cercano en su ruta». Fuentes gubernamentales aclaran a ABC que «si el capitán quiere, el puerto más cercano sería Mahón». Poco después acabó ofreciendo también el de Palma. Además de preguntarles qué consideraban necesario «para que el viaje se realice en condiciones seguras».

Respecto a la primera decisión de ofrecer el puerto de Algeciras, según informaron desde La Moncloa, «el presidente ha tomado esta decisión por la situación de emergencia que se vive a bordo», y por la actitud del vicepresidente italiano y ministro del Interior, Matteo Salvini. Desesperados por la situación a bordo, algunos migrantes decidieron lanzarse al agua para llegar a Lampedusa a nado.

El Gobierno español lanza todas sus críticas sobre Matteo Salvini. El Ejecutivo justifica su decisión por «la inconcebible respuesta de las autoridades italianas, y en concreto de su ministro de Interior de cerrar todos sus puertos». Además, La Moncloa se refiere a «las dificultades expuestas por otros países del Mediterráneo Central, han llevado a España a liderar nuevamente la respuesta a una crisis humanitaria».

El choque con Italia es total. El Ministerio de Asuntos Exteriores emitió un comunicado en el que valora la actuación del Ejecutivo transalpino como «incompatible con el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes». Ambos Gobiernos estuvieron en contacto a través de los responsables de Exteriores. La conclusión que extrae el Gobierno, y que justifica su opción por ofrecer un puerto español, es que las autoridades italianas no garantizan el desembarco.

Choque con Italia

El departamento que dirige Borrell transmitió a Italia «que puede tener la seguridad de que una vez desembarcados se producirá el reparto de todos los emigrantes a bordo del Open Arms entre los países que así lo han acordado». Tras esta petición para facilitar un desembarco, que hiciesen innecesario la opción de recurrir a un puerto español, el Gobierno elevó la tensión diplomática con el Ejecutivo italiano, dividido también por esta cuestión. El comunicado del departamento de Josep Borrell lanza una advertencia: «El Gobierno español considerará también la posibilidad de actuar ante la Unión Europea o ante las instituciones garantes de los derechos humanos y del derecho marítimo internacional, contra la actitud mantenida por el gobierno italiano con respecto al desembarco de los emigrantes a bordo del Open Arms». El Ejecutivo justifica su decisión en que «en estos momentos España es el único país dispuesto a acogerlo en el marco de una solución europea», aunque el propio Gobierno insiste en que esta labor de recepción no debería corresponder a nuestro país porque «los puertos españoles no son ni los más cercanos ni los más seguros».

Imagen de los migrantes que han saltado al agua
Imagen de los migrantes que han saltado al agua - Twitter

El cambio de postura de Sánchez fue interpretado por Matteo Salvini como una victoria: «Quien resiste, vence», declaró Salvini. A través de un directo en Twitter y Facebook : «Los inmigrantes han tenido la buena noticia de que el Gobierno español abre los puertos. El premier español ha dado indicación de un puerto de España porque Salvini es bruto, malo, racista, irresponsable… de todo. No respondo a los ataques (…) Open Arms me ha llamado miserable. Lo de esta nave es de vergüenza mundial. La emergencia es imaginaria», afirmó Salvini, quien dijo sentirse «solo contra todos». La respuesta de la ONG, rechazando la oferta del gobierno español, fue aprovechada por el ministro Salvini para volver a atacar a Open Arms: «¡La ONG española rechaza el puerto ofrecido por España! Increíble e inaceptable, organizan cruceros turísticos y deciden ellos donde desembarcar? Yo no me rindo, Italia no es ya el campo prófugos de Europa».

El que no se rinde tampoco es el barco Open Arms, que hace un llamamiento urgente a las autoridades italianas para desembarcar en Lampedusa las 107 personas a bordo: «Las condiciones psicofísicas son críticas, su seguridad está en riesgo. Si sucediera lo peor, Europa y Salvini serán responsables». La fiscalía de Agrigento sigue muy de cerca los acontecimientos y podría adoptar una decisión en breve. Los magistrados están valorando el resultado de la inspección médica realizada a bordo durante tres horas. El informe sanitario destaca que los 107 migrantes están «muy cansados por su larga permanencia en el barco», pero no se han apreciado «patologías particulares importantes, desde el punto de vista médico».