Manuela Carmena en el Centro de Jardinería Bourguignon - EFE / Vídeo: Sánchez pide abrir un "horizonte de estabilidad política" tras las elecciones

España elige entre dar todo el poder a Sánchez o situar a PP y Cs como contrapeso

La gran incógnita es cuánto y a qué bloque afectará más el previsible aumento de la abstención

La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento son los tesoros más preciados de la noche electoral

Elecciones municipales, autonómicas y europeas: última hora en directo

MadridActualizado:

España vuelve este domingo a las urnas menos de un mes después de las elecciones generales del 28 de abril. Estas elecciones europeas, municipales y autonómicas tienen un inconfundible aroma de segunda vuelta. Aunque los resultados, que se conocerán de forma definitiva bien entrada la madrugada del lunes, no cambiarán lo que sucedió hace unas semanas, el dictamen de las urnas sí que será clave para determinar el futuro de todas las formaciones políticas. Unos con más emergencias que otros, pero todos se juegan algo esta noche.

Pero lo más característico de esta jornada es la triple convocatoria, que no se producía desde 1999. En las doce Comunidades Autónomas que celebran elecciones habrá por tanto tres urnas, salvo en los archipiélagos, como Canarias, donde habrá cinco (por los cabildos y la lista insular) y Baleares, con cuatro (para los representantes insulares). En País Vasco, Galicia, Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana solo se vota a municipales y europeas.

Un total de 37,2 millones de electores están llamados a las urnas para las elecciones europeas, que han pasado más desapercibidas si cabe al coincidir con los otros dos comicios. Pero precisamente esa coincidencia es lo que puede provocar un nivel de participación superior al habitual en estas elecciones. En las europeas hay circunscripción única en el territorio nacional, así que será un buen termómetro para medir el estado real de la correlación de fuerzas entre los distintos partidos políticos. Medirá también el estado de Vox, después de irrumpir en las generales pero con los sondeos apuntando a un descenso en sus expectativas. En esta elección se dirime también si Oriol Junqueras y Carles Puigdemont son elegidos eurodiputados, lo que abriría un nuevo frente.

Pero son las elecciones municipales y autonómicas las que completarán el marco de gobernabilidad que contribuirá o dificultará el desarrollo de la legislatura a nivel nacional. Los sondeos apuntan al PSOE como primera fuerza política, pero en estos tiempos de fragmentación ganar no es suficiente. Apenas se atisban mayorías absolutas en el horizonte. Los pactos, ya sean para formar gobiernos de coalición o de investidura, serán la tónica habitual en el día después.

Y para configurar esas mayorías será fundamental lo que suceda con la abstención. Los partidos dan por hecho un descenso de la participación respecto a las generales, pero no se atreven a cuantificarlo. La clave es de qué lado caerá esa abstención. ¿En una derecha desencantada por los resultados del 28 de abril y con dudas por su división? ¿O en una izquierda acomodada por su victoria? Ambas opciones son plausibles.

Las batallas clave

Los socialistas llegan a estas elecciones con la intención de teñir de rojo todo el mapa electoral. Pero existen dudas. Sánchez creó un marco de excepcionalidad de cara a las generales que ha intentado mantener en esta campaña pero que ha perdido fuerza una vez se ha comprobado que la irrupción de Vox fue menor de lo que alertaban los sondeos. Durante las generales apeló a un voto de carácter excepcional. En esta campaña ha tenido que corregir para pedir que los electores repitan su voto.

Sus riesgos son varios. En algunas regiones el descenso de Podemos es tan acusado que le puede dejar sin socio con el que alcanzar la mayoría absoluta. Su única opción sería en ese caso que, en función de los resultados, Ciudadanos accediese a gobernar junto a los socialistas en algunas plazas. No es esa la estrategia de Albert Rivera ahora mismo, que ha limitado su colaboración con el PSOE a llegar a acuerdos con «disidentes del sanchismo». Y aunque ahora en este PSOE nadie se atreve a renegar de Sánchez, eso abriría la puerta a algún acuerdo, por ejemplo con Emiliano García Page en Castilla-La Mancha. Y en menor medida en Extremadura o Aragón.

El caso de Castilla y León será una de las claves de la noche. Los sondeos apuntan a que Ciudadanos decidirá la presidencia entre PP y PSOE. Es un bastión tradicional de los populares, y perderlo sería una de las peores noticias que se pueden esperar. En favor del PP juega la estrategia nacional de Cs, que prioriza pactos con ellos y no con el PSOE. Además de que el líder socialista, Luis Tudanca, no es precisamente un disidente del sanchismo. En contra, que Cs podría vender el «cambio» en una región que gobierna el PP desde 1987. Y una tercera opción, que en ese escenario sea Francisco Igea, de Ciudadanos, quien se postule. Una operación que podría ser aceptada por PP o PSOE desde Madrid a cambio de otros apoyos.

Hasta dónde puede llegar la suma con Podemos es la gran duda estos días en Ferraz, donde se recuerda cómo el mapa que el PP pintó de azul en 2015 luego derivó en muchos casos en gobiernos socialistas con el apoyo de Podemos. Al PSOE le podría ocurrir ahora lo que le pasó al PP en 2015 y ver cómo un acuerdo de los de Casado y Rivera sirve para alcanzar el poder. El bloque que aguante mejor el nivel de participación de sus electores se llevará el gato al agua.

Los socialistas aspiran especialmente a mantener los gobiernos regionales actuales y a ganar terreno en las grandes ciudades, donde más han sufrido desgaste estos años y donde quedaron como gregario de las marcas municipales de Podemos en 2015.

De la capacidad de PSOE y Unidas Podemos para gobernar en distintos niveles puede depender también el acuerdo de Gobierno al que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se dispondrán a dar forma a partir de mañana. Y lo que pase este domingo será fundamental, porque si los socialistas solo llegan a acuerdos con los de Iglesias y en muchos sitios, la posibilidad de un Gobierno compartido a nivel nacional estará más cerca.

La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid son la joya de la corona de esta noche electoral. Los sondeos apuntan a que los bloques llegan muy empatados a la cita. Es también uno de los escenarios en los que Ciudadanos se ve con más opciones de superar al PP en su batalla particular. Para la izquierda, recuperar la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP desde 1995, sería la guinda. Al igual que expulsar a Manuela Carmena del Palacio de Cibeles sería el gran éxito de la noche para la derecha. Pero para ambos bloques sería un fracaso no retener la administración que actualmente gobiernan.

El reto de Errejón

Si en la derecha la batalla interna es ardua, en la izquierda parece que no es así por la superioridad del PSOE respecto a Podemos. Pero en la Comunidad de Madrid sí se dilucida algo muy importante en la izquierda. Es el único enfrentamiento directo entre Íñigo Errejón y una candidatura de Podemos. Todos los sondeos sitúan al ex número dos por delante de su antiguo partido. Unos, por estrecho margen y otros, con amplia ventaja. Su resultado es una de las incógnitas de la noche. Un mal resultado de Errejón significaría que el proyecto de una alternativa al PSOE está amortizado, que tanto Pablo Iglesias como él han fracasado. Pero un buen resultado por su parte, sacando clara ventaja a Podemos y quedándose muy cerca de Ángel Gabilondo, tendría un mensaje potente de fondo. Significaría que sus tesis resisten mejor que las del partido que fundó y se visibilizaría junto a Carmena como única alternativa a la izquierda del PSOE.

El fantasma del sorprasso

Vox lucha contra las enormes expectativas de hace tan solo unas semanas y para combatir cierta sensación de desasosiego. Partido Popular y Ciudadanos libran su particular batalla. El voto global está asegurado para el PP por su mayor implantación territorial. Pero el fantasma del sorpasso se dirimirá en las grandes ciudades. Y juntos luchan por convertir su división en multiplicación virtuosa y hacerse con varios gobiernos municipales y autonómicos que se conviertan en el contrapeso del Ejecutivo central de Pedro Sánchez. Un Gobierno en el que podría estar Pablo Iglesias, que se juega esta noche su capacidad para presionar al PSOE en la negociación. Porque lo que Sánchez tampoco puede permitirse es perder poder territorial. Todos se juegan algo esta noche.