El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la candidata del PSOE a la alcaldía de Ávila, Yolanda Vázquez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la candidata del PSOE a la alcaldía de Ávila, Yolanda Vázquez - EFE

El encaje de ministros en la listas del PSOE enfrenta a Ferraz con las bases y aparatos locales

El choque con el PSOE andaluz es profundo por la falta de raíces del sanchismo allí

MadridActualizado:

Pedro Sánchez ganó las primarias de 2017 a lomos de la militancia. Su proyecto presumió de empoderar a las bases. Pero una vez alcanzado el poder, tanto orgánico como institucional, tratar de dominarlo no resulta fácil. Ni siquiera para un presidente del Gobierno. Sánchez ha determinado que todos sus ministros vayan en listas electorales el próximo 28 de abril. A estas horas solo la ministra de Economía, Nadia Calviño, parece fuera de esta carrera. Aunque desde el partido se asegura que hubo un intento por colocarla como cabeza de lista por La Coruña. No fue especialmente bien recibido entre las bases.

Desde la pasada semana estos movimientos vienen provocando conflictos en las agrupaciones del partido. Y es que los estatutos que salieron del 39 Congreso Federal establecieron un mecanismo para la elaboración de listas que otorgaba un papel a la militancia. Deben ser las bases las que propongan nombres y se voten. Esos resultados deben pasar luego al comité provincial y luego al autonómico, que finalmente los transmite a Ferraz. Ahí, la Comisión Federal de Listas tiene capacidad para modificar a conveniencia las listas que lleguen por cada circunscripción. Aunque tendría el estigma de estar corrigiendo las propuestas de las bases. Pero cambios habrá a buen seguro.

Esta cuestión ha reabierto el conflicto con el PSOE andaluz. Mientras Susana Díazy Pedro Sánchez muestran una renovada afinidad en los mítines (han compartido dos en las últimas semanas), por detrás sus peones defienden sus posiciones. En Sevilla, la gran provincia del partido, se está produciendo un choque importante.

La dirección federal reclama designar tres de los cuatro primeros puestos. La cabeza de lista sería la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. En el socialismo sevillano dicen estar dispuestos a un pacto por el que Ferraz tenga dos puestos, con Montero como número uno, que sea un 2-2. Y esto es un problema para Ferraz, que además de Montero quiere colocar a Paco Salazar y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.

Atasco en Andalucía

Los socialistas andaluces reclaman el número dos para Antonio Pradas, que destacan ha sido el más votado entre la militancia. Se asegura que la ministra Montero, en cambio, ha terminado tras las votaciones en las agrupaciones en la décima posición. El comité provincial plasmará su propuesta el próximo fin de semana.

Andalucía es foco de conflicto porque Sánchez quiere a varios ministros por esas circunscripciones. El de Agricultura, Luis Planas, iría por Córdoba. En el caso de Almería el cartel sería para el ministro de Cultura, José Guirao. Pero fuentes socialistas plantean el problema de que «no ha sido ni siquiera propuesto» en las asambleas. Pese a ser la única provincia sanchista de andalucía.

El destino del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, parece que será finalmente Cádiz. Se cree que su gestión respecto al campo de Gibraltar puede arrastrar apoyos. Este destino fue la alternativa después de que se barajase que sería el número uno por Ávila. Ese puesto parece reservado finalmente a Margarita Robles, después de que se la intentase colocar por su ciudad natal, León. Ni siquiera en una federación afín como Castilla y León las cosas están siendo sencillas. A la ministra de Industria, Reyes Maroto se le buscó hueco por Valladolid. Generó mucho revuelo interno y finalmente irá por Madrid, donde la vicepresidenta Carmen Calvo será la número dos. En Alicante, provincia en crisis interna, el astronauta Pedro Duque será el número uno.