El comisario José Manuel Villarejo tras prestar declaración en el juzgado de Estepona (Málaga) en 2016
El comisario José Manuel Villarejo tras prestar declaración en el juzgado de Estepona (Málaga) en 2016 - EFE

El comisario García Castaño obtenía información secreta para Villarejo a cambio de dinero

Está acusado de cohecho impropio y revelación de secretos, aunque los cargos podrían aumentar a medida que avance la investigación. Se registró su vivienda, la de su mujer y la de su hija en Madrid y en Coria

MadridActualizado:

El comisario principal Enrique García Castaño, conocido con el apodo de «el Gordo» en la Policía y que según algunas fuentes sería la persona que aparece con el apelativo «Big» en algunos de los informes «King» del expolicía José Manuel Villarejo, habría sido el encargado de obtener la información secreta que el jefe de la trama utilizaba en la elaboración de sus documentos de inteligencia. Villarejo cobraba a sus clientes enormes cantidades de dinero de forma opaca para el Fisco, y se cree que parte de esas ganancias iban a parar al comisario principal en pago por sus actividades, cuando menos irregulares.

La detención de García Castaño, realizada por agentes de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía por orden de Anticorrupción, se hizo en un restaurante de Madrid en el que había comido con otras personas. El mando policial, de momento, está acusado de cohecho impropio y revelación de secretos, si bien los cargos podrían aumentar en función de la investigación.

En cuanto al inspector de la Policía también detenido se sabe que se trata de Antonio Bonilla, quien aparece también en alguno de los informes King elaborados por Vilarejo con el apodo de «Boni».

La investigación se centra en estos policías por la supuesta filtración de información protegida sobre personas y entidades sobre las que indagaba Villarejo. Los funcionarios detenidos se habrían servido de mecanismos del Estado, presumiblemente a cambio de dinero.

El juez autorizó ayer registros en los domicilios de García Castaño, su mujer y su hija, en Madrid y en Coria. Ellas dos tenían dos BMWs que habían sido adquiridos por las sociedades de Villarejo. También están investigadas en la causa.

El propio García Castaño confirmó en mayo a ABC -entonces no se dio su identidad porque no había acusación formal contra él- que dos coches de su familia (uno de su hija y otro de la que entonces era su mujer) estuvieron a nombre de una empresa de Villarejo entre 2006 y 2015, cuando se hizo la transferencia y el cambio de titularidad. «Lo hice para ahorrarme el IVA, pero los pagué yo. Fue él quien me lo ofreció», explicaba. «El seguro está a nombre de ellas desde el principio y pagado desde mi cuenta», añadía tras asegurar que se ha ofrecido a los investigadores para colaborar.

Enrique García Castaño, operado recientemente, es uno de los comisarios más conocidos de la Policía. Ha hecho prácticamente toda su carrera en Información y durante años mandó la UCAO de esa comisaría general, encargada de los seguimientos, escuchas, balizaciones... Allí tenía el control sobre los medios técnicos de su unidad y hay sospechas de que pudo ponerlos al servicio de Villarejo. Siempre se le ha considerado un hombre próximo a Villarejo -«fueron troncos (amigos) durante años», dicen sus compañeros-, pero esa relación se había enfriado.

La investigación sitúa a Villarejo y García Castaño como máximos responsables de la organización, mientras que el tercer comisario implicado, Carlos Salamanca, sería uno de los comerciales. El papel del inspector detenido se desconoce, aunque podría ser la herramienta que utilizaban los jefes para sus manejos.