Un migrante reza, este lunes, en el Open Arms, frente a la isla de Lampedusa (Italia)
Un migrante reza, este lunes, en el Open Arms, frente a la isla de Lampedusa (Italia) - EFE

Crisis sin resolver y máxima tensión entre España, Italia y el Open Arms

La ministra Robles, sobre Salvini: «Lo que está haciendo es una vergüenza para la humanidad»

MadridActualizado:

La crisis del Open Arms sigue sin resolverse y ha derivado ya en un conflicto a tres bandas y con enfrentamientos cruzados entre España, Italia y la ONG. Los acontecimientos tienen un cuarto protagonista, que resalta en este caso por su incapacidad: la Unión Europea -y con ella especialmente los principales países- vuelve a quedar desacreditada como institución capaz de dirigir y coordinar la política migratoria de los países miembros.

El malestar del Gobierno con la ONG, palpable en la víspera y alimentado durante los meses que el barco estuvo retenido en el puerto de Barcelona, fue este lunes público y notorio. Declaraciones cruzadas y comunicados desmintiendo otros. La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, aseguró que el buque «pudo haber entrado a Malta», que «esa solución estaba ahí» pero que el barco «quiso entrar a Italia». Malta, asegura Calvo, solo exigía que las personas a bordo no se quedaran en su país sino que se hiciera un reparto. «Y se hizo un reparto», recordó Calvo.

Una afirmación que confirma las suspicacias que presentan quienes entienden como equivocada la decisión de la organización que dirige Óscar Camps de plantear como única opción el desembarco en Italia. Algo que supone en la práctica un pulso al ministro de Interior italiano, Matteo Salvini. Que no cede en su propósito de no permitir el desembarco del buque en sus puertos.

Respuesta de la ONG a Calvo

Las afirmaciones de Calvo fueron contestadas por la ONG a través de un comunicado en el que acusaba a la número dos de Pedro Sánchez de «tergiversar» la realidad. La explicación de Open Arms es que Malta solo ofrecía el desembarco de un grupo reducido, Cuando se alcanzó el acuerdo de reparto entre seis países el barco ya había zarpado rumbo a las costas italianas.

Pero Calvo no se quedó ahí, mostrando abiertamente la opinión del Gobierno, que no comprende el rechazo del buque a sus planteamientos de ayuda y rescate. En una entrevista en la Cadena Ser, la vicepresidenta deslizó el criterio contrario del Ejecutivo a estos buques de rescate al explicar que es el ministerio de Fomento de quien depende el procedimiento «para tener un barco y tener licencia para llevar víveres y ayuda humanitaria».

Esa es la situación legal del Open Arms, que no es «para rescatar personas, porque la situación que se puede crear es ésta», dijo la vicepresidenta. Desde el Gobierno se reivindica que «los rescates tienen que ser políticas de los Estados» y no estar «trabajando de manera desorganizada», manifestó en otra crítica más a las acciones del Open Arms. Calvo aseguró que «no es fácil de entender» que el Open Arms no quiera venir a España cuando se le ha ofrecido el puerto más cercano y asistencia para realizar el viaje.

La ONG volvió a manifestar durante el día de ayer la inconveniencia de un traslado hacia puerto español, aunque llegó a valorar la posibilidad de hacerlo si se les ofrecía un barco acondicionado. Pero se insistía en no valorarlo como solución. El Open Arms emitía un comunicado en el que daba por hecho y lamentaba la existencia de un acuerdo «identificando Mallorca como puerto de desembarco». Apenas unos minutos tardó el Gobierno en responder al Open Arms: «El Gobierno desmiente la existencia de ningún supuesto acuerdo con Italia, al que alude de manera confusa la propia ONG en su comunicado. Lo único cierto es que el Gobierno de España ha ofrecido al Open Arms poder dirigirse al puerto español que esté más próximo en su ruta y que el ejecutivo italiano está incumpliendo la ley al impedir el desembarco de los migrantes en Lampedusa o cualquier otro de sus puertos cercano».

Robles contra Salvini

Y es que el enfrentamiento con el Gobierno italiano es la otra pata de este conflicto. La vicepresidenta Calvo fue clara al respecto. Aseguró que «Italia no puede tener sus puertos cerrados» y que se está «saltando las leyes» y que «la Comisión Europea tiene que tomar decisiones». Pero las críticas más contundentes fueron las de la ministra de Defensa, Margarita Robles, hacia Matteo Salvini: «Lo que está haciendo es una vergüenza para la humanidad en su conjunto».

«Es absolutamente inconcebible e inaceptable que, habiéndose puesto de acuerdo varios países de la UE en recibir a las personas que van a bordo del Open Arms, habiendo una resolución de la justicia italiana, el señor Salvini, con una finalidad absolutamente electoral, esté incumpliendo lo que tiene que ser un mínimo común denominador de la UE y esté poniendo en riesgo vidas humanas», afirmó.

Además, Robles culpó a la posición italiana de que la Operación Sophia de la UE, que tenía como objetivo luchar contra las mafias de la inmigración y asistir a los inmigrantes, se haya dado por finalizada a apenas unas semanas de finalizar mandato. «Si la Operación Sophia ha entrado en una fase final ha sido como consecuencia del veto del ministro Salvini. Está poniendo de relieve que está haciendo una política absolutamente xenófoba, al margen de la UE, con unos comportamientos contrarios a lo que tienen que ser las mínimas normas de Derecho Internacional, comunitario y del mar», reiteró.