Las casetas batasunas aportan decenas de miles de euros a las tramas proetarras

Las casetas batasunas aportan decenas de miles de euros a las tramas proetarras

El miedo a la camorra filoterrorista hace que nadie puje por un lugar en la zona de El Arenal de Bilbao _ «Txeroki» bebía sus «kalimotxos» en la taberna «Kaskagorri»

J. PAGOLA | MADRID
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El entramado de ETA recauda cada verano, a través de sus «txoznas», cifras astronómicas -varias decenas de miles de euros-, un dinero negro que utiliza después para financiar actividades delictivas como la «kale borroka» o el enaltecimiento del terrorismo. Sólo en la Semana Grande de Bilbao, la recaudación de la camorra proetarra podría oscilar entre los 10.000 y 13.000 euros, libres de impuestos, según una estimación aproximada de expertos en la lucha antiterrorista.

Estos medios reconocen las dificultades para investigar este tipo de financiación de las tramas etarras. Más fácil sería, añaden, que los responsables políticos pusieran los medios necesarios para erradicar estas «islas de impunidad» que constituyen las «txoxnas» controladas por los filoterroristas y «cerrasen así el grifo». Con todo, la firme actuación de la Ertzaintza días atrás para retirar las fotos de presos etarras de cuatro de estas casetas instaladas en el recinto festivo de Bilbao podría ser el preludio de la clausura, por decisión judicial, de estos «txiringitos». Pruebas hay. Así, por ejemplo, la entonces portavoz de Jarrai, Olatz Dañobeitia, declaró el 15 de febrero de 2005 en la Audiencia Nacional que esta organización juvenil tenía entre otras fuentes de financiación las «txoznas» desplegadas durante las fiestas populares en el País Vasco y Navarra.

Partiendo siempre de las dificultades para precisar la recaudación -las «txoznas no tienen caja A ni B-, las fuentes consultadas consideran que no es descabellado estimar que sólo en la Semana Grande de Bilbao los filoetarras pueden recaudar a través de sus siniestros «txiringitos» entre 10.000 y 13.000 euros. Y es que de las 28 «txoznas» agrupadas en la Federación de Comparsas de Bilbao, y que se instalan en la «zona privilegiada» de El Arenal, junto al Ayuntamiento y la parte vieja, alrededor de una decena están vinculadas al entorno proetarra. Las más «kañeras» son las denominadas «Kaskagorri» -disfraz de la terrorista Segi e investigada por la Justicia-, y «Txori Barrote» -mascarilla de la ilegal Askatasuna-. Ambas, además, tienen un destacado protagonismo en el programa festivo. En esta trama le acompañan otras como «Pa...ya», «Askapeña», «Algara», «Kobetamendi» y «Nor dago!».

En los últimos años, prácticamente ningún colectivo o asociación puja por ganarse un lugar en la privilegiada zona de El Arenal para instalar una nueva «txozna». ¿Miedo a la mafia? Los «kaskagoetarras» parecen tener plaza vitalicia por concesión de un Ayuntamiento que luego clama al cielo porque los «txorietarras» le queman un autobús urbano. El dinero negro que los batasunos recaudan en la «aste nagusia» de Bilbao multiplíquese por las cantidades que obtienen en sus «txiringitos» de la Semana Grande de San Sebastián, las fiestas de Vitoria, Guecho, Pasajes... y el resultado se eleva a decenas de miles de euros.

En las «txoznas» de los «kaskagorris», «txori barrotes» y similares cuadrillas se da también culto al terror, se idolatra al pistolero que está en prisión por sus múltiples crímenes. Y, además, en no pocas veces, se amenaza a políticos constitucionalistas, como Antonio Basagoiti o Rodolfo Ares, cuyas fotos han aparecido en alguna ocasión junto a la leyenda «se busca vivo o muerto». En algunas han llegado a figurar siluetas de una pareja de la Guardia Civil, con gotas de pintura roja en su sien, simulando haber recibido un certero disparo. No extraña que «gudaris» como «Txeroki» o Aitziol Iriondo tomaran sus «kalimotxos» en la taberna «Kaskagorri» cuando se iniciaban en la «kale borroka».