El presidente del PP, Pablo Casado, en Málaga
El presidente del PP, Pablo Casado, en Málaga - EFE

Casado basa su campaña en el 47,1 por ciento del centro derecha que aún duda entre PP, Cs y Vox

Casado plantea las elecciones como una batalla bipartidistas: o Sánchez o él

MálagaActualizado:

Pese a su optimismo, a Pablo Casado se le están complicando las cuentas para sumar mayoría el 28 de abril. Pero los populares manejan un dato que les invita a pelear hasta el último minuto:casi la mitad de los votantes de centro derecha aún no han decidido su papeleta. El PP cree que la campaña electoral será más decisiva que nunca, sobre todo la última semana, para asentar el voto indeciso y volátil y decantar la victoria.

En Génova están convencidos de que sus mensajes de unidad del centro derecha surtirán efecto, aunque ahora mismo ven más recuperable el voto de Ciudadanos que el de Vox. En todo caso, Casado ha empezado a plantear las elecciones generales como una cosa de dos: o ganan Pedro Sánchez y Torra o lo hace él para rescatar a España de los independentistas. No hay más opciones posibles, según el PP, que busca llevar la batalla electoral al terreno que más le favorece: el bipartidismo.

En el cuartel general electoral del PP reconocen que quieren «pescar votos a izquierda y derecha», pero ven más frágil y volátil al votante de Ciudadanos que al «cabreado» de Vox. Aquí distinguen también. Los electores masculinos del partido de Abascal son más inamovibles, mientras que las mujeres, que son minoría clara en Vox, dudan más. Pero el dato más crucial para la campaña y para la suerte de las elecciones que tienen subrayado en rojo en Génova es el de los indecisos: el 47,1 por ciento de los electores de centro derecha aún no tienen consolidado su voto, es decir no saben a cuál de las tres opciones votarán finalmente. Este altísimo porcentaje tiene en sus manos la victoria o la derrota del 28 de abril.

El «voto responsable»

Y a ellos se está dirigiendo Casado en todas sus intervenciones públicas, en un incansable reclamo del voto útil, que él llama «voto responsable». Ayer dio una vuelta de tuerca al reducir la batalla electoral a dos opciones para concentrar todo el voto posible: «¿No querían referéndum? Pues el 28 de abril habrá uno. O gana el PP o vuelve el Gobierno Frankenstein».

Casado recordó que Sánchez es el mejor aliado de Torra, Puigdemont y los independentistas que se manifestaron el sábado en Madrid para defender su desafío al Estado. «A quien no le guste ver lo que sucedió en Madrid, lo que tiene que hacer es votar al único partido que puede pararlo poniendo soluciones, el PP, y no limitarse al voto del cabreo», avisó.

Casado cree que esa manifestación en Madrid fue «un sonoro pinchazo», y pidió a los separatistas que escuchen a España:«No queremos que ellos se callen, lo que queremos es que si quieren la independencia que vengan a las Cortes como hizo Ibarretxe y veamos en la sede de la soberanía nacional si tienen apoyo o no». El líder del PP contrapuso las «manos blancas del PP, las de Martín Carpena, los Jiménez Becerril, Goyo Ordóñez y Miguel Ángel Blanco, con las manos amarillas de ayer, que reivindicaron a Terra Lliure manchando nuestra unidad nacional, concordia y Constitución».

Andalucía, kilómetro cero

Casado cerró su semana de «revolución» interna del PP en Málaga, donde presentó al nuevo número uno por esta circunscripción, Pablo Montesinos. Andalucía es ya para el PP de Casado el inicio de la «reconquista» del poder. Los populares cruzan los dedos para que el 28 de abril se produzca en toda España esa conjunción de votos que hubo el 2 de diciembre en Andalucía y que permitió una mayoría de centro derecha por primera vez en la democracia en esa Comunidad.

Fuentes populares confiesan que no será nada fácil, por una fragmentación del centro derecha que juega directamente en su contra, y que fue una de las razones de peso para que Sánchez convocase justo ahora las elecciones. «Hay alguna posibilidad sobre el tablero», explican en Génova, de manera muy cauta. Una subida de Podemos, con el revulsivo de la vuelta de Pablo Iglesias a la primera línea, podría cambiar las tendencias de voto. Y, sobre todo, si Vox no se presentase en las circunscripciones pequeñas, donde se eligen menos de cinco diputados, el PP cree que la mayoría de centro derecha sería posible. Lo que ocurre es que asumen que esa posibilidad es casi inexistente.

Sí esperan que funcione su llamamiento al voto útil para frenar a Sánchez y a sus socios independentistas, y que se frene la sangría de votos de Ciudadanos hacia el PSOE. «Para que sumemos las tres fuerzas de centro derecha hace falta un 52 por ciento de voto», comentan fuentes populares. Un porcentaje altísimo, nada que ver con el 43,5 por ciento que era necesario hace pocos años, cuando no existía esta fragmentación.

Cara a cara con Sánchez

En esta situación límite, Casado está insistiendo en mantener un cara a cara con Pedro Sánchez. Sería la manera de visualizar esa batalla entre los dos, ese bipartidismo en el que se juegan las elecciones. Ese debate, advirtió ayer el líder del PP, es el único válido «para enfrentar los dos únicos modelos posibles para España», como hicieron los expresidentes González, Aznar, Zapatero y Rajoy.