Carlos Solchaga posa para ABC en su despacho
Carlos Solchaga posa para ABC en su despacho - MAYA BALANYA
ENTREVISTA

Carlos Solchaga: «Pujol también decía que el Gobierno perseguía a Cataluña»

El exministro de Economía, que publica sus diarios políticos, califica la «fuga» de Puigdemont como «una película de Berlanga que termina como una de los Monthy Python»

MadridActualizado:

Antes de que se cumplan 25 años de su retiro como el «llanero solitario» del PSOE, Carlos Solchaga presenta sus diarios políticos, cuando Felipe González era «Dios» hasta su deterioro por la fuga de Luis Roldán y la caída de Mariano Rubio, salpicado con los escándalos de Ibercorp y Filesa. «Las cosas como son» (Galaxia Gutenberg) respira el olor de una época, los entresijos en los que se movía el exministro de Industria, que sucedió a Miguel Boyer en Economía cuando no consiguió ganar el pulso para convertirse en vicepresidente, y su eterno duelo con Alfonso Guerra.

«Las cosas como son» suena a Mariano Rajoy cuando dice que los catalanes «hacen cosas».

Es un dicho popular. Da la sensación de que estás actuando con mucha firmeza y crees en realidad lo que dices.

Refleja cómo evoluciona con el paso de los años, como es el caso de su relación con José Luis Corcuera.

Cuando era un dirigente de la UGT, nos enfrentamos en los procesos de reconversión industrial, también le ocurrió con Almunia o Boyer. Corcuera es un político intuitivo, con un instinto para saber qué es transcendente en cada momento.

Actualmente si Corcuera, como Nicolás Sartorius o Francisco Frutos, dan su opinión son tildados de fachas.

La verdad es que en parte ha sido por el PSOE, que ha tomado por razones estéticas posiciones crecientemente izquierdistas, temeroso de ser desplazado por Podemos. A personas con gran sentido común, recordando lo que tiene ser una política de Estado, le llaman fachas, cuando vienen de la izquierda, con un largo historial de sacrificios.

Pedro Sánchez reivindica «somos la izquierda».

Las circunstancias actuales son otras y ha dejado aparcado ese discurso. En su origen, el PSOE era un partido obrerista. Todavía sería un problema quitar la O de obrero de nuestras siglas.

Si ya es conocido su duelo con Alfonso Guerra, en sus diarios no queda lugar a dudas

Sobretodo a finales de los ochenta, con el problema de su hermano que lo lleva a bunkerizarse. Era imposible mantener la posición de Alfonso Guerra. El hermano de un vicepresidente de un Gobierno no puede tener un despacho volcado en el tráfico de influencias, defraudando fiscalmente. El guerrismo ni era una ideología ni una estrategia política, sino una visión de cómo utilizar el poder.

Recuerda su primer encuentro con Jordi Pujol, en febrero de 1983 en el Palau de la Generalitat, que le pareció más un comerciante catalán que el presidente.

Pujol trataba de corporizar el catalanismo. Él era la figura, por eso se libró de Tarradellas. Su visión de la economía catalana era pobre, de persona que entendía las cosas generales, pero no podía afinar mucho más.

Un informe del Banco de España reveló las irregularidades en Banca Catalana con un déficit patrimonial de unos 130.000 millones de pesetas.

El Banco de España tuvo muchas dificultades por las connotaciones políticas de intervenir un banco que había fundado Pujol, una situación parecida a la vivida por la juez Carmen Lamela. Nadie se iba a creer que interveníamos Banca Catalana dando cuenta a la Fiscalía por razones distintas a que Pujol estuviera detrás. Y así fue, Pujol también se envolvió en la bandera afirmando que era una persecución del Gobierno español contra Cataluña.

¿Es acertado el envío a prisión de Oriol Junqueras y los exconsellers?

No podría mejorar la decisión que ha tomado la juez. Todo el mundo tiene el temor de que esto pudiera favorecer a los independentistas. Es extremadamente peligroso que por una falsa piedad se considerara que habría que ser suaves en el tratamiento penal de estos aventureros políticos. Sería muy dañino a largo plazo para el Estado.

Usted que hubiera querido ser director de cine, ¿cuál sería la película que definiría la fuga de Carles Puigdemont a Bruselas?

Empezó como una de Berlanga, pero está acabando como una de los Monthy Python. La historia más grotesca que uno se pueda imaginar. Estamos en Europa y determinadas reglas del juego no se pueden romper fácilmente.

Con la crisis catalana, ¿se ha descubierto el relato ambiguo de Podemos?

Podemos no tiene una ideología clara ni tampoco representa a una parte de la sociedad. Tienen claro que quieren llegar al poder, pero no qué quieren hacer. Las perspectivas de pervivencia de Podemos son bastante dudosas por las tensiones al respaldar el independentismo en Cataluña y su contradicción presentándose como el salvador de forma transversal.

¿España nos roba?

En un debate con Guillem López Casasnovas, exconsejero del Banco de España, explicaba cuál sería el coste real de la independencia. Cataluña nacería quebrada, con una difícil financiación al ser bono basura, que llevaría a la huida de capitales. Hasta personas inteligentes creían que era un chollo tener a Cataluña dentro de Europa y no se iban a fugar más de 2.000 empresas. Y es bastante difícil que vuelvan. Todavía no sabemos cuál es la factura del procés.

Josep Borrell ha desmontado los cuentos de las cuentas de Oriol Junqueras.

Borrell es un magnífico polemista que se preparó para no dejarle vías de escape a Junqueras. Se ha convertido en un punto de referencia y puede ayudar al PSC. Aunque me sorprendería que quisiera meterse en más líos políticos. No creo que hubiera querido ir de número uno.

A usted le dejó la política, en lugar de que usted la dejara…

El ambiente vengativo con el que había llegado al poder el primer Gobierno de Aznar me hizo reflexionar sobre si de verdad quería seguir. La política es una cosa que admite muy pocos vacíos. Cuando en el 2004 llegó al poder un Gobierno socialista con Zapatero, me di cuenta que ya no era un peso en el partido.