Centenas de inmigrantes agolpados en Ceuta, tras el asalto múltiple este jueves - EFE

El asalto masivo a la valla de Ceuta agrava la crisis migratoria

Con 602 entradas por tierra y al menos 332 por mar, ayer fue la jornada récord de la inmigración en España. Unos 15 subsaharianos fueron devueltos en la frontera a Marruecos

MadridActualizado:

Sin precedentes. Ni en número, ni en violencia. Seiscientos dos inmigrantes lograron saltar ayer la valla de Ceuta tras más de una hora de enfrentamiento con la guardia civil y las fuerzas de seguridad marroquíes en la que los subsharianos emplearon el acostumbrado arsenal de pertigas, mazas o cizallas acompañado de herramientas de alta letalidad, como radiales alimentadas por baterías, y por primera vez, cal viva y lanzallamas caseros realizados a partir de sprays. Quince agentes tuvieron que ser atendidos de heridas de diversa consideración, cinco de ellos en el hospital por quemaduras químicas.

Esta embestida por tierra, la mayor que se recuerda en la Ciudad Autónoma desde los asaltos de 2005 que llevaron a José Luis Rodríguez Zapatero a enviar a al Ejército, se saldó con más de un centenar de detenciones en el lado de Marruecos, donde además fueron entregados de forma inmediata alrededor de quince inmigrantes «en aplicación de la ley de Extranjería», según confirmó a este diario el Ministerio del Interior. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió a eliminar la práctica de estos rechazos en frontera, comúnmente denominados «devoluciones en caliente».

En máximos

La intrusión irregular de estas 602 personas en Ceuta se produce en mitad de la mayor oleada de pateras en el Mediterráneo español nunca vista y que este jueves se traducía en el rescate en el mar de 332 individuos más, lo que, con toda probabilidad ha convertido este jueves 23 de julio de 2018 en la jornada con mayor inmigración ilegal registrada en nuestro país desde que hay registros. La suma da como resultado 934 hombres y mujeres, cifra que supera la máxima de 647 subsaharianos que durante la mayor crisis migratoria que había sufrido España hasta ahora, la de los cayucos» de 2006, llegaron a las Canarias en un solo día, el 18 de mayo de ese año.

No es el único récord, porque los números que se van acumulando avisan de que este julio se van a romper todas las marcas: el Ministerio del Interior certifica 9.223 entradas por vía marítima hasta el 15 de julio, y a partir de esa fecha, solo Salvamento Marítimo -que no controla todas las llegadas, aunque sí la mayoría- suma otras 3.533, sin contar las de ayer. Total: 12.756 inmigrantes han alcanzado territorio español por medio de embarcaciones solo este mes, amén de los 1.004 que Marruecos ha interceptado en sus aguas y ha trasladado a sus puertos.

Los servicios de primera asistencia, policiales -encargados de los protocolos de identificación y reseña- y sanitarios -que se ocupan del reconocimiento de los inmigrantes- están desbordados. Esta es la segunda semana que permanecen habilitados polideportivos en la provincia de Cádiz como salas de espera ante el colapso de las comisarias y los centros de Cruz Roja. Ayer decenas tuvieron que aguardar en las cubiertas de los mismos barcos que les habían recogido del mar. El Centro de Estancia Temporal (CETI) tiene el doble de internos que de plazas, que son 512, y se piensa ya en instalar pabellones adyacentes.

Desde el Ministerio del Interior, se culpa al Ejecutivo del PP. «Esta situación se debe a una gran imprevisión por parte del anterior Gobierno, porque la tendencia al alza se veía venir desde 2013 y más en 2017, cuando las llegadas por mar se incrementaron en un 200 por cien y se vio que 2018 iba a ir en la misma línea», explican desde el departamento. Subrayan que, en el primer mes y medio de mandato de Pedro Sánchez, el ministro Fernando Grande-Marlaska ha visitado Marruecos y Argelia, el día 30 irá a Mauritania, amén de haber mantenido conversaciones al respecto con los socios europeos y habilitado por la vía de urgencia un centro único de atención en San Roque (Cádiz), donde se desembarcará a los inmigrantes. Su presupuesto es de 3,5 millones de euros.

Nadie en el Gobierno acepta hablar del «efecto llamada» de otras medidas, como han sido el anuncio del restablecimiento de la sanidad universal o de la futura retirada de las concertinas en las vallas de Ceuta y Melilla, ni tampoco de la repercusión que tuvo la acogida en junio del buque humanitario Aquarius después de que lo vetara Italia.

Desde el Ministerio de Trabajo, competente también en materia de inmigración, como mucho se admitió el pasado martes que España está padeciendo el «efecto rechazo» originado por la política de Roma, de acuerdo con el cual, los flujos que anteriormente se dirigían a Libia para tratar de cruzar el Mediterráneo están ahora dirigiéndose a Marruecos.

Miedo al cierre

Fuentes oficiales consultadas resaltaron que la intensificación de la presion migratoria coincide también con mensajes que está lanzando Bruselas, «ninguno positivo y que escuchan países terceros». Se trata de iniciativas que podrían estar acelerando planes de viaje de muchos subsahariano, en tanto hablan de la futura puesta en marcha de plataformas regionales de desembarco a las puertas de la UE o de centros cerrados dentro de la Unión llamados a discriminar entre inmigrantes económicos y posibles refugiados, «a los que se pone precio: 6.000 euros para el estado que los acoja».