Guillermo Zapata
Guillermo Zapata - efe

La Fiscalía recurrirá el archivo de la causa contra Zapata por humillar a las víctimas

El juez estima que los mensajes del concejal de Ahora Madrid no pretendían ofender

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La Fiscalía de la Audiencia Nacional va a recurrir el archivo de la investigación contra el concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata por sus comentarios ofensivos contra las víctimas del terrorismo. El ministerio público considera que la decisión del juez Santiago Pedraz es prematura al no haber interrogado al edil que se mofó de las víctimas en Twitter, informaron a ABC fuentes jurídicas.

El magistrado cerró ayer la causa contra Zapata sin ni siquiera tomarle declaración -como había previsto para el próximo 7 de julio- al estimar que los mensajes del edil no tenían intención de humillar o desprestigiar la dignidad de las víctimas del terrorismo. Su conducta no encajaría, por ello, en el delito castigado en el artículo 578 del Código Penal. La conducta imputada a Zapata «no es especialmente perversa, ni se da el dolo específico ni ha humillado a la víctima, como así afirma Irene Villa», la persona a la que aludían los tuits, dice el juez.

El magistrado tiene así presente la propia opinión de Irene Villa, una víctima de ETA que sufrió amputaciones cuando tenía doce años por un atentado de la banda terrorista. Villa, según relata el auto del juez, envió un escrito a la Audiencia Nacional en el que afirma que los mensajes no la han afectado ni causado «ninguna humillación». El tuit investigado, escrito por el concejal en 2011 en la red social, decía: «Han tenido que cerrar el cementario de las niñas de Alcaser para que no vaya a Irene Villa a por repuestos».

La Fiscalía entiende que la humillación a las víctimas del terrorismo puede existir incluso sin que la persona aludida se sienta ofendida por las palabras. Su dignidad es un bien jurídico en sí mismo. La clave está en analizar el carácter humillante o no de las expresiones. Para ello, el ministerio público cree necesario el interrogatorio de Zapata, cuya imputación fue solicitada precisamente por la Fiscalía de la Audiencia.

En su auto, el juez explica que el legislador no ha querido penalizar el humor negro, tan habitual en la red, donde encuadra los mensajes de Zapata. Perseguir estos comentarios generaría «una pendiente resbaladiza» por la que cualquier persona podría denunciar chistes sobre materias que les puedan afectar. Esta tendencia sería, según el magistrado, contraria a la libertad de expresión y «una amenaza para los principios y garantías del Estado de Derecho». Al no existir antecedentes de que este tipo de mensajes hayan sido perseguidos penalmente, Pedraz argumenta que «lo que no puede hacerse es perseguir solo a determinadas personas y no a otras». Se crearía un «Derecho penal del enemigo».

La asociación de víctimas que presentó la querella contra Zapata también ha anunciado que recurrirá el archivo de la investigación. Su presidente, Daniel Portero, se preguntó en voz alta si, después de esta decisión, alguien se atreve a hacer un chiste sobre su padre, el que fuera fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucia, que fue asesinado por ETA en 2000.

El cambio de Zapata

Guillermo Zapata celebró ayer en rueda de prensa la decisión judicial, sin conocerse aún que se recurrirá el archivo. Apareció en la sala de prensa de la Plaza de la Villa, repleta de periodistas, con un destacado cambio de imagen: sin barba y en camisa. El concejal de Carmena enumeró sus agradecimientos y comenzó por Irene Villa: «No solo por cómo lo ha abordado [la polémica], sino por todos los años en los que ha sido una de las voces de las víctimas del terrorismo. Me ha dado una lección de dignidad».

Zapata dimitió de su cargo de delegado de Cultura dos días después de que Carmena se hiciera con las riendas del Ayuntamiento madrileño. El edil, ahora al frente de los distritos de Fuencarral-El Pardo y Villaverde -que en número de habitantes es similar a Bilbao-, informó de que el auto no cambia su decisión de no ocupar el Área de Cultura. Hizo una diferenciación enfre lo ético y lo judicial: «La decisión que tomé estaba motivada por una cuestión ética por quien se hubiera sentido ofendido y eso no cambia el archivo de la causa». Subrayó que no era «lógico» ocupar la portavocía de la Comisión de este ramo, tal y como constaba en un documento oficial el pasado miércoles. Zapata volvió a recordar que no es «violento» ni «agresivo» ni «antisemita». «Siempre he condenado la violencia etarra o de otro tipo», sentenció.