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Andreas Lubitz superó las pruebas psicológicas y médicas de la compañía

El copiloto era de un pequeño pueblo de Montabaur, en el Estado federado de Renania-Palatinado, en el oeste de Alemania

Andreu Jerez
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Andreas Lubitz, copiloto de 27 años con muy poca experiencia de vuelo, fue el presunto responsable del accidente del desastre de Germanwings en los Alpes franceses. Así lo dejó entrever el fiscal francés Brice Robin en la rueda de prensa de esta mañana. [Así estamos contando en directo la última hora sobre el suceso]

Según Robin, la grabación de la caja negra recuperada demuestra que el piloto dejó la cabina del avión por razones todavía desconocidas. El comandante nunca más pudo entrar en la cabina porque Lubitz muy probablemente bloqueó la puerta por dentro. El inexperto copiloto se hizo entonces con los mandos del avión hasta el choque en los Alpes.

Según el fiscal, todo apunta a que Andreas Lubitz estrelló la aeronave voluntariamente, porque la grabación de la caja negra permite escuchar su respiración y también que en ningún momento respondió a las llamadas de emergencia ni de la torre de control ni a los intentos de abrir la puerta de su comandante, un experimentado piloto con más de 10 años de experiencia y 6.000 horas de vuelo.

Esta información da un giro inesperado a la investigación sobre el siniestro. Hasta ahora, entre las diferentes hipótesis predominaba que se había un encadenamiento de errores técnicos y fallos humanos. En cuanto el fiscal francés pronunció el nombre de Andreas Lubitz, los principales medios alemanes han comenzado a publicar informaciones sobre el perfil del piloto presuntamente suicida. Lubitz trabajaba para Germanwings, compañía subsidiaria de Lufthansa, desde septiembre de 2013.

Se formó como piloto en el centro de Lufthansa en el norte de Bremen y comenzó a volar con la compañía de bajo costo justo después del final de la formación. En una rueda de prensa ofrecida por Germanwings, la compañía confirmó que Lubitz superó todas las pruebas psicológicas y médicas necesarias para formar parte de una tripulación de vuelo. Sin embargo, el portavoz de Germanwings también reconoció que el copiloto interrumpió su formación, que había iniciado en 2008, por un episodio depresivo. El diario alemán «Bild» ha desvelado que estuvo en tratamiento psiquiátrico un año y medio.

Una portavoz de Lufthansa informó de que Lubitz sólo había completado 630 horas de vuelo con Germanwings. El copiloto era originalmente de un pequeño pueblo de Montabaur, situado en el Estado federado de Renania-Palatinado, en el oeste de Alemania. Lubitz era miembro del club privado de vuelo LSC Westerwald y un conocido amante de los maratones.

Según la agencia de noticias DPA, Lubitz vivía con sus padres y tenía un apartamento en Düsseldorf, uno de los principales centros de operaciones de Germanwings y ciudad hacia la que se dirigía el vuelo siniestrado que partió desde Barcelona. El fiscal francés ha asegurado durante la rueda de prensa no tener conocimiento alguno sobre lazos de Lubitz con grupos terroristas o extremistas. El perfil de la página de Facebook del copiloto (andreas.lubitz.3) está bloqueada desde hace unas horas, aunque por internet ya circulan algunas capturas de pantalla tomadas antes del bloqueo.

La alcaldesa de Montabaur, Gabriele Wieland, ha explicado a la agencia de noticias alemana «Dpa» que el joven había vivido con sus padres y tenía también un alojamiento en Düsseldorf, ciudad a la que se dirigía el avión de Germanwings que se estrelló con 150 personas a bordo en los Alpes franceses.

«Un tipo normal»

«Era un tipo completamente normal», cuenta Klaus Radke, director del club local del vuelo en el que Lubitz su primera licencia de vuelo hace años. Lubitz regresó el pasado otoño para un curso de actualización con Radke. «Le conocí, o debería decir volví a conocerle, como un joven muy agradable, divertido y educado», ha añadido Radke a la agencia Reuters.

«Estoy simplemente sin palabras. No tengo ninguna explicación para esto. Conociendo a Andreas, esto es algo inconcebible para mí», afirma Peter Ruecker, miembro del club de vuelo y que conocía a Lubitz bien.

«Andreas era un joven muy agradable que recibió su formación aquí y que era miembro del club», explica Ruecker. «Nos los pasamos muy bnien, aunque a veces quizá era un tanto silencioso. Era un chico como otro cualquiera aquí», añade.

«Tenía muchos amigos, no era un solitario», asegura Ruecker. «Estaba integrado en el grupo. Nuestro club está compuesto principalmente de jóvenes que aprenden cómo pilotar planeadores y quizá, como fue su caso, dan el salto a la aviación comercial», añade.