García-Margallo, en el Consejo de Seguridad, el 19 de septiembre
García-Margallo, en el Consejo de Seguridad, el 19 de septiembre - Efe

España lanza su última ofensiva para el Consejo de Seguridad

Margallo viaja a Nueva York para confirmar apoyos en vísperas de la votación del día 16

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José Manuel García-Margallo viajó ayer a Nueva York con el objetivo de confirmar las promesas de voto para la c andidatura española al Consejo de Seguridad de la ONU. La votación de nuevos miembros no permanentes de ese organismo será el jueves día 16 y el ministro de Asuntos Exteriores considera clave permanecer hasta entonces en esa ciudad manteniendo reuniones y encuentros con los embajadores de los países acreditados en Naciones Unidas, que son los encargados de emitir el voto.

La última ofensiva española para intentar sumar apoyos o amarrar los ya comprometidos comenzó la pasada semana con el desplazamiento a Nueva York del secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Gonzalo de Benito; el director general de Política Exterior y Asuntos Multilaterales, Ignacio Ybáñez, y el embajador en Misión Especial para la candidatura española al Consejo, Manuel Cacho. Ahora, el propio ministro y otros miembros de su equipo, se suman a la tarea que vienen desarrollando, a través de contactos bilaterales o encuentros con grupos de países para exponer los datos que España esgrime para ser miembro del órgano decisorio de la ONU en el bienio 2015-2016.

García-Margallo aprovechará también la celebración hoy de la recepción con motivo del Día de la Fiesta Nacional en la residencia del representante permanente de España ante la ONU, Román de Oyarzun, a la que han sido invitados los embajadores de los demás países. Podrá conversar personalmente con ellos y pedirles el voto o confirmar anteriores promesas.

España compite con Turquía y Nueva Zelanda por lograr uno de los dos asientos vacantes en el grupo occidental. Necesita los dos tercios de una Asamblea General compuesta de 193 Estados. Cada uno, por grande o pequeño que sea, tiene un solo voto, con lo que España precisa 129 apoyos en la primera o la segunda votación.

En la delegación española hay un moderado optimismo, pese a que los dos rivales son muy fuertes y se pronostica una gran igualdad. España podría tener ya la promesa de votos favorable de unos 150 países, muchos por escrito, pero la experiencia demuestra que un porcentaje mínimo del 20 por ciento suele no respetar ese compromiso, ya que la votación es secreta.

Algunos países no deciden el sentido de su voto hasta el último día. De ahí que se considere importante la ronda de contactos de estos días, dentro de una campaña que España nunca se había visto obligada a hacer con tanta intensidad para poder sentarse en el Consejo. Sólo para ser miembro no permanente en el bienio 1993-1994 tuvo que competir duramente con Suecia y Nueva Zelanda y logró dejar fuera a los suecos. En la otras tres ocasiones, había sólo dos candidatos para los dos puestos, por lo que resultó fue mucho más fácil.

Tras lanzarse la candidatura en 2005, en la campaña han participado tanto los presidentes del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, como los Reyes Juan Carlos I y Felipe VI. Don Felipe habló a finales de noviembre en la Asamblea General de la ONU y Don Juan Carlos, cuando aún era el jefe del Estado, escribió a otros mandatarios, entre ellos varios monarcas y Raúl Castro, el presidente de Cuba, que solo hace escasas semanas confirmó su voto a España.

Un país fiable

España espera contar con los votos de la gran mayoría de los europeos y los latinoamericanos, pero no ha obtenido aún el compromiso de países como el Reino Unido -debido al contencioso sobre Gibraltar- o de Brasil, que tiene unos planteamientos muy diferentes a los españoles sobre el futuro del Consejo de Seguridad. La campaña se ha centrado en presentar a España como un país fiable y comprometido con Naciones Unidas.