La primera jornada del juicio del caso Faisán, en declaraciones
Los dos acusados por el Faisán, en el juicio - efe

La primera jornada del juicio del caso Faisán, en declaraciones

Declaran los dos presuntos protagonistasdel «chivatazo» que desmontó una operación contra ETAen 2006 y el etarra confidente de uno de ellos

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El juicio del caso Faisán contra los altos mandos policiales Enrique Pamiés y José María Ballesteros, quienes presuntamente protagonizaron el «chivatazo» que desmontó una operación contra ETA en 2006, ha arrancado a las 10.20 horas.

Ante un público de una treintena de personas, la sección tercera de lo penal de la Audiencia, presidida por Alfonso Guevara, ha comenzado la vista con la declaración ante el tribunal del exjefe superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamiés. Estas son las claves de las declaraciones de la jornada.

Pamiés:

— «¿Recibió usted una orden política de interrumpir la Operación Urogallo?» pregunta del fiscal Carlos Bautista. «Para nada, tampoco lo hubiera admitido».

— «Yo con el señor Elosua (dueño del bar Faisán) por teléfono no hablé en mi vida».

«Flipé en colores», sus palabras al saber que le podían acusar de colaborar con ETA en el marco del Faisán.

— «Le dije que cómo demonios el comisario general de Información hace una operación sin tener la deferencia al menos de informarme», sobre la conversación telefónica mantenida con el ex director general de la Policía Víctor García Hidalgo, de 27 minutos. «Le dan ustedes mucha importancia a la duración de estas llamadas», la recrimina al fiscal.

— «Si hay 286 llamadas de más de 7 minutos, no se por qué una es sospechosa, para mí es normal», sobre la llamada del presunto «chivatazo».

Ballesteros:

— «¿Estaba en el bar Faisán durante esa llamada?», pregunta del fiscal. «Yo nunca hablo dentro de los bares».

— «No soy especialmente cafetero, lo tomo a primera hora de la mañana y usted me está hablando de las once y media», sobre si tomó café en el Faisán.

— Niega haberle dado al dueño del Faisán un teléfono.

Romano, el confidente de ETA:

— Se encontraba en «el arco alpino, a caballo entre Francia e Italia» los días previos, y se tuvo que desplazar hasta las proximidades de la estación de Bayona, en el País Vasco-Francés, para mantener el encuentro el día 4 de mayo.

— «¿No era más seguro reunirse en otro punto?», pregunta del fiscal. «El mundo de lo clandestino no es seguro nunca, he corrido peligro todo el tiempo que he estado colaborando», ha afirmado.

— En la época del chivatazo «estaba trabajando para la organización y como colaborador de la Justicia», a través de Pamies. «Él velaba por mi seguridad y la continuidad de obtención de datos».

— «Yo me alejo de la zona de la cita porque era muy cerca de la frontera y me ponía en riesgo. Al día siguiente le llamé desde una cabina y me dijo que había un problema porque había una operación montada en la frontera».

La camarera, testigo:

— El día del chivatazo vio a un hombre al que no ha identificado, «de entre 30 y 50 años», que entró en el establecimiento y le dio un teléfono al propietario.

— Desconoce si su jefe llegó a hablar con ese móvil.