Enterrada 9 años rodeada de hormigón y bajo cuatro camiones de tierra
Ana María Martos Nieto - ABC

Enterrada 9 años rodeada de hormigón y bajo cuatro camiones de tierra

La Policía, con ayuda de un georradar, halla en Lloret el cadáver de una desaparecida en una finca y detiene al dueño

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Su pelo moreno y enroscado y sus expresivos ojos eran habituales de las páginas de desaparecidos desde hace casi una década. Ana María Martos Nieto desapareció el 18 de enero de 2004 en San Feliú de Llobregat (Barcelona) como si se la hubiera tragado la tierra y nunca más se supo de ella. Su familia, su madre Conchi Nieto sobre todo, estaba convencida de que no se fue de su casa por voluntad propia y tenía razón. Esperó un mes -Ana le había dicho que necesitaba desconectar, que lo estaba pasando mal, se había separado- y entonces acudió a la Policía y denunció. «Yo no creo que esté muerta, creo que la tiene alguien...»

El miércoles, la Policía, ayudada por un georrádar, encontró su cadáver en una finca de Lloret de Mar (Gerona) después de que el dueño de la misma acabara confesando el lugar dónde estaba enterrada. No fue fácil, más de doce horas de trabajo ininterrumpido. Su asesino o asesinos la metieron en un saco, luego introdujeron el cuerpo en un bidón y a continuación arrojaron cemento alrededor. El cadáver estaba oculto bajo un talud artificial que se había rellenado de tierra, más de 200 toneladas.

El bidón solo apareció cuando se habían retirado ya cuatro camiones cisterna de tierra en medio del nerviosismo de los numerosos agentes de Policía desplazados hasta ese lugar, al frente de los cuales estaban investigadores de la UDEV Central. El georrádar, el mismo que trabajó en la búsqueda de los pequeños Ruth y José en Córdoba, el mismo que halló a otra mujer y su hijo en Huelva asesinados y el mismo que ha sacado a la luz decenas de fosas de la Guerra Civil marcó dos puntos en cuanto se retiró la tierra.

El dueño de la finca, de avanzada edad, ha sido detenido aunque se sospecha que no fue el autor material del crimen, sino que colaboró en el enterramiento de Ana María, que entonces tenía 32 años. Los agentes han cursado otras dos órdenes internacionales de detención, según ha podido saber ABC. Hace unos meses, la Policía recibió al parecer una información con detalles sobre quién podría estar detrás del crimen de la mujer.

Su madre nunca pensó que habían matado a Ana María, sino que alguien la tenía retenida contra su voluntad. Hace un mes escaso acudía a un programa de televisión en el que relataba su calvario de estos años y criticaba la actuación inicial de la Policía. «Me cogieron la denuncia porque dije que mi hija tenía depresión. Pero como era mayor de edad, decían que se fue voluntariamente. No hicieron nada». Conchi Nieto contó entre lágrimas que su hija podía estar viva, que no se fue sola, ella estaba convencida de que alguien se cruzó en su vida, en su camino y nunca más la dejó volver.

Inter-Sos, la asociación de desaparecidos sin causa aparente, que la ha apoyado estos años emitió ayer una nota agradeciendo a los medios su interés y pidiendo que se respete el silencio y la privacidad de la familia en estos duros momentos. La Policía también pide paciencia. Los restos hallados ya han sido trasladados al Instituto Anátomico para confirmar que se trata de la mujer buscada, aunque existe la certeza tras la confesión del detenido. Pero no es el único implicado y el puzzle aún ha de ser recompuesto.