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Todos los riesgos que implican las tarjetas de crédito y préstamos rápidos para costear las vacaciones

Hay que atender, en primer lugar, a la TAE que se aplica, o lo que es lo mismo, el precio total del producto, incluidos intereses, comisiones y plazos, según advierten desde Asufin

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Llega el verano y los comerciales de tarjetas de crédito y préstamos rápidos hacen su particular agosto con dinero fácil para que no nos privemos de nuestras vacaciones soñadas. Sin embargo, no hay que perder de vista que hay riesgos aparejados a estos créditos y tarjetas tan fáciles de conseguir y por los que no piden apenas garantías. En este sentido, los expertos de Asufin dan varios consejos para que los préstamos de verano no amarguen el otoño a los consumidores:

1. Conocer bien cuál es el precio final del préstamo

Es importante no dejarse convencer por lo reducidos y atractivos que suelen ser los intereses mensuales de la tarjeta o del préstamo rápido. Hay que atender, en primer lugar, a la TAE que se aplica, o lo que es lo mismo, el precio total del producto, incluidos intereses, comisiones y plazos. Para verlo más claro aún, se recomienda pedir una simulación de lo que se terminará pagando por lo prestado al término de un año.

Los expertos de Asufin recuerdan que el tipo de interés medio de las tarjetas de crédito es del 20% y por ello, conviene pensar si por ese precio se necesita realmente disponer de dinero de forma cómoda y rápida.

2. Evitar caer en la tentación de pedir más crédito

Aunque la cantidad de dinero que se pide prestada no es alta, estamos hablando de 2.000 a 3.000 euros, luego habrá que devolverla con sus intereses correspondientes. Por ello, no se deben dedicar más del 35% de los ingresos del mes a atender necesidades financieras, incluido el pago de las cuotas de un determinado préstamo al consumo, tarjetas de crédito o de la propia hipoteca que se tiene contatrada.

3. Consultar con frecuencia el saldo para evitar descubiertos

Por último, los expertos de Asufin aconsejan estar pendientes del saldo mensual para que no afloren descuebiertos en nuestras cuentas. Los retrasos en el pago y los días que nuestra cuenta está en descubierto pueden suponer comisiones muy elevadas. Muchos centros comerciales ofrecen fraccionar el pago de la compra sin intereses, sobre todo en Navidad, vuelta al cole o para vacaciones. Pero, si el cliente pide un aplazamiento de pago o se retrasa en el pago de una cuota, los intereses y las comisiones se multiplican. En cualquier caso, antes de contratar hay que saber qué comisiones cobrará la entidad por todos estos conceptos.

4. Aplazar los pagos a mes vencido

Para evitar los intereses, sale mejor pagar todo el dinero gastado de una sola vez y al mes siguiente en la fecha estipulada por el banco. De esta forma, se devuelve sin coste adicional. Hay que tener en cuenta que otras fórmulas, como aplazar el saldo de crédito dispuesto o fraccionarlo, conllevan intereses. Otra opción es pagar una cuota fija al mes, lo que se conoce como pago fraccionado, que puede parecer una opción interesante, pero normalmente es más cara.

5. Tener solo una o dos tarjetas

Si se acumulan varias, no se sabrá nunca lo que se lleva gastado, con la falsa sensación de poder disponer de más dinero del que realmente se tiene. Por otra parte, muchas personas utilizan estas tarjetas para pagar otras deudas contraídas, algo que desaconsejan desde Asufin porque se genera más endeudamiento y se agranda el problema inicial. Actualmente, existen aplicaciones que permiten concentrar en un solo sitio nuestras tarjetas y cuentas para controlar mejor nuestro gasto.

6. Reclamar por un préstamo abusivo

Finalmente, y si no se ha podido evitar entrar en la espiral de una tarjeta de crédito o de un préstamo abusivo, se puede reclamar. El Tribunal Supremo, en su sentencia del 25 de noviembre de 2015, considera que este tipo de préstamos vulneran la Ley de Represión de la Usura si el interés es notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso.