El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi - EFE

Tensa calma en el BCE

No se preveen cambios en la reunión de mañana

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No habrá cambios en esta reunión. El BCE mantendrá su política monetaria y apenas dará información sobre la reinversión de los bonos que ha comprado, a pesar de que se agravan las crisis de Turquía y Argentina, que aumentan la tensión en los mercados y incertidumbre en la zona euro.

Draghi se mostrará reiterativo, «repetirá que se mantiene el dinero barato al menos hasta el verano de 2019 y que a partir de octubre va a reducir las compras de deuda pública y privada a la mitad, hasta 15.000 millones de euros mensuales, para después, en enero del próximo año, dejar de comprar deuda y seguir invirtiendo el dinero de los bonos adquiridos», según Kevin Flanagan, estratega senior de renta fija en WisdomTree. Quizá se produzca en el Consejo un incipiente debate sobre la política de reinversión, pero la atención estará enfocada hacia las nuevas proyecciones macroeconómicas, de crecimiento e inflación.

Los analistas esperan una pequeña revisión a la baja de los pronósticos de crecimiento para este año y el próximo porque hay nuevos factores de riesgo como la crisis en Turquía, la inestabilidad política en Italia y los conflictos comerciales. El BCE pronosticó en junio un crecimiento del 2,1 % en 2018, del 1,9 % en 2019 y del 1,7 % en 2020, los tres años con una inflación del 1,7 %.

También pronostican que mantendrá las previsiones respecto a la inflación. Los precios subieron en agosto en la zona del euro un 2 % y, descontados la energía, alimentos, alcohol y tabaco, sólo subieron un 1 %, por lo que apenas muestran signos de aceleración. «Los riesgos en esta reunión del Consejo apuntan levemente a la baja, gracias a las condiciones de inflación en la zona euro», añade Bart Hordijk, analista de MONEX EUROPE.

Sin cambios que alteren su hoja de ruta, el mensaje de Draghi se dirigirá seguramente hacia el sector financiero, pidiendo que se prepare a tiempo para la siguiente etapa. Danièle Nouy, presidenta del Supervisor Único europeo, ha advertido esta misma semana que los bancos deben generar suficientes beneficios para pagar «dividendos decentes» a los inversores.

El BCE sigue instando a los bancos europeos a acometer grandes fusiones transfronterizas porque el sistema financiero del Viejo Continente carece de la escala necesaria para desenvolverse en el nuevo entorno competitivo global y apela a más consolidación. «Necesitamos campeones europeos, es decir, jugadores globales con la capacidad de atender las necesidades de las grandes empresas europeas y de competir con éxito contra otros jugadores financieros a nivel mundial», ha divho Nouy, recordando que tras el estallido de la crisis los bancos europeos no han aumentado mucho su tamaño en los últimos diez años. Supone una seria diferencia frente a EEUU, donde la crisis provocó un rápido proceso de fusiones. Y en estos días en que volvemos la vista en el aniversario redondo de la caída de Lehmann Brothers, son muchas las voces que previenen sobre peligros mantenidos en el sistema.

La situación financiera actual es «tan peligrosa» como cuando quebró el banco estadounidense Lehman Brothers en septiembre de 2008, ha dicho por ejemplo el expresidente del BCE, Jean-Claude Trichet, que asistió en primera a la debacle, «ahora se reconoce que el sobreendeudamiento masivo de las economías avanzadas fue un factor clave en el origen de la crisis financiera mundial de los años 2007 y 2008 y que el crecimiento de la deuda, en particular la privada, de los países avanzados, se ha ralentizado, pero esa ralentización queda compensada por una aceleración del endeudamiento de los emergentes. Eso es lo que vuelve el sistema financiero mundial al menos tan vulnerable, sino más, que en 2008».

Y el tema que no será mencionado, pero que flotará en el aire durante la reunión, será el de la sucesión de Mario Draghi. El hecho de que Merkel haya renunciado a la candidatura del presidente del Bundesbank alemán, Jens Weidmann, abriría el paso hacia el cargo teóricamente a un francés, o mejor todavía a una francesa. Los bailes de nombres ya han comenzado.