La sostenibilidad, un modo de generar mayor demanda en las emisiones de bonos

Iberdrola fue la primera empresa española en emitir títulos de este tipo y actualmente es el mayor emisor privado del mundo de esta clase de deuda orientada a la inversión sostenible y medioambiental

MADRIDActualizado:

Iberdrola fue la primera compañía española en emitir un bono verde, en abril de 2014. Desde entonces, la empresa energética ha realizado diez operaciones públicas con este tipo de deuda, convirtiéndose en el mayor emisor verde del mundo a nivel empresa tanto en 2016 como en el año 2017. Asimismo, la compañía destaca en este ámbito por ser la primera firma española en lanzar el primer bono híbrido verde. Gracias a esta estrategia, Iberdrola cuenta actualmente con cerca de 7.400 millones de euros de financiación verde, incluyendo un bono emitido desde su filial estadounidense Avangrid en 2017 por importe de 600 millones de dólares.

En el mercado bancario, Iberdrola también fue pionera el pasado año al convertirse en la primera compañía española que suscribía un préstamo verde (con la entidad también española BBVA, por importe de 500 millones de euros).

Esta posición ha sido también alcanzada en Latinoamérica, donde el pasado 20 de abril Iberdrola México suscribía el primer préstamo verde corporativo de la región, por importe de 400 millones de dólares.

Además, a comienzos de año, Iberdrola había logrado cerrar la mayor operación de crédito realizada a nivel mundial bajo criterios de sostenibilidad, por importe de 5.300 millones de euros, con un diferencial sobre la referencia de tipo de interés ligado a la reducción de la intensidad de emisiones del grupo eléctrico.

Pero, ¿qué son los bonos verdes? Una de las principales características de estos títulos de deuda es que los fondos obtenidos se destinan a financiar o refinanciar proyectos sostenibles y socialmente responsables. En el caso de Iberdrola, el cumplimiento de cualquiera de los objetivos enunciados durante la emisión es validado por la agencia independiente Vigeo Eiris.

De cara a los emisores, una de las ventajas de este tipo de deuda es que suele generar una mayor demanda, ya que a la demanda habitual de los inversores tradicionales se incorpora el interés de los inversores con inquietudes socialmente responsables (ISR).

De hecho, entre el 30% y el 40% del volumen de este tipo de operaciones suelen colocarse entre este colectivo de inversores, según informa la empresa, por lo que Iberdrola consigue, de este modo, «diversificar su base inversora con costes tan competitivos o mejores que los de un bono estándar».

Un inversor con inquietudes

Pero, ¿qué es lo que busca este tipo de inversor con inquietudes hacia la sostenibilidad ambiental? Los inversores socialmente responsables valoran que el destino de la financiación que proveen sean proyectos socialmente responsables, lo cual en el caso de Iberdrola se verifica no solo a través de la validación por parte de Vigeo Eiris, sino también a través del reporte anual realizado en el Informe de Sostenibilidad de la compañía, según defiende ésta. La información en él descrita permite al inversor comprobar el destino final de los fondos conociendo el detalle de las inversiones ejecutadas, e identificar los impactos medioambientales positivos a los que su inversión ha ayudado a contribuir (fundamentalmente, a través del ahorro de emisiones de CO2 lanzadas a la atmósfera).

Esta apuesta por la financiación sostenible de Iberdrola se enmarca dentro la estrategia de crecimiento en renovables y redes que la compañía ha venido desarrollando en los últimos 15 años; y que además contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

En concreto, la compañía española explica que centra sus esfuerzos a nivel corporativo en los objetivos 7 -garantizar el acceso a una energía asequible, segura y sostenible- y también 13 -acción por el clima-.

La mayor operación

Iberdrola cerró en enero pasado la mayor operación de crédito realizada a nivel mundial bajo criterios de sostenibilidad. En concreto, se trató de la ampliación de dos créditos sindicados multidivisa por importe de 5.300 millones de euros (se extendieron dos líneas por importe de 4.400 millones en 900 millones adicionales). Lo que hace tan innovador este crédito es que la obtención de unas buenas condiciones de financiación (con un atractivo diferencial de hasta 27,5 puntos básicos sobre el Ibor, en niveles anteriores al comienzo de la crisis, en 2007) están condicionadas a la reducción de la intensidad de emisiones del grupo. El cumplimiento de estos compromisos se va a realizar a través de un indicador del desempeño en sostenibilidad validado por la agencia independiente Vigeo Eiris.