Faro de Sacratif, en la localidad granadina de Motril
Faro de Sacratif, en la localidad granadina de Motril - ABC

El primer faro convertido en hotel en España abrirá el próximo mes de enero

El faro de Isla Pancha, en Ribadeo (Lugo), será el primero de estas características

MADRIDActualizado:

Puertos del Estado quiere dar un impulso definitivo al que era uno de sus principales proyectos en la pasada legislatura y que naufragó, debido, principalmente, a la interinidad del Gobierno durante los últimos meses y a la oposición de diversas administraciones locales. El presidente de la sociedad pública, José Llorca, se arropó ayer con la presencia de las autoridades de los puertos españoles y los responsables de la gestión de los faros de Noruega, Sudáfrica, Irlanda, Escocia e Inglaterra para relanzar el proyecto de conversión de estos edificios, que en buena parte de los casos han perdido su uso residencial gracias a los avances tecnológicos en navegación marítima, en hoteles y centros culturales, como museos, centros de interpretación o, incluso, espacios para el rodaje de películas.

«Queremos faros abiertos, al servicio de la sociedad en nuestro país», subrayó Llorca, quien hizo hincapié en que estos centros mantendrán su titularidad estatal. «No queremos privatizar los faros. Queremos seguir manteniendo el control público», detalló el máximo responsable de la política portuaria en nuestro país, quien hizo hincapié en que esta medida no responde a un afán lucrativo, sino a la voluntad de «rentabilizar el patrimonio al servicio de la ciudadanía» y ofrecer, asimismo, una «oportunidad de generar una oferta turística de calidad», especialmente en aquellas zonas alejadas de los circuitos turísticos habituales.

Llorca recordó que en mayo del año pasado el Gobierno aprobó el plan de reconversión para el faro de Isla Pancha, en las inmediaciones de Ribadeo (Lugo), que se convertirá el próximo mes de enero en el primer establecimiento de estas características que se abrirá al público en España. Llorca destacó que se han adoptado todas las medidas oportunas para que no se produzca una «intromisión masiva en la isla», unida con la localidad lucense mediante un puente y una carretera de 2 kilómetros que atraviesa la costa.

Próximas concesiones

Los recelos sobre el impacto medioambiental de la concesión para uso turístico ha sido uno de los principales argumentos esgrimidos por las autoridades locales que se han opuesto a la reconversión de estas edificaciones. «Se ha hecho bandera» de esta medida «como un aspecto de confrontación social», se lamentó Llorca durante el acto, quien animó a los inversores privados a presentar sus proyectos a los ayuntamientos y las autoridades urbanísticas españolas para poner en valor el patrimonio arquitectónico que suponen estas torres, ubicadas en zonas «privilegiadas de la naturaleza» y evitar su degradación.

«No presentaremos ninguna actuación que no tenga un consenso político», recalcó el presidente de Puertos del Estado.

Para la utilización de los faros como establecimiento hotelero es necesario que el Consejo de Ministros dé su visto bueno al levantamiento de la excepcionalidad de uso. Por tanto, será crucial el diálogo entre las distintas administraciones. «No queremos que se toque de ningún faro ningún elemento que altere su fisonomía e insistimos en que nuestro objetivo no es privatizar los faros sino mantener el control público y poder disfrutar de ellos», zanjó.

De momento, se espera que en las próximas semanas el Gobierno apruebe las autorizaciones para la conversión del faro de Punta Cumplida, en la Isla de la Palma. Mientras tanto, el procedimiento para la transformación del edificio del cabo de Trafalgar (Cádiz), que se halla «muy avanzado», encontrará luz verde a corto plazo tanto para su utilización como hotel y como museo conmemorativo de la famosa batalla que tuvo lugar en sus aguas a comienzos del siglo XIX.

Los expertos que asistieron a la jornada coincidieron en que la rentabilidad de este tipo de centros para las cadenas hoteleras resulta, cuando menos, cuestionable, por su ubicación, ya que están localizadas muchas veces remotas y en terrenos escarpados y de difícil acceso. Por tanto, estos recomendaron que su gestión recaiga en pequeñas empresas o comunidades locales, que dispongan servicios y experiencias complementarias para los turistas.