«CEC o no CEC», esa es la cuestión

Tras la dimisión de Alierta al frente de Telefónica, si bien el asunto del relevo presidencial al frente del Consejo Empresarial para la Competitividad no está recogido «tal cual» en sus estatutos, los socios elegirán a su próximo líder en la asamblea de mayo o junio

MadridActualizado:

¡Qué tiempos aquellos cuando por fin veía la luz el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC)! Entonces, de hecho, muchos pensaron -empresarios, sobre todo, grandes empresarios, claro- que se había creado el lobby empresarial perfecto, en el momento adecuado, para intentar influir en las decisiones del inquilino -el que fuere en el momento que fuera- de la Moncloa, haciendo sombra incluso al papel que tradicionalmente jugaba la patronal CEOE, donde, por cierto, no sentó nada bien dicho nacimiento. El caso es que, ahora, tras la que será salida ¿obligada? del que aún es su presidente, César Alierta -cargo que ocupa desde febrero de 2011, misma fecha de la fundación del CEC, con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno-, no sólo se abre el melón de su sucesión, es que ya corre el rumor de que puede abrirse incluso el de su cierre.

Y es que tras la dimisión de Alierta al frente de la primera operadora española, Telefónica -allá a finales de marzo de este año-, si bien el asunto del relevo presidencial al frente de la organización empresarial -que agrupa a las 15 principales compañías españolas más el Instituto de Empresa Familiar (IEF)- no está recogido «tal cual» en sus estatutos, los socios elegirán a su próximo líder en la asamblea de mayo o junio. Un tema que, recordarán, ABC desveló el pasado 30 de marzo. Entonces, los intensos rumores señalaban como el «elegido» por la mayoría de los socios al primer ejecutivo de Mapfre, Antonio Huertas. Otros nombres, sí, también flotaban en el aire, el de otros tres pesos pesados, ya fuera porque lo mismo parecía interesarles, ya fuera porque interesara a otros -Ignacio Galán (presidente de Iberdrola), con el apoyo de Borja Prado (presidente de Endesa), Pablo Isla (presidente de Inditex) e, incluso, Juan Roig (presidente de Mercadona). Pero el preferido de Alierta, es, dicen, la que será su propuesta, Huertas. Los demás, si quieren, que hagan campaña. Aunque sea en silencio (bueno...).

Ahora bien, fuera Alierta del lobby -cuando llegue el momento, y si se hace así definitivamente, ya que, como decía, si bien no está escrito «per se», los miembros del CEC hasta hoy daban por supuesto que su líder debía ser presidente ejecutivo de la empresa que representa- , ¿tiene sentido la existencia de una organización cuyo liderazgo estaba asegurado con él? Porque el perfil del presidente del CEC coincide claramente con el del expresidente de la operadora: el perfecto líder empresarial preocupado por su país y dispuesto a arrimar el hombro en Moncloa.

Dicen por ahí que ganas, «lo que se dice ganas por seguir no hay muchas -entre la mayoría de los socios, pocas-. Pero si hay que seguir, pues se sigue. Aunque seguir por seguir...». Otra solución menos drástica sería que Alierta siguiera con dicho liderazgo mientras mantuviera su presidencia al frente de la Fundación Telefónica, pero tampoco está escrito y, lo mismo, para aquellos que sí quieren sustituirle, y que «están en campaña», gracia, poca.