Las millonarias inversiones chinas ponen por fin el foco en España

Del millón de dólares que el gigante asiático invirtió en nuestro país en 2008 se paso a los 600 en 2014 apuntando a sectores muy diversos

El crecimiento económico, las infraestructuras, la alta industrialización, los costes laborales y la posición geográfica, los grandes atractivos

MADRIDActualizado:

China continúa con su plan de expansión de inversiones por el mundo y desde hace unos años ha puesto el punto de mira en España, aunque aún estamos muy lejos de las inversiones realizadas por este gigante asiático en otros países europeos. Entre los años 2010 y 2014, por ejemplo, alcanzó los 58.300 millones de dólares, de los que 18.190 fueron a parar a Reino Unido, 7.600 a Francia y 6.600 a Alemania, frente a los 920 que llegaron a España.

La creciente internacionalización del capital chino ha hecho que desde 2013 este país se haya convertido en el tercer mayor inversor del mundo por flujo de capitales, al superar los 100.000 millones de dólares. Los expertos explican esta salida de inversión por la transformación del modelo económico del país, desde ser prácticamente la fábrica del mundo a centrarse ahora en sectores con mayor valor añadido y más margen a la iniciativa privada. Y, de hecho, algunos expertos explican que la disminución del crecimiento de la economía china es precisamente un efecto de este cambio de modelo de producción.

Empresas estatales

Este aumento de la inversión en el exterior ha hecho que en el ranking "Fortune" de este año 98 de las 500 principales empresas del mundo sean chinas o de Hong Kong, y de ellas tan solo 22 privadas, o lo que es lo mismo, 76 empresas de entre las primeras 500 del mundo son propiedad del Estado chino, de ahí las reticencias en algunos países a la entrada de este tipo de sociedades en sectores como el energético.

Y la realidad confirma estos temores ya que entre 2010 y 2014 el 95% de las inversiones chinas se encuentran concentradas en siete sectores: energía (18.170 millones y el 31,2% del total), inmobiliario (13.350 millones de dólares, el 22,9%), manufacturas (7.850 millones, el 13,5%), agroindustrial (4.880 millones, el 8,4%), financiero (4.250 millones, el 7,3%), logístico y de infraestructuras (4.060 millones, un 7%) y telecomunicaciones y software (2.650 millones, el 4,5%), según datos de Esade Business School.

En cuanto a España, en la actualidad hay alrededor de 75 grandes empresas chinas operando en nuestro país. En los últimos años han empezado a operar en España grupos inversores y empresas como China Construction Bank, Dalian Wanda, Fosun, Bright Food y HNA. Estas se suman a las que ya estaban presentes en nuestro país desde hace años, como son Huawei, ZTE, Lenovo, Haier, Cosco, ICBC, Air China y KeewayMotors, entre otros.

El multimillonario Wang Jianlin, el hombre más rico de la segunda potencia económica del mundo, lleva años mostrando un gran interés por invertir en España. Una de las últimas compra ha sido un 20% de las acciones del Atlético de Madrid, pero antes, en 2014, ya adquirió el emblemático Edificio España al Banco Santander por 266 millones de euros.

La última operación de Jianlin ha sido de esta misma semana, con la confirmación de que el grupo Wanda se encuentra en negociaciones para adquirir el 75% de las acciones del complejo de vacaciones Marina d’Or, situado en Oropesa del Mar (Castellón), por unos 8.200 millones de yuanes (unos 1.200 millones de euros).

Ivana Casuburi, profesora de Esade Business & Law School y directora de Esade China Europe Club, asegura desde Hong Kong, donde el miércoles presentó su informe anual sobre la inversión china en Europa, que "estas inversiones en España, que alcanzan un stock desde 2010 muy cercano a los 2.200 millones de euros casi al final de 2015, pueden llegar a doblarse, tanto a través de empresas públicas como privadas. Las razones son el atractivo del mercado español en sí mismo y su potencial como puerta de entrada a Europa y Latinoamericano".

Operación en energía parada

"La inversión en España es un fenómeno más reciente que en Alemania o Francia, donde las primeras operaciones llegaron ya a finales de los años 90. Esto es debido a la falta de relaciones históricas entre España y China, que en cambio sí existieron tanto con Alemania, como con Francia y Reino Unido. Ahora en cambio España está lista para dar un paso más y entrar en una nueva fase caracterizada por operaciones de importes relevantes y en sectores prioritarios para China, como el energético, el inmobiliario/hotelero, el financiero y el agroalimentario. De hecho en el sector energético está parada una operación relevante por un tema normativo que le corresponde a la Administración española", asegura Casaburi.

También contribuyen al atractivo de España como destino de las inversiones chinas, según la misma analista, "la capacitación de los recursos humanos y la calidad de las infraestructuras, especialmente puertos y aeropuertos. No hay que perder de vista que España tiene 3 de los 15 puertos principales de Europa, muy importante para el comercio bilateral".

Desde la asociación Casa Asia, Guillermo Martínez Taberner, responsable del Departamento de Economía y Empresa, considera que "la inversión de China en España es un fenómeno reciente, ya que hay que tener en cuenta que en 2008 era de 1 millón de dólares y en 2014 alcanzó los 600 millones, y todo sabiendo que no ocupamos una de las primeras posiciones en cuanto a destino de las inversiones chinas ya que estamos en el puesto 10 en el mundo. Por delante están sin duda las grandes economías europeas, como Francia o Alemania, y desde hace unos años los países más orientales de Europa como Hungría o Polonia, mucho más competitivos".

Martínez Taberner añade que "lo que buscan los inversores chinos que vienen a España es la marca de cara a sus clientes en su país, y éso explica la entrada en el capital chino en el equipo de fútbol de la Real Sociedad o en Atlético de Madrid".

Inversión cualitativa

"La idea que tienen los inversores provenientes de China es cualitativa y en España están encontrando buenas empresas, que ahora además están a un precio más que razonable, como ha sido el reciente caso de la compra de la cadena de supermercados Miquel Alimentació por parte de Bright Food, la primera empresa de este sector de China, por algo más de 100 millones de euros".

El mencionado cambio en el modelo productivo de China, hacia una economía más basada en los servicios que en la fabricación intensiva de productos, ha hecho que de repente los inversores de ese país, tanto los privados como los públicos, hayan subido la escala de valor de los productos que exportan fruto de las compras de empresas que realizan en el exterior y mediante las cuáles compran el know-how que ellas no tienen, explica el experto de Casa Asia. En el caso de España ha habido operaciones importantes en el sector de bienes de equipo y también se han realizado acuerdos de joint-venture.

Una de las preguntas que surgen en este asunto es si las empresas españolas tienen el grado de interculturalidad suficiente para poder acometer la entrada de estos nuevos inversores. Los expertos consideran que en este campo aún hay terreno por recorrer ya que, en general, en España no se entiende bien el "background" cultural que conlleva hacer negocios con empresarios chinos por la falta de interculturalidad.

En cualquier caso, al margen del desconocimiento cultural, los negocios entre las empresas van más que bien, pese al retraso en relación con otros países europeos. Las inversiones chinas en España podrían doblarse el año próximo si se confirman algunas negociaciones que están en curso, según Casaburi, con lo que a los 2.200 millones de euros de stock de la inversión de China en España se le podrían añadir más de 3.000 millones durante 2016 y 2017.

El desembarco de HNA

Entre estas operaciones está la negociación confirmada en septiembre de Globalia, que ultima la venta del 48,42% del capital del grupo turístico en manos de accionistas minoritarios, al grupo chino HNA. Hay que recordar que HNA controla ya el 29,5% de NH Hoteles. Este grupo chino es propietario de una compañía aérea, de hoteles, de una red de transporte de carga marítima así como de negocios de seguros y de fondos de inversión, además de grandes almacenes y varias cadenas de supermercados. El megagrupo HNA tuvo unos ingresos de 27.000 millones de dólares en 2014.

En el caso de los bancos, el recorrido ha sido similar al de las empresas chinas y las han ido acompañando en su periplo a lo largo y ancho del mundo. En España, la primera entidad que se instaló fue el Investment Banking Department, en el año 2010, y desde entonces ha invertido 25 millones de euros en el país. En términos de ingresos netos, los cuatro primeros del mundo son chinos (ICBC, CCB, ABC y BOC), de ahí la importancia de su implantación en los países donde se instalan sus empresas. Otra de estas entidades presentes en España es China Construction Bank, el segundo del mundo por ingresos con 14.800 sucursales en su país de origen y 120 en todo el mundo, que da servicio a las 130 empresas chinas que están presentes en España.

Principales atractivos

El propio banco explicaba hace unas semanas en un seminario los principales atractivos que tiene España para los inversores de su país: fuerte crecimiento económico tras la recesión, elevado grado de industrialización (segunda mayor red de alta velocidad del mundo, autopistas, aeropuertos, puertos con terminales automáticas de containers, turismo, energía con el liderato de la producción de energía solar, fabricación de automóviles, industria textil y alimentaria), bajos costes laborales y posición geográfica estratégica.

Pero como todo en la vida, las inversiones de China en España también tienen algún "pero". Casaburi asegura que "los tiempos que se tardan en cerrar las operaciones relevantes son muy elevados. Confío en a partir de que en 2016 grandes operaciones los tiempos se vayan poco a poco acortando".

Al margen de las inversiones chinas directas están las de cartera y la compra de activos españoles en terceros países, que ya supera los 10.000 millones de dóalres. La venta del 40% de Repsol-Brasil a Sinopec en 2010 por 5.150 millones de dólares fue una de las operaciones más representantivas.

Además hay algunos expertos que aseguran que China cuenta ya un 20% de la deuda pública repartida entre los tenedores de la deuda española no resientes, lo que equivaldría a 60.000 millones de euros de bonos y letras del Tesoro español.