Entre enero y marzo las ventas de este producto en Estados Unidos se han desplomado más de un 42%
Entre enero y marzo las ventas de este producto en Estados Unidos se han desplomado más de un 42% - ABC

El año más negro para la aceituna española en EE.UU.

Las ventas al otro lado del Atlántico ya se han desplomado más de un 40% durante los primeros meses del año

SevillaActualizado:

Son muchos los pueblos andaluces que dependen económicamente del empleo generado tanto en las campañas agrícolas del verdeo como de la industria aceitunera. Es el caso de La Roda de Andalucía, que alberga la mayor productora de aceitunas del mundo, la cooperativa de segundo grado Agro Sevilla, que lleva 30 años exportando a Estados Unidos sus aceitunas negras, esas que los estadounidenses devoran en pizzas, ensaladas o sándwiches. En la misma situación está Morón de la Frontera, donde parte de su población trabaja en las dos industrias más importantes de España, y que tienen en Estados Unidos su principal mercado. Son Ángel Camacho Alimentación (el mayor envasador de aceituna de mesa del mundo) y Aceitunas Guadalquivir.

Toda una comarca afectada por la política proteccionista al otro lado del Atlántico, donde la importación de aceitunas negras españolas (básicamente sevillanas) a Estados Unidos está actualmente bajo lupa por ser las ‘spanish olives’ «baratas» y «subsidiadas», según dicen sus rivales en California. Un perjuicio para la industria americana que el presidente Donald Trump ha castigado imponiendo aranceles que hacen muy difícil que las empresas españolas continúen exportando sus aceitunas a este destino.

Esta situación está ocasionando un daño importante en la zona de producción de la aceituna de mesa, sobre todo Sevilla, de donde sale la mayoría de los 32 millones de kilos de aceituna negra nacional que se comercializa en Estados Unidos, por un valor de 70 millones de euros anuales ahora en juego, como lo están también alrededor de dos millones de jornales.

El origen

El conflicto con Estados Unidos comenzó hace casi un año, cuando dos empresas aceituneras de California, Bell-Carter Food Inc. y Musco Family Olive Company, denunciaron ante las autoridades competentes de Comercio en Estados Unidos al sector español por realizar importaciones de aceituna negra subsidiadas y estar comercializando a un precio «por debajo al que lo hace en su mercado de origen o por debajo del coste», lo que se conoce como «dumping».

Se imponen entonces aranceles preventivos y se inicia una ardua investigación seleccionando Estados Unidos a tres empresas como las más representativas del sector: Agro Sevilla SCA, Ángel Camacho Alimentación, y Aceitunas Guadalquivir. No obstante, las investigaciones se han trasladado también hasta a 150 proveedores de esas empresas y han llegado incluso al olivar en el campo. En enero de este año, como resultado de esas investigaciones antidumping y antisubvenciones, el Gobierno de Trump decide imponer un nuevo arancel adicional que, aunque es provisional, es de aplicación inmediata, que han sido revisados y aumentados en este mes de junio. Así las cosas, a Aceitunas Guadalquivir se le impone un arancel del 44,48%, a la cooperativa Agro Sevilla del 33,02% y a Ángel Camacho del 30,10%, siendo la media ponderada para todo el sector de 34,71%. Entre enero y marzo las ventas de este producto en Estados Unidos se han desplomado más de un 42%, al tiempo que ganaban cuota otros países como Egipto, Marruecos y Argelia.

El sector aceitunero español en bloque niega que venda en Estados Unidos por debajo de costes y aseguran que «los precios españoles son competitivos porque sus empresas son muy eficientes». «Nuestra industria aceitunera ha superado a la industria californiana y Sevilla ha mejorado a la aceituna negra de California; ellos fueron pioneros en este negocio pero nosotros hemos crecido mucho y eso no es fácil de asimilar», subraya Gabriel Redondo, presidente del consejo sectorial de aceituna de mesa de cooperativas agroalimentarias de Andalucía y presidente de Agro Sevilla. Además, rebate que «la aceituna española no supone amenaza alguna ni para los agricultores ni para el pueblo estadounidense, ni siquiera para la industria americana, pues estos aranceles a la aceituna española sólo benefician a los dos empresarios denunciantes, que quieren obtener una ventaja competitiva ante unas empresas andaluzas que tienen un posicionamiento del 30% en el mercado».

En el mismo sentido se pronuncia el secretario general de la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa (Asemesa), Antonio de Mora, que explica que «los males de la aceituna negra de California se deben a la sequía, o a la competencia de otros cultivos como el almendro, pero no a las importaciones de aceitunas españolas, cuyas industrias son más eficientes que las americanas». Por ello, señala que «seguimos confiados en que en las decisiones finales sobre estos aranceles (que se conocerá a finales del mes de julio) se impondrá la razón y se demostrará que las importaciones de España no son una amenaza para la industria californiana».

Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía y Asemesa coinciden en señalar que «la investigación a la aceituna de mesa pone en tela de juicio todo el sistema de ayudas de la Unión Europea», y temen que «hoy sea la aceituna, pero mañana pueden ser otros productos que reciban ayudas de la PAC, españoles o de otro país comunitario».

En este discurso ahonda también el presidente de Asaja Sevilla y presidente de la Interprofesional de la Aceituna de Mesa (Interaceituna), Ricardo Serra, que subraya que «las ayudas de la PAC están reconocidas por la Organización Mundial de Comercio, del que es firmante Estados Unidos», por lo que «es hora que la Administración regional, nacional y europea tomen una postura mucho más agresiva en defensa no sólo de la aceituna negra y del olivar, sino de toda la agricultura».

Bruselas está trabajando en un sistema para compensar a los productores afectados. Pero el nuevo ministro de Agricultura, Luis Planas, considera que la Comisión Europea ha de esperar hasta el dictamen definitivo de la Comisión de Comercio Internacional (ITC), previsto para el 24 de julio, antes de tomar medidas para contrarrestar los efectos de la introducción de un arancel a las aceitunas.