La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en una imagen en 2015
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en una imagen en 2015 - EFE

Los inversores retiran 1.224 millones de los emergentes por la crisis turca

Alemania plantea rescatar al país para evitar que el presidente Erdogan consume su viraje hacia Rusia

MadridActualizado:

La crisis turca traspasa fronteras. Europa no es la única región en alerta por la depreciación de la lira del 40% desde principios de año. En África, Asia e Iberoamérica mantienen la mirada puesta en el riesgo de contagio del desplome hacia otras economías vulnerables por su dependencia del sector exterior. Mientras el presidente turco Recep Tayyip Erdogan maniobra con el banco central otomano para evitar el rescate, los inversores ya han tomado posiciones: entre el 9 y el 15 de agosto retiraron 1.400 millones de dólares (1.224 millones de euros) de países emergentes para obtener refugio en regiones más estables, según datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).

China y Sudáfrica son los países más damnificados por el temor de los inversores a un efecto contagio. En el primero, la «huída» de la inversión fue de 600 millones de dólares; en el segundo, de 500 millones. Asimismo, Malasia, Corea del Sur, India, Indonesia, Filipinas y Vietnam también sufrieron los vaivenes económicos de Turquía. Unos efectos de los que se han beneficiado países como Tailandia, con 300 millones de inversión extranjera; Catar, con 19 millones; y Brasil, con 15 millones. Las únicas tres regiones que presentaron saldo positivo durante los días más crudos de la crisis otomana.

«La incertidumbre es alta. Un deterioro de la relación entre EE.UU. y Turquía puede acelerar la retirada de capitales de mercados emergentes», señala Emre Tiftik, subdirector de Mercados de Capitales Globales del IIF. Esta confrontación, acrecentada por las nuevas amenazas de sanciones por parte del presidente norteamericano Donald Trump, sitúa los flujos de dinero «bajo presión», al tiempo que los inversores optan por repatriar su dinero y refugiarse en el dólar y el euro. Especialmente en el primero por la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed), según explica Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas.

Alemania, con una exposición bancaria en Turquía de 12.663 millones, ofrece al país ayuda financiera tras rechazar el presidente Erdogan el rescate del FMI

Desde el fondo de inversión M&G hacen hincapié en que «el contagio siempre es una amenaza», mientras recalcan que el riesgo con la crisis turca será global si no se toman medidas. Concretamente, los expertos apuntan a Sudáfrica, India, Argentina -que subió tipos al 45% por el efecto turco- y China, en menor medida, como los países con más vulnerabilidades. Incluso, las fuentes apuntan a que podrían retirarse unos 40.000 millones de dólares de los mercados emergentes, lo que se traduce en una décima parte del total de volumen de la cartera de inversión en estas regiones.

Los analistas explican que ahora Turquía tiene tres opciones para frenar la sangría de capitales: un «corralito» temporal, pedir ayuda al FMI o mantener la «espiral bajista» hasta que las dos primeras empiecen a parecer «aceptables». Sin embargo, el presidente Erdogan no dio su brazo a torcer y descartó esas soluciones la semana anterior.

Ayuda interesada

Aunque, de momento, desde el Gobierno alemán descartan ayudas financieras a Turquía, ya son varias las voces en la coalición del Ejecutivo que plantean un rescate para el país. Todo ello con el objetivo de que Erdogan no consume su viraje hacia Rusia y centre sus esfuerzos en Europa. «Puede llegar a darse la situación en la que Alemania deba ayudar a Turquía», dijo la líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles. En esta misma línea se mostró otro destacado líder del SPD, Sigmar Gabriel: «Por nuestro propio interés debemos hacer todo lo posible por mantener a Turquía del lado de Occidente». Un interés, más allá de lo geopolítico, que se traduce en 12.663 millones de dólares de exposición de su banca en Turquía.

Alemania se convierte, así, en la primera potencia en tender la mano a Turquía, sin obtener respuesta. En cambio, Erdogan sí ha recogido el guante de Catar. Si la semana pasada los jeques anunciaron una inversión de 15.000 millones en el país, ayer firmaron ambos bancos centrales un acuerdo de permuta en sus respectivas divisas para respaldar la estabilidad financiera de las regiones, con un límite de 3.000 millones.