ESPECIAL INFRAESTRUCTURAS

Infraestructuras en España: vías de mejora

«La internacionalización de la economía y de la empresa española requieren facilitar las conexiones con el resto del mundo, circunstancia muy relevante para el crecimiento de determinadas actividades en el contexto global»

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La dotación de infraestructuras de la economía española ha mejorado sensiblemente en las últimas décadas. Desde hace varios años, España está en el top 10 mundial del ranking de infraestructuras del Índice de Competitividad Global (Foro Económico Mundial). Sin embargo, se detectan oportunidades de mejora que fortalecerían la competitividad y mejorarían el acceso a mercados internacionales, satisfaciendo simultáneamente las necesidades reales de los ciudadanos. En este sentido, hay que destacar la potencialidad del transporte ferroviario de mercancías, la mayor capacidad de absorción de los aeropuertos o el margen de mejora de las conexiones de transporte intermodal, especialmente en las conexiones ferro-portuarias.

España es un país periférico en el que se intensifica la necesidad de disponer de unas adecuadas infraestructuras de conexión con Europa. La internacionalización de la economía y de la empresa española requieren facilitar las conexiones con el resto del mundo, circunstancia muy relevante para el crecimiento de determinadas actividades en el contexto global (turismo, energía, buena parte de las actividades industriales...). La Península Ibérica sigue siendo una isla en Europa, por la existencia de barreras físicas que obstaculizan los transportes y las comunicaciones. Por ello, es preciso continuar mejorando las infraestructuras transfronterizas y las redes transeuropeas, con Francia en particular, dadas las limitaciones existentes en las vías terrestres. Especialmente los corredores de alta velocidad Atlántico-frontera francesa y Mediterráneo (Algeciras-frontera francesa) y otros como el del Sudoeste Ibérico.

Es importante exigir en el seno de la UE una acción coordinada y consensuada de inversiones en infraestructuras de transporte para alcanzar una comunicación efectiva y de calidad entre España y el conjunto del continente. En última instancia, completar las redes transeuropeas de transporte es todo un reto para la plena integración de la economía europea.

En cuanto a la red de trasporte de mercancías por ferrocarril, solo un pequeño porcentaje de las mercancías que se mueven en España se realiza por este medio, en comparación con otros países europeos en los que está más desarrollado. Independientemente de las ventajas medioambientales asociadas a una mayor implantación del transporte ferroviario de bienes, es una modalidad más competitiva en largo recorrido (su uso repercutiría favorablemente en el precio final de los productos). Sería necesario, por tanto, determinar la cuantía de las inversiones necesarias para que España pueda contar con una red ferroviaria de mercancías eficiente, mallada, que vertebre el conjunto del territorio, conectada a los puertos del Estado y que siga los estándares europeos para permitir la interconexión con la red paneuropea de mercancías.

Si hablamos de mantenimiento, una de las consecuencias principales derivadas del recorte presupuestario en infraestructuras ha sido el deterioro de muchas de ellas. Es imprescindible revertir esta situación de la manera más eficiente. Las partidas inversoras destinadas a mantenimiento y reparación deberían ir acompañadas del uso de las nuevas tecnologías (manejo de grandes cantidades de datos de cara al mantenimiento predictivo). Esta operativa requeriría de la implantación de tecnologías para monitorizar toda la información relativa al uso de las infraestructuras: flujo de vehículos por los distintos tramos de vías, rastreo de patrones de tráfico, número de accidentes y su causalidad, retrasos que se producen en la red de transporte público y motivos...

En el caso de las infraestructuras empresariales, hay que promover la confluencia de objetivos y estrategias entre empresas e instituciones en infraestructuras esenciales para sectores clave (comercio, agroalimentación, logística y, en especial, el turismo), en aras de su desarrollo sostenible. Es básico priorizar planes y actuaciones para atender las necesidades específicas de ámbitos fundamentales para el tejido empresarial, como las dotaciones más vinculadas a la internacionalización, la innovación, la sociedad de la información o la eficiencia energética. E implantar un programa de nuevas infraestructuras ligeras de carácter empresarial para las pymes gestionadas por la iniciativa privada (centros de comunicación, viveros empresariales, dársenas de transporte, etc.).

Otro aspecto clave es evitar trabas autonómicas y locales: suprimir obstáculos burocráticos y la complejidad legislativa en materia medioambiental o de otro tipo que alarguen innecesariamente plazos de ejecución de infraestructuras, así como su coste.

Raúl Mínguez es director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España

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