El exsubgobernador Jaime Viñals, junto con la presidenta de la comisión de investigación, la diputada Ana Oramas
El exsubgobernador Jaime Viñals, junto con la presidenta de la comisión de investigación, la diputada Ana Oramas - JAIME GARCÍA

El exsubgobernador Viñals admite también que el Banco de España pudo hacer más en la crisis de las cajas

La comisión de investigación de la crisis financiera en España retoma sus trabajados en el Congreso de los Diputados

MADRIDActualizado:

El papel del Banco de España en los años de formación de la burbuja crediticia e inmobiliaria y el posterior derrumbe de las cajas de ahorros continúa centrando los trabajos de la comisión de investigación de la crisis financiera en el Congreso de los Diputados, que hoy retoma las sesiones. Tras las comparecencia del actual gobernador, Luis María Linde, y del que fuera entre 2000 y 2009, Jaime Caruana, este jueves ha sido el turno el exsugbobernador José Viñals, que también ha admitido errores de previsión y ha reconocido que el supervisor y el gobierno pudieron hacer más en la gestión de la crisis de las cajas.

"Hubiera resultados necesario hacer más en el ámbito regulatorio y supervisor", ha comenzado diciendo Viñals, que tras su salida de la cúpula del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pasado a presidir el banco británico Standard Chartered y es uno de los españoles, junto con Caruana, en las quinielas para optar en 2018 a ocupar la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE), puesto por el que puja el Gobierno.

Viñals, que fue "número dos" del Banco de España entre julio de 2006 y abril de 2009, bajo el mandato de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha explicado que el primer error de bulto del supervisor nacional, pero también de otros países, fue pecar de un excesivo optimismo. En concreto, el banquero ha señalado que, por un lado, hubo un error de previsiones macroeconómicas y no se anticipó la magnitud de la recesión de 2009 ni la recaída económica de 2011. Además, Viñals ha admitido que resultó "muy equivocado" pensar que los desequilibrios acumulados durante los años de bonanza se irían corrigiendo de forma paulatina y no abrupta, como sucedió.

Errores de previsión y excesivo optimismo

El compareciente ha reconocido que en base a esos errores de previsión y una excesiva confianza en la situación de la entidades –ha recordado que el sistema de provisiones anticíclicas del Banco de España se consideraba entonces excesivo, a pesar de que la crisis desveló lo contario– hizo que no se actuase antes con contundencia. Viñals, que ha ido un paso más allá que Caruana y Linde en el reconocimiento de los errores de supervisión, ha señalado incluso que "la eficacia supervisora hubiera sido mayor de haber sido más sistemática".

La crítica generalizada al Banco de España de actuar tarde tanto a la hora de pinchar la burbuja como en el caso de la quiebra de las cajas suele ser respondida por sus antiguos reponsables con argumentos semejantes: a pesar de esos errores de previsión, el supervisor nacional no tenía además las herramientas suficientes. Viñals señaló, entre otras cosas, que no se contaba con la normativa necesaria para obligar a bancos y cajas a limitar el volumen de crédito sobre el valor de tasación de los inmubles que otorgaban. ¿Y el supervisor no tenía la suficiente capacidad de persuasión moral? "Habría sido limitada frente a los elevados estímulos que tenían los bancos para dar crédito", ha dicho Viñals, apuntando a la ceguera colectiva propia de la burbuja inmobiliaria.

El exsubgobernador también ha defendido que España no actuó antes en las cajas porque al principio el sector financiero nacional, a diferencia de otros países, no tenía un problema tanto de solvencia como de liquidez y así se abordó. Viñals ha dicho que entonces sí hubiese sido posible una recapitalización masiva de las entidades con cargos a las cuentas públicas porque en 2008 aún había margen presupuestario. "Cuando en 2009 se constató la gravedad de la crisis, ese margen de maniobra ya se había agotado", ha dicho, apuntando a que eso dilató y encareció el rescate financiero posterior.